Tina Modotti en la memoria republicana española

La fotógrafa italiana militó en el Partido Comunista y trabajó en el Socorro Rojo Internacional. Vino a España en 1934 y tras el golpe franquista se alistó en el Quinto Regimiento.

A pesar de que su producción fotográfica no fue tan amplia como la de otros artistas contemporáneos, Modotti está valorada por los expertos como una gran pionera de la fotografía como un nuevo arte que se comenzaba a configurar en los albores del siglo XX; minuciosa, precisa, basa su calidad en un trabajo que requirió mucho tiempo, estudio y horas de elaboración; sus escasos siete años de producción son claves para entender la evolución de la imagen del retrato de personas o de la naturaleza y el estudio de las formas hacia la plasmación de una realidad colectiva y siempre bella que dejará plasmada para siempre la realidad de la postrevoluvión mexicana y que la convertiría en una gran y necesaria cronista de aquel irrepetible periodo. Puede que incluso fuera su mejor cronista Este año, en el que se cumple el 80 aniversario de su fallecimiento, su figura artística está siendo recordada, revalorizada y actualizada para un momento como el actual. Nuestro país, afortunadamente, se ha sumado a esta inequívoca reivindicación de su obra y de una personalidad que aún se resiente de una leyenda demasiado negra que evita perfilar un activismo, más real que mítico o romántico, que la proporcionó una experiencia vital que trasciende, en mucho, a su excelente trabajo artístico.

De origen italiano, su paso por México la llevó a abrazar el movimiento revolucionario de aquel país y formar parte de la intelectualidad floreciente que resultara del mismo y que la afianzó en un compromiso social y político que la acompañó el resto de su vida. Una capacidad innata de aprendizaje la llevó a avanzar del formalismo a las vanguardias y de éstas a la expresión artísticas de las desigualdades sociales de su entorno, la realidad de los trabajadores o la de los conflictos indígenas, sin escatimar belleza para fijar tales expresiones. También la llevó a abrazar la causa socialista y a militar en el Partido Comunista.

Superada la etapa mexicana y refugiada, desde 1930, primero en Berlín y luego en Moscú, su activismo político se sobrepone al artístico e inicia una intensa labor en el Socorro Rojo Internacional (SRI), organización de solidaridad obrera creada al calor de la III Internacional, de implantación territorial en los países en los que fuera viable su puesta en marcha. Y es esta circunstancia la que conecta a Modotti con la Historia de España y su memoria democrática.

Allá por 1933, tras un Congreso mundial del SRI que acordó dar a la organización un carácter inequívocamente antifascista y, por tanto, una estructura más amplia y abierta que favoreciera su desarrollo y actividad, Modotti llega a nuestro país para comprobar la situación de la organización y ponerla a funcionar de acuerdo a lo aprobado en el mencionado Congreso. Es interceptada y expulsada a los tres días de su llegada.

Hay autores que la quieren localizar también en España tras la revolución asturiana del 34 y la violenta reacción con la que el gobierno reprimió a los trabajadores huelguistas.

Lo que si está contrastado documentalmente es su participación directa en la reestructuración del SR español en la primavera de 1936 y, sobre todo como delegada del SR Internacional, por el ingente trabajo desarrollado con los refugiados, niños y adultos, durante la guerra: desde la evacuación de un centro de salud infantil en el frente de Guadarrama, los primeros días de la guerra, pasando por la recepción en Almería de los huidos y sobrevivientes de las bombas fascistas sobre la carretera de Málaga, hasta la organización y el mantenimiento de las colonias infantiles, la acogida y reubicación de refugiados en el Levante y Cataluña -se estima que en la zona catalana el SR realoja a unas 20.000 personas procedentes de la Desbandá-, el sostenimiento de dispensarios para la población civil del Madrid sitiado, etc, etc, etc…

En aquella España desangrada Tina no fue Tina, sino María, formalmente Carmen Ruiz Sánchez, maestra de profesión y compañera de Carlos Contreras, el celebrado comisario del Quinto Regimiento. Y a esa María están ligados, además, los importantes nombres de Antonio Machado, Matilde Landa, María Teresa León, Constanza de la Mora, Isidoro Acevedo, Margarita Nelken o el de Miguel Hernández y su poemario Vientos del Pueblo, en su constante labor de apoyo, ayuda y defensa de los combatientes antifascistas, de sus familias y de las demás víctimas de la guerra, incluso las de la zona ocupada por los franquistas. Un ejemplo extraordinario.

Creemos que es de justicia recuperar para nuestra memoria democrática la intervención solidaria y la trayectoria vital de Modotti en la Historia republicana de nuestro país, cuanto menos por rigor histórico y por ser ejemplo de una generosidad extrema sólo equiparable a la que demostraron las y los jóvenes voluntarios de la Brigadas Internacionales en su apoyo a la República con el inicio de la guerra; ella misma fue madrina de una compañía de voluntarios italianos de la XII Brigada, conocida como Garibaldi.

Porque además, y parafraseando a María Teresa León, es nuestra María.

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