Vox lleva a juicio a Alberto Cubero, ‘apologista del comunismo’

No se juzga a un concejal, se juzga a la democracia

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El 25 de abril de 2021 (tienen marcadas con dolor las fechas revolucionarias), el Partido Ultraderechista VOX anunció en su cuenta de la red Twitter, que se querellaba contra: “…el concejal del PCE Alberto Cubero por alentar a la violencia contra Vox.”… Continuaban diciendo en el mismo mensaje que: “No vamos a permitir que la izquierda pueda amenazar o animar a la violencia contra VOX sin que tenga consecuencia para ellos. Se les acabó la impunidad”. Toda una declaración de principios, de intenciones y de convencimiento de que dentro de las consecuencias, van a utilizar, y así lo han hecho, la administración de Justicia, al menos la que se deja utilizar, y hace su propia lectura reaccionaria e imparcial del ordenamiento jurídico.

Si se continúa por esta senda de juicios políticos habrá triunfado el fascismo.

Es evidente, que no solo se intenta politizar la Justicia, sino que además lo que se hace es un uso oportunista de la misma, usando la falsedad como base de un alegato, cuyo único apoyo es que unos jueces, afines ideológicamente o con miedo a ser tachados de izquierdistas “se lo compran” en base a una interpretación de la norma penal -sobre delito de odio y libertad de expresión- que no es la que la propia exposición de la reforma del Código Penal ni la jurisprudencia defienden de manera clara desde hace tiempo.

Las declaraciones que realizó Alberto Cubero, concejal de Zaragoza en Común, se hicieron en el ejercicio de su cargo público, en el pleno municipal del Ayuntamiento de Zaragoza, en el marco de debate de política fiscal, donde dijo a Vox, que cuando se habla de política fiscal y económica se les cae la careta y se descubre que defienden a los barrios ricos frente a los barrios obreros, y eso les ocurrió cuando fueron a Vallecas, y lo que se encontraron fue una manifestación de vecinos y vecinas, y tendrían que encontrarse ese mismo tipo de manifestaciones allá donde hagan actos en barrios obreros.

Debemos acabar con esa parte de la judicatura, de la policía, de la fiscalía que no creen en la democracia

Esas fueron las declaraciones, que pasaron en ese momento desaparecidas, donde nadie dijo nada, ni los concejales de VOX se quejaron, ni el PP que preside el pleno, ningún grupo del pleno. Tampoco el Secretario del Ayuntamiento, que vela por la legalidad del acto, ni siquiera los medios de comunicación de la derecha aragonesa, que la hay, mucha y muy activa. Nadie dijo nada. Y no lo hicieron porque todo el mundo las entendió, que las mismas se hacían dentro del ejercicio de la libertad de expresión de un cargo público, que además está especialmente protegida cuando se realiza por un cargo público en el ejercicio de ese cargo.

Desde los cuarteles de Madrid

Fueron varios días después, en el debate de la cadena Ser, en las elecciones de la Comunidad de Madrid, cuando Rocío Monasterio puso en duda las amenazas de muerte contra el Vicepresidente del gobierno Pablo Iglesias, y otras ministras, cuando desde Madrid -y no de Zaragoza-, se anuncia la querella contra Alberto Cubero. A todas luces una querella anunciada instrumentalmente desde la lucha electoral, con fines claramente partidistas.

Querella que se concretó por delito de odio y por incitar a la violencia, y en la misma se decía que una prueba de su actitud violenta es su militancia en el PCE, y donde textualmente se relata que era “apologista del comunismo”. Es evidente que no solo se instrumentaliza políticamente la Justicia, es que VOX quiere criminalizar las ideas, sobre todo las que no son las suyas, y sobre todas, las que les combaten y critican. Matonismo procesal, reminiscencias de épocas que debían haber sido claramente superadas pero que, muy al contrario, parece que aún existen y se usan.

Lo realmente relevante es que un juez admita dicha querella y un fiscal no se oponga a su admisión

Sin embargo, lo realmente alarmante no es que VOX, un partido ultraderechista, quiera criminalizar a los comunistas por el ejercicio democrático de la defensa de la clase obrera, y que dicha defensa sea calificada de violenta por el mero hecho de realizarse contra las actitudes antidemocráticas del propio VOX. Lo realmente relevante es que un juez admita dicha querella y un fiscal no se oponga a su admisión. Y es más que asombroso el interrogatorio de la representante del Ministerio Fiscal, donde se preguntó al concejal de Zaragoza en Común si era militante comunista, así sin filtro, como en el Tribunal de Oren Público. Y ya lo que se sale de cualquier comprensión lógica es que se conozca a través de la prensa, y no notificado a interesado, que la acusación de la Fiscalía es de 2 años y medio, y la de Vox de cinco.

El fin del Estado de Derecho

Es evidente lo que persigue Vox, es evidente que hay fiscales y jueces que dan entradas a sus pretensiones, y eso además de desprestigiar la Justicia de nuestro país, debe poner en guardia a todos los demócratas. Que un partido político o una asociación ultra derechista, con apoyo mediático y amparo judicial y fiscal no solo consiga perseguir activistas políticos de signo contrario, sino que también pueda conseguir encarcelar o inhabilitar para cargo público a oponentes políticos es un golpe de estado antidemocrático, es el fin del Estado de derecho. Con la aparición de VOX es evidente que la oligarquía ultra española, dio por finalizada la transición, y cualquier tipo de acuerdo o contrato social, han decidido forzar la maquina de la administración de justicia, de la policía, de la prensa, sin el menor remilgo, sin responsabilidad, y contando con el desprestigio que todas estas instituciones están sufriendo ante la ciudadanía de nuestro país, y de organizaciones internacionales. Por ello hay que reaccionar, en primer lugar no pueden conseguir sus objetivos de infundir miedo a poder decir desde un cargo público lo que realmente se tiene que decir, y más cuando se hace ante actitudes fascistas y antidemocráticas. El miedo es el anticipo del avance del totalitarismo, y por ello, no por ser nuestro Camarada Cubero del PCE sino por ser un representante democrático en una institución, merece nuestra más enérgica defensa. El ataque no es a un concejal, a un comunista, el ataque es claramente un ataque a la democracia, y si vence, -con el apoyo de esa parte ultra de esas instituciones-, habremos retrocedido a otra época, y a otro estado de las cosas. Si se continua por esta senda de juicios políticos, que evidentemente no comenzaron con Alberto Cubero, habrá triunfado el fascismo.

Con la aparición de VOX la oligarquía ultra española, dio por finalizada la transición, y cualquier tipo de acuerdo o contrato social

Por lo tanto, todo el esfuerzo es poco, debemos acabar con esa parte de la judicatura, de la policía, de la fiscalía que no creen en la democracia, que no creen en el Estado de derecho, y que intentan imponer sus ideas, no con los votos, sino con la utilización política de instituciones que deberían ser neutrales.

Secretaría Justicia PCE

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