“…la esencia de la corporación (empresa multinacional) es depredadora, violenta, ávida de beneficio y criminal por sistema”. Steve Tombs y David Whyte, ‘La empresa criminal’
Bajo la apariencia de una actividad ajena a las cuestiones políticas y de respeto a las leyes democráticas y a los derechos humanos, los muy millonarios y las grandes empresas han sido y son no solo cómplices de los regímenes y partidos de extrema derecha, sino y sobre todo impulsores y financistas de la violencia fascista, nazi y los golpes de Estado en países que ponían y ponen en peligro sus intereses económicos.
POR EJEMPLO, ARGENTINA
Para no ir demasiado lejos en el tiempo, hablemos del golpe de 1976. No fue una acción independiente y delirante de algunos militares sanguinarios, instruidos y alentados por la CIA. Mejor dicho, no fue solo eso. El golpe de Estado de 1976 fue estudiado y preparado minuciosamente por empresarios argentinos y extranjeros, la oligarquía agrícola-ganadera, economistas argentinos y estadounidenses, medios de comunicación, el poder judicial y la participación especial de la Iglesia católica, entre otras organizaciones civiles. Por eso es correcto decir que fue un golpe cívico-militar.
Entre las empresas más activas que intervinieron en el golpe directamente, están la Ford y Mercedes Benz. Ambas empresas tenían línea directa con la Junta Militar y les confeccionaban listas de trabajadores combativos, muchos de los cuales fueron secuestrados, torturados y asesinados.
La Asamblea Permanente de Entidades Gremiales Empresarias, fue la que encabezó la tarea de derribo del Gobierno por medio de la violencia terrorista de los militares. Para citar algunas de las que siguieron ese empeño están la Cámara Argentina de la Construcción, la Sociedad Rural Argentina, la Cámara de Exportadores de la República Argentina, de Importadores, los empresarios de Autotransporte, la Cámara de Comerciantes Mayoristas, y un largo etc.
El economista José Martínez de Hoz fue, entre los civiles que elaboraron el plan económico que impusieron los militares, el más destacado. Ni bien asumió la Junta Militar fue nombrado ministro de Economía. Y es significativo también decir que a los pocos días de tomar el poder, la Junta Militar recibió un abultado préstamo del Fondo Monetario Internacional.
De los grandes empresarios que jugaron un papel importante figuran Enrique Patrón Costas, Federico Zorraquín, José Estenssoro, Jacques Hirsch, Armando Braun, Luis María Gottelli y muchos otros destacados hombres de negocio.
Cuáles eran los principales objetivos del plan económico que, previo al golpe, consensuaron los economistas con los empresarios golpistas:
-La desregulación selectiva de mercados, el desmantelamiento del Estado de bienestar, privatizaciones de empresas nacionales, liberalización de la cuenta de capitales, la prohibición de los partidos políticos y de los sindicatos de trabajadores. En definitiva la aplicación de las normas del liberalismo económico al servicio del imperialismo estadounidense.
POR EJEMPLO, CHILE
Tanto Nixon como Kissinger participaron personal y directamente en el acoso y derribo del Gobierno constitucional, elegido en las urnas, de Salvador Allende. Primero para que no saliera elegido y después para su derrocamiento por la fuerza de las armas y con la intervención infaltable de la CIA.
Tampoco fue Pinochet, en este caso, quien, a pesar de su corta inteligencia y su alta traición, arrasó en solitario con la democracia en Chile. Fue el ejecutor sin escrúpulos, eso sí, de un golpe de Estado tenebroso, impulsado, como siempre, por EEUU y grupos de la élite millonaria chilena y empresarios de ese país y de las multinacionales que operaban allí impunemente hasta que llegó el Gobierno de Allende.
La I.T.T jugó un papel preponderante, igual que el diario El Mercurio, City Bank, la empresa Anaconda del Cobre, la Kennecott Corporation, la patronal de los camioneros y otras, contribuyeron a una de las peores épocas de terrorismo de Estado en Chile, con miles de detenidos, desaparecidos, torturados y asesinados. Los Chicago Boys, economistas ultraliberales de la Escuela de Chicago junto a su ideólogo, Milton Freidman, se encargaron de aplicar las recetas que causaron el hambre y la miseria a la mayoría del pueblo chileno, para el enriquecimiento de una minoría.
POR EJEMPLO, ESPAÑA
Francisco Franco, Generalísimo por la gracia de Dios y la desgracia de los españoles, no estuvo solo en el golpe de Estado contra la II República ni fueron sus proclamas patrioteras y vacías la consecuencia de ese atropello antidemocrático.
La historia nos enseña que detrás de cada gran dictador hay un montón de grandes empresas y encumbrados millonarios que los utilizan para preservar sus intereses económicos y sus privilegios.
En el caso del fascismo franquista, además de la decisiva ayuda militar de Hitler y Mussolini, sin la cual no hubiera ganado, debemos mencionar a los principales aportes empresariales.
La Banca March, con Juan March a la cabeza, le dio a Franco el dinero necesario para armas y material de guerra. Sin ese aporte no hubiera sido posible su triunfo militar.
La Banca Urquijo, con los hermanos Urquijo en la dirección, también en un rol económico fundamental.
La empresa Texaco, que proporcionó combustible, durante la guerra, al bando franquista.
Otros personajes notables que apoyaron el levantamiento franquista, fueron Manuel Aznar Zubigaray, director del Diario Vasco y después de La Vanguardia, Ramón Areces, de El Corte Inglés, ya en los años 50, Pedro Barrié de la Maza, presidente del Banco Pastor, Juan Ignacio Luca de Tena, del diario ABC, e Ignacio Villalonga Villalva, presidente de la Cámara de Comercio y copropietario del Banco de Valencia y, desde 1944, presidente del Banco Central.
La Iglesia Católica fue aliada de Franco desde el inicio de su violación de la democracia y los derechos humanos y decisiva en la tarea ideológica a favor del fascismo imperante, los 40 años posteriores.
EN DEFINITIVA: El poder económico y sus representantes políticos respetan la democracia si el sistema no altera en absoluto sus beneficios y sus privilegios sociales.
No dudan ni un instante en rebelarse por todos los medios en caso de que el pueblo elija a quienes pretendan “que la tortilla se vuelva” como cantaban los republicanos en la guerra.
Y cuando hablan de derechos humanos, quieren decir lo que ellos piensan que son sus derechos: enriquecerse a costa de los demás.
La historia nos da lecciones que sería muy bueno tener en cuenta.
Fuentes:
- “La empresa criminal”, Steve Tombs y David Whyte.
- 1976 El golpe civil, Vicente Muleiro.
- Juan Manuel Mannarino, “La hora de los civiles”, Rebelión.org








