Abril empezó con las buenas noticias que llegaban de América latina relacionadas con la integración regional. Y no era para menos. Que dos de las economías más importantes de la región como son Brasil y Argentina regresen a la Unión Suramericana de Naciones- UNASUR- significa el renacimiento de un organismo inspirado por Hugo Chávez en el año 2008 como espacio de coordinación, integración y solidaridad, pero que 10 años después entraría en una especie de disolución con el retiro de Brasil, Argentina, Chile, Perú, Colombia y Paraguay como consecuencia del retorno de las derechas al poder, resultado de planes de desestabilización y de utilización de los grandes medios y aparatos judiciales con los que acorralaron a la dirigencia de izquierda, la judicializaron y sacaron de la mayoría de los gobiernos. Un retroceso originado también por los errores cometidos, especialmente el alejamientos de los movimientos populares y de la incapacidad para dar respuestas a la ofensiva del latifundismo mediático.
Pero no solo se ha producido el regreso de Brasil y de Argentina a UNASUR, también se ha realizado el encuentro virtual de los Jefes de Estado y de Gobierno de once países de América Latina y el Caribe en una cumbre contra la inflación convocada por el presidente mexicano Manuel López Obrador, en la idea de enfrentar conjuntamente la crisis inflacionaria que afecta a la región. Además del presidente mexicano participaron los presidentes de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Cuba, Honduras, la Presidenta hondureña, la Vicepresidenta venezolana, el Primer Ministro de Belice, el Ministro de Comercio, Industria y Turismo de Colombia y el Ministro de Hacienda de San Vicente y las Granadinas, países miembros de la Alianza de Países de América Latina y el Caribe contra la Inflación (APALCI).
Reconocer la importancia de estos encuentros no puede ocultar las dificultades que existen y sobre ello viene hablando, casi que en solitario, el presidente Gustavo Petro, quien señala que los procesos de integración tienen más palabras que hechos concretos, y además señala que el proceso integrador regional liderado por Hugo Chávez giraba alrededor del petróleo y su propuesta es la de economías descarbonizadas. Señala que las grandes economías de la región, Brasil, Argentina y México, realizan sus mayores intercambios comerciales no con la misma región sino fuera de ella, ya sea con Estados Unidos en el caso de México y con Rusia y China por parte de Brasil y Argentina.
Las dudas sobre la integración no las podemos entender como negación de los procesos sino como un llamado a la realidad para que haya menos palabras y más hechos y programas concretos. Y también más presencia popular paralela y en las calles. Y a estas dudas y llamados habría que agregarle que sobran espacios, como el de la Cumbre Iberoamericana con toda su carga de colonialidad e inutilidad.








