Cuba vencerá: la solidaridad internacional frente al bloqueo, la asfixia energética y la agresión imperial

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En un mundo que exige respeto mutuo, autodeterminación y paz, la persistencia del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos contra Cuba se erige como uno de los actos más prolongados y criminales de asfixia sistemática en la historia moderna. Esta medida coercitiva unilateral no es un simple desacuerdo diplomático; es una política con tintes genocidas cuyo objetivo confeso es doblegar por hambre, necesidad y precariedad la voluntad soberana del pueblo cubano, intentando minar su heroica resistencia y su legítima independencia.

El cerco contra la isla no puede analizarse de forma aislada. Responde a la misma matriz de agresión permanente y desprecio por el derecho internacional que Washington aplica globalmente. Lo vemos de forma flagrante durante la administración de Donald Trump —y la continuidad de sus directrices esenciales—, cuyas políticas de máxima presión no solo golpean con crueldad a Cuba al reinsertarla de manera totalmente injustificada en la lista de Estados Patrocinadores del Terrorismo, sino que desatan una ofensiva global contra la soberanía de los pueblos. Es la doctrina imperial que vulnera los derechos del pueblo palestino, del pueblo saharaui, que promueve la guerra contra Irán y el asedio a su economía y mantiene una constante amenaza militar, política y financiera contra cualquier Estado que decida no subordinarse a sus intereses hegemónicos.

Estas acciones constituyen una flagrante violación de la Carta de las Naciones Unidas. Al utilizar el castigo colectivo como arma política, Estados Unidos desafía año tras año el clamor casi unánime de la Asamblea General de la ONU, que de forma abrumadora e histórica exige el fin de esta agresión económica.

La guerra energética: el intento de apagar una nación

Hoy en día, el recrudecimiento de este bloqueo se traduce en una ofensiva brutal dirigida contra las venas vitales del país: su sistema eléctrico y de combustible. Cuba se enfrenta a una de las crisis energéticas más agudas de su historia, un escenario diseñado en los despachos de Washington mediante el asedio petrolero y la persecución financiera.

La estrategia de la Casa Blanca no es secreta: se basa en perseguir, amenazar y multar a las navieras, aseguradoras y buques cisterna que intentan transportar crudo a puertos cubanos. En meses recientes, los déficits de generación eléctrica han alcanzado cotas alarmantes, obligando a cortes que en reiteradas ocasiones han dejado a más del 60% del país sin suministro eléctrico de forma simultánea[1]. Estos apagones no representan meras «inconformidades domésticas»; impactan de manera directa en:

  • La distribución de agua potable a los hogares.
  • La conservación de alimentos y el funcionamiento de la producción agrícola, impidiendo la siembra y cosecha efectiva de cultivos.
  • Los servicios básicos de salud pública, escuelas y telecomunicaciones.

El gobierno estadounidense ataca las fuentes de energía para generar caos social, sabiendo perfectamente que la red termoeléctrica cubana necesita piezas de repuesto y un mantenimiento que el propio bloqueo impide financiar al congelar las transacciones bancarias internacionales del país.

Extraterritorialidad y miedo: la expulsión de la inversión extranjera

Una de las armas más perversas de este andamiaje jurídico-político es la activación del Título III de la Ley Helms-Burton[2] (aplicada plenamente durante el mandato de Trump). Esta disposición viola flagrantemente el principio de soberanía de los Estados al permitir que tribunales estadounidenses juzguen a empresas de terceros países que realicen negocios legítimos en Cuba.

Además, se complementa con el Título IV, que niega visados de entrada a EE.UU. a los directivos y familiares de aquellas firmas extranjeras que inviertan en la isla.

Las amenazas directas y el temor a sanciones millonarias por parte de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC)[3] han forzado el retiro de aerolíneas, cadenas hoteleras, consorcios bancarios y navieras internacionales[4].

Cualquier entidad financiera global que procese un pago cubano se arriesga a multas astronómicas o a la exclusión total del sistema financiero dominado por el dólar. No es el «libre mercado» el que opera aquí, sino el chantaje y la piratería económica institucionalizada que busca aislar por completo a Cuba del comercio y la inversión global.

Redoblar la solidaridad: una urgencia internacional

Ante un escenario de tanta asimetría y crueldad, la respuesta del mundo no puede ser la tibieza ni la indiferencia. Es urgente y vital articular una respuesta internacional contundente. El mundo debe pasar de la condena moral en las urnas de las NN.UU,[5] a una solidaridad material, política y jurídica activa que rompa los efectos del cerco. La Unión Europea, con su silencio, se sitúa una vez más en la complicidad de actuaciones contrarias a los derechos humanos.

Es el momento de redoblar el apoyo al pueblo cubano. Cooperar con Cuba, enviar suministros, desafiar las leyes extraterritoriales mediante mecanismos soberanos de intercambio comercial y exigir la salida inmediata de Cuba de la infame lista de patrocinadores del terrorismo son tareas urgentes para todas las fuerzas progresistas y humanistas del planeta.

No se trata solo de un deber ético hacia una nación que ha compartido históricamente sus médicos, maestros y recursos con los rincones más desfavorecidos del planeta sin pedir nada a cambio. Se trata de defender un principio universal: si permitimos que el imperio asfixie la soberanía de Cuba, de Palestina, del Sahara o de Irán, estaremos permitiendo que el derecho internacional sea sustituido definitivamente por la ley de la selva y el atropello de los más fuertes, en definitiva, el regreso del fascismo.

Cuba ha demostrado con creces que su dignidad no tiene precio y que su capacidad de resistencia es infinita.

 Rompamos el cerco material y de mentiras: ¡Que la solidaridad internacional sea el puente invencible que derrote al bloqueo criminal!


[1] https://www.swissinfo.ch/spa/un-60-%25-de-cuba-quedar%C3%A1-a-la-vez-sin-corriente-este-mi%C3%A9rcoles-por-la-crisis-energ%C3%A9tica/91522523

[2] https://web.archive.org/web/20070730130013/http://www.icap.cu/pdf/ley%20helms%20burton.pdf

[3] https://ofac.treasury.gov/

[4] https://www.lavanguardia.com/dinero/20260603/11554762/presion-trump-obliga-melia-dejar-gestion-15-hoteles-cuba.html

[5] https://news.un.org/es/story/2025/10/1540649

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