El asesinato del comandante Gabaldón en 1939

El comandante Isaac Gabaldón a la izquierda y fotograma de la película 'Las 13 rosas'


El asesinato del comandante Gabaldón. Conspiración, bulos y fusilamiento de las Trece Rosas
Benito Díaz DíazAlmud Ediciones, 2021

El 30 de octubre de 1931 la Guardia Civil disparó contra el jornalero Francisco Sánchez cuando se dedicaba a la caza furtiva en la finca de un terrateniente de Talavera de la Reina. La víctima murió porque los guardias impidieron su traslado urgente al hospital municipal. Cumplían órdenes del capitán Isaac Gabaldón. El crimen provocó una huelga general pero el oficial fue protegido por la Dirección General de la Guardia Civil, los terratenientes y la iglesia católica. Un año después, Gabaldón recibió con honores en la estación de Talavera al general Sanjurjo cuando lo trasladaban al penal de El Dueso condenado por su intentona golpista. Militante de la Falange, fue ascendido a comandante por méritos de guerra en 1937 como un fanático seguidor del golpismo franquista.

En enero de 1939 se incorporó al Servicio de Inteligencia y Policía Militar. Isaac Gabaldón, su hija y el conductor de su coche oficial fueron asesinados en la noche del 29 de julio de 1939 cuando regresaban desde Oropesa a Talavera en un viaje particular.

, historiador y profesor de la Facultad de Ciencias Sociales en la Universidad de Castilla-La Mancha, asegura en su libro de reciente publicación El asesinato del Comandante Gabaldón (*) que los tres asesinatos fueron cometidos por Damián García, Francisco Rivades y Saturnino Santamaría, militantes clandestinos de las Juventudes Socialistas Unificadas (JSU).

En la venganza ordenada por el ministro del Interior Ramón Serrano Suñer fusilaron a los tres presuntos autores de los asesinatos y a otros 65 antifranquistas que en su mayoría nada tenían que ver con los crímenes y que estaban encarcelados cuando se cometieron. Entre ellos las que serían conocidas como las trece rosas.

Díaz sostiene que García, Rivades y Santamaría formaban parte de un pequeño grupo de las JSU que pretendían conseguir mediante una serie de atracos las 15.000 pesetas que les pedían dos funcionarios de prisiones encargados del expediente de Eugenio Mesón para sacar de la cárcel al que había sido el Secretario General en Madrid de las JSU, entregado a los franquistas por la traición del coronel Segismundo Casado.

Los tres acusados -según la versión de Díaz- pararon por casualidad el coche de Gabaldón cuando habían salido de Madrid en la organización de sus atracos. “Aunque no sabían a quién paraban -explica el historiador-, lo asesinaron cuando descubrieron por su documentación que era un oficial de la Guardia Civil e inspector de la Policía Militar”. A su hija y al conductor, para no dejar testigos. Les dispararon en la cabeza. Rivades a Gabaldón y su hija. Santamaría al conductor. Iban vestidos de militares con uniformes robados y tenían dos pistolas y un revólver que les había facilitado otro compañero también comunista. Escondieron los cadáveres en unos cañaverales cerca de la carretera.

En las disputas entre los sectores del franquismo y los servicios secretos y de seguridad circuló la versión de que Gabaldón fue asesinado por militares franquistas con un pasado masónico para arrebatarle un supuesto archivo de la masonería y el comunismo. Díaz considera que no es cierto y concluye que el ministro Ramón Serrano Suñer “exigió rapidez y contundencia en la venganza para demostrar la fortaleza de la dictadura”.

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