La ciencia para el pueblo

Anne Fausto: crítica feminista necesaria para la re-construcción del conocimiento científico

Revolucionó la biología del género y se metió en todos los charcos que tuvo a mano escribiendo sobre biología, identidad sexual, identidad de género y roles de género
Anne Fausto Sterlinge | Rama CC-BY-SA-2.0-FR

“Distinguir entre biología y cultura, es algo imposible de hacer. No es cuestión de que es muy difícil, es que no puede hacerse […]. Creo que buscar las diferencias biológicas entre hombres y mujeres se ha convertido en una excusa para no tratar sobre un amplio rango de temas sociales y políticos. Es una excusa para no tratar la violencia contra las mujeres. Es una excusa para no tratar seriamente las diferencias de salarios. Es una excusa para gran variedad de cosas. Se buscan explicaciones basadas en la biología porque no queremos enfrentar los problemas sociales teniendo en cuenta el género».
Anne Fausto Sterlinge

Yo no sé cuántas personas de las que leen esta columnita dedicada a biografías científicas han estudiado Biología. Pero quienes lo hayan hecho recordarán que cuando arrancamos a estudiar embriología lo que hacemos, básicamente, es estudiar vida, obra y milagros de la Drosophila melanogaster, que es el nombre aristocrático de esas pequeñas mosquitas de la fruta que vemos cuando hemos dejado morir una pera en el frutero. No suena muy apasionante, ¿verdad?

Sin embargo, nuestra pionera de hoy, Anne Fausto Sterlinge, explicaba en una entrevista que ver un vídeo sobre las primeras etapas del desarrollo de un embrión le hizo tener muy claro que era eso lo que quería estudiar, entusiasmada por “observar las células dividirse y desplazarse, disponerse en capas y llegar a configurar una estructura tridimensional capaz de dar forma a los ejes básicos del cuerpo”.

Y sí que debió resultarle muy apasionante porque a ello dedicó gran parte de su producción científica. Anne Fausto, filósofa, escritora y profesora de Biología y Estudios de Género en la Universidad Brown revolucionó desde sus inicios la biología del género y se metió en todos los charcos que tuvo a mano escribiendo múltiples artículos sobre biología, identidad sexual, identidad de género y roles de género. En nuestro país es conocida, especialmente, por su obra “Cuerpos sexuados” que fue editada en 2006 en castellano y donde abordó la construcción social de la identidad de género y en la que rechazaba la dualidad masculino/femenino mediante el análisis de los estados intersexuados. Todo un temazo y de rabiosa actualidad, no me lo podrán negar.

Y ¿qué hizo Anne Fausto para no solo revolucionar los consensos científicos sobre sexo y género sino convertirse en una de las mayores biólogas de referencia en cuanto a revisar las ideas convencionales sobre la división naturaleza/cultura? Pues, sobre todo, utilizar con acierto y rigurosidad las herramientas científicas; siendo consciente, eso también, de que los sistemas científicos reflejan las creencias y luchas políticas que existen alrededor de cuestiones como raza, género o clase. En resumen, que la ciencia no es algo que esté fuera de la sociedad y por tanto, para bien o para mal, se ve influida por los paradigmas dominantes. O, lo que es lo mismo, que la elección del tema a estudiar, la dirección de la investigación, las premisas de partida de las hipótesis… todo se ve afectado por el marco político, social y cultural (y económico, añado). ¿Quiere decir, con esto, que se podrían construir sistemas científicos diferentes? Sin duda. Y que podrían, también, ser igualmente válidos.

Salir del binarismo mujer-hombre

Por entrar en materia en uno de los temas, con total seguridad, más polémicos de Fausto-Sterling, la autora señala que la imposibilidad de la ciencia de salir del binarismo mujer-hombre ha llevado a la ciencia (en general) y las personas que hacen ciencia (en particular) a ignorar o rechazar de partida datos que encajarían en sistemas científicos que reconocerían la existencia de estadios intermedios de sexo.

¿Quiere decir, entonces, nuestra autora que el sexo biológico, como el género, no es simplemente binario? Pues sí, exactamente eso es lo que viene defendiendo Fausto. Dicho con sus propias palabras: «el sexo de un cuerpo es un asunto sumamente complejo. No hay blanco o negro, sino grados de diferencia, pues se trata de un continuum, como el espectro de los colores».

Y ¿cómo explica algo tan radicalmente distinto a lo que la biología nos había venido contando?

En un estupendo artículo publicado en 2018 recuerda la autora que ya en la década de los 50 se había realizado un extenso estudio sobre combinaciones sexuales inusuales en humanos; lo que más adelante conoceríamos como personas intersexuales. A partir de ese estudio, Money (que así se llamaba el impulsor) y su equipo propusieron un modelo de desarrollo sexual por etapas: sexo cromosómico, sexo gonadal fetal, sexo hormonal fetal y, finalmente, sexo genital externo.

Y estudiando ese transcurrir por las distintas etapas en el establecimiento del sexo observaron que no siempre es estrictamente binario. En el caso del sexo cromosómico encontraban casos de óvulos o espermatozoides con ausencia de cromosoma sexual. O, por el contrario, con la presencia de uno adicional. Es decir, existen más de dos opciones posibles y viables.

Siguiendo adelante por las distintas etapas, y como apunta Anne: “al nacer una criatura ha pasado por varias etapas en el establecimiento de su sexo. Sin embargo, como sucede con el sexo cromosómico, cada etapa subsecuente no siempre es estrictamente binaria. Las etapas pueden entrar en conflicto entre sí, siendo binaria una y la otra no, y así, un bebé que tiene cromosomas XX puede nacer con un pene, y uno que tiene cromosomas XY puede tener una vagina, o un extenso etcétera de combinaciones”. Y trayendo a colación, entonces, los últimos avances en genética molecular por los que podemos conocer que los testículos o los ovarios fetales no se desarrollan bajo la dirección de un solo gen sino según redes genéticas opuestas, que reprimen o estimulan un desarrollo u otro. E imposibilita, de facto, “la posibilidad de usar una prueba genética simple para determinar el sexo”.

Como vemos Anne Fausto Sterling hace un planteamiento novedoso y radical ante la cuestión del sexo: para la bióloga, decir si alguien es varón o mujer es una decisión social, y no biológica. Y que si seguimos estableciendo un modelo sexual binario es por la concepción del género socialmente aceptada hasta el momento.

¡Ni qué decir tiene que nuestra pionera de hoy levanta pasiones encontradas en la comunidad científica y social!

Coord. Área Medio Ambiente IU

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