Los generales compran, interpretan y reparten
la palabra y el silencio.
Son rígidos y firmes
como las negras alturas pavorosas.
Sus mansiones ocupan
dos terceras partes de sangre y una de soledad
y desde allí gobiernan
los hilos anudados a sensibilísimos mastines
con dentaduras de oro y humana apariencia
y combinan las sales enigmáticas de la orden superior
mientras se hinchan sus inaudibles anillos poderosos.
Los generales son dueños y señores
de códigos, vidas y haciendas
y miembros respetados
de la santa iglesia católica, apostólica y romana.

(*) Poeta hondureño. Este poema forma parte de su libro UN MUNDO PARA TODOS DIVIDIDO, con el que ganó en La Habana el premio de poesía de la Casa de las Américas en 1971. En 1968 le concedieron en España el Premio Adonais por su poemario LOS POBRES.

(*)