Las mujeres del madrileño distrito de Ciudad Lineal calientan motores para celebrar el 8M y lo hacen limpiando los destrozos que un grupo neonazi provocó, el pasado 28 de diciembre, sobre las rostros de mujeres insignias que abrieron autopistas hacia la igualdad en diferentes terrenos, tiempos y continentes: desde Angela Davis, a la Comandante Ramona, Frida Kalho, Valentina Tereshkova, Rigoberta Menchú, Rosa Parks, Emma Goldman y Liudmila Pavlichenko, entre otras. La ultraderecha no soporta el imparable avance del feminismo y vomita su ira sobre el mural feminista de Ciudad Lineal, pintado en los muros del Polideportivo de la Concepción a iniciativa de la Mesa de Igualdad del Distrito, iniciativa aprobada por el Ayuntamiento hace unos cuatro años.
Esta es la segunda vez que vandalizan el mural, desde que Vox lo hubiera puesto en el punto de mira, y la segunda vez que se limpia. El primer ataque fue el 8 de marzo de 2020. El barrio se levantó con su mural pintado de negro. Pero el negro se volvió violeta desde primeras horas de la mañana, cuando vecinas y vecinos se empezaron a concentrar, con dolor, rabia e impotencia, pero también con la renovación de un compromiso feminista más reivindicativo y la convicción de que “juntas somos mas fuertes” y que no consentirían “ni un paso atrás”. Llegaron las cámaras y los periodistas y la respuesta ciudadana salió en todos los telediarios. El mural de Ciudad Lineal se transformó en un símbolo del feminismo y los rostros de sus mujeres que se reprodujeron en muros de institutos, colegios y edificios de diferentes barrios, pueblos y ciudades. Aquel día, las vecinas, vecinos y todas las que solidarizaron desde otros barrios, respondieron al fascismo con una jornada de feminismo festivo cubriendo el muro de pinturas, poemas y flores; y la acera y el asfalto se llenó espontáneamente con cientos de personas en un día en la que las manifestaciones estaban muy restringidas a causa de la pandemia. Aquella vez el mural lo limpió el Ayuntamiento, presionado por la presión vecinal, pero no lo hizo hasta el mes de agosto, casi medio año después.
Hacer feminismo, hacer barrio, luchar contra el fascismo
Esta vez ya han pasado seis semanas y al Ayuntamiento no ha dado señales de vida. Las mujeres de Ciudad Lineal, acompañadas de sus vecinos, no quieren esperar otro medio y se han convocado a limpiar el mural ellas mismas, junto al colectivo de artistas que lo pintó, Unlogic Crew. A las once y media del soleado sábado 5 de febrero, vecinas y vecinos se volvieron a concentrar bajo el lema “Muraliza tu barrio”. Se leyeron poemas, se escribieron frases y se añadieron rostros de mujeres que dejaron su impronta en el barrio. También había niñas y niños pintando manos y folios. Noelia es una de las vecinas que acudió con sus hijas. ¿Por qué las has traído hoy?, le pregunté. “Las traigo porque, lamentablemente, tienen que concienciarse desde muy pequeñas de que en esta vida van a tener que pelear muchísimo para conseguir lo mismo que consiguen los hombres, para que se reconozcan sus derechos y para conseguir la igualdad”.
Y añadió: “Estamos aquí luchando para hacer feminismo y para hacer barrio. Y para luchar contra el fascismo, que está detrás de todo esto. Además, estamos muchas generaciones juntas”.
Adela es una de las vecinas que leyó un poema compuesto para la ocasión esa misma mañana. “Estamos aquí para que estos cobardes sepan que no nos van a frenar, que aunque vuelvan a vandalizar el mural, seguiremos hablando de igualdad y de feminismo. Y seguiremos siempre en la calle. Siempre estaremos en la lucha”.
Eran ya las dos de la tarde cuando niños, niñas, mujeres y hombres mayores, jóvenes, de todas las edades, se enfundaron guantes, y con trapos, esponjas, disolvente, agua y jabón fueron borrando el odio fascista y rescatando las miradas sabias de esas mujeres que fueron vanguardia y dejaron camino.
El Ayuntamiento ni está ni se le espera
Lucía es otra de las vecinas que nunca ha faltado a la cita. Cuando le pregunto qué le parece que lo esté limpiando el vecindario en lugar de hacerlo el Ayuntamiento, responde que tiene sentimientos encontrados: “Por una parte la implicación de todos los vecinos en el mantenimiento del mural es encomiable, pero la responsabilidad de un mural, que pertenece a toda la comunidad, es del Ayuntamiento que es el garante de su mantenimiento; y su inacción es lamentable. No es correcto que se deposite en los vecinos el mantenimiento, a título voluntario, de cosas que pertenecen a todos”.
Se repite un voz coral: “El Ayuntamiento ni está ni se le espera”. Lucía puntualiza: “Este ayuntamiento vuelve a demostrar el respeto que tiene al feminismo, que es ninguno; al sentimiento de los vecinos, que es ninguno; y nos pone sobre aviso de la deriva que nos lleva a un pasado al que no queremos volver pero al que desde instancias municipales y de esta comunidad nos están llevando”.
A las tres de la tarde el mural ya ha recuperado su esplendor gracias. Las vecinos y vecinos siguen y seguirán cuidándolo.











