Carmen Álvarez ha sido investida este sábado como alcaldesa de Sanlúcar de Barrameda. El acuerdo entre IU y PSOE, con siete concejales cada uno, siendo la coalición de izquierdas la más votada, ha dejado sin opciones a la candidata del Partido Popular, Carmen Pérez, que ganó las elecciones el pasado 28 de mayo, pero consiguió solo 9 concejales.
Con la frase, «Por el pueblo y para el pueblo«, que ha empleado la nueva alcaldesa, ha realizado una declaración de intenciones segundos antes de levantar el bastón de mando de la ciudad, Carmen Álvarez ha manifestado en su discurso de investidura su intención de gobernar «sin sectarismos, para todos los sanluqueños». La líder de Izquierda Unida ha defendido ante un auditorio abarrotado un gobierno basado en «trabajo, trabajo y trabajo» con «gestión, participación ciudadana y transparencia» como claves.
«La izquierda ha sumado una clara mayoría para sostener un gobierno progresista de dos fuerzas políticas», ha declarado la alcaldesa, destacando que «hoy es un día histórico para Sanlúcar» por la recuperación de la alcaldía del municipio 36 años después, con el primer alcalde de la democracia, José Luis Medina Lapieza.
El acto que hoy se ha celebrado en el Auditorio Manolo Sanlúcar ha estado cargado de detalles significativos que marcan el comienzo de un nuevo mandato municipal. Entre ellos, los claveles rojos que los miembros de IU han repartido tras la toma de posesión de la alcaldesa o la mención a las personas represaliadas por el franquismo.
José Luis Medina Lapieza, comunista y primer alcalde
Que la izquierda gobierne en esta ciudad de la provincia de Cádiz, además de una buena noticia es una cuestión simbólica. El primer alcalde del nuevo periodo democrático fue José Luis Medina Lapieza, elegido por una candidatura del Partido Comunista de España (PCE) y cesado por una traidora moción de censura del PSOE en alianza con el que ahora es el PP que le hizo salir del Ayuntamiento pero por la puerta grande, vitoreado por el pueblo y directo a la Historia como el mejor alcalde que Sanlúcar ha conocido.
Lo sucedido fue muy duro. José Luis Medina Lapieza, y el primer teniente de alcalde de la corporación, Fernando Verdún Bautista, ambos del PCE, fueron procesados 1987 por un presunto delito de malversación impropia de caudales públicos, falsificación de documentos y fraude al Estado.
«La noticia corre como la pólvora por todo el pueblo. Un hombre, hasta entonces, honrado, intachable en su gestión, refrendada en las urnas. Sorprende la sincronización de periódicos haciéndose eco a la vez. Y es que la máquina del fango ya había empezado a funcionar». La acción judicial pretendía determinar responsabilidades sobre el uso dado a una parte de los 148 millones de pesetas que el Estado aportó, con destino al empleo comunitario agrícola, entre los meses de enero y noviembre de 1979.
El procesamiento aún no había sido notificado a los dos principales encausados cuando todos los rotativos se hicieron eco de la noticia. Tanto Medina Lapieza como Verdún Bautista se mostraron sorprendidos porque salga a la luz un «enfrentamiento político-administrativo» de hace ocho años.
Medina Lapieza declaró a Europa Press que «nadie es culpable mientras que no se demuestre». Tanto el alcalde como Fernando Verdún señalaron que aquello fue una decisión política dirigida a realizar «operaciones que fueran rentables para la comunidad y para un trabajo digno a los parados», que en aquel año eran unos 4.000. El dinero se había destinado a vehículos de transporte y limpieza, que no disponía el Ayuntamiento, y sin los cuales, no se podía trabajar. Solo un 8% del 30% establecido como tope. En las mismas declaraciones a Europa Press, el alcalde lanzaba la clave: «Debe ser parte de una maniobra política de alguien que no ha encajado la derrota en las urnas».
El Lawfare ya existía
Manuel Vital, líder local del PSOE, exige explicaciones y una auditoría. Medina convoca al día siguiente un pleno extraordinario y explica que el gasto fue acordado entonces en una comisión con PSA y UCD. El alcalde saca los camiones y materiales comprados a la Plaza del Cabildo, explicando al pueblo, en plena calle, todos los gastos con sus facturas, para demostrar su inocencia al no haberse quedado ni un duro.
El 2 de septiembre de 1987, Medina es formalmente procesado, saliendo en telediarios y prensa nacional. El goteo mediático es incesante, dejando a pesar de sus explicaciones, una mancha difícil de borrar. Así, el 15 de octubre, el PSOE anuncia una moción de censura contra Medina. De repente, el caso toma un cariz nacional en las negociaciones que PSOE e IU estaban manteniendo para conformar gobiernos. Gerardo Iglesias, coordinador nacional de IU en ese momento, irrumpe en Sanlúcar: «Si no retiran la moción, IU replanteará sus pactos en toda España».
Un 18 de diciembre de 1987, se celebra el pleno de la moción de censura. El alcalde lo traslada al Cine San Agustín, ante la masiva afluencia de público. Los nueve concejales del PSOE sanluqueño, tres del CDS y dos de AP votaron a mano alzada, como ellos mismos habían solicitado, a favor de la moción de censura y contra el alcalde José Luís Medina, que de este modo se vio obligado a abandonar la alcaldía, ostentada por él mismo desde las primeras elecciones municipales democráticas, de 1.979.
El nuevo alcalde de Sanlúcar, Manuel Vital, juró su cargo en medio del incesante abucheo y pataleo que las cerca de 1.200 personas que acudieron al acto –celebrado en el cine San Agustín-, le dedicaron a Vital, que se vio obligado a salir por la puerta trasera de este inusual salón de sesiones, escoltado por la Policía Local.
Durante el pleno, celebrado en el Barrio Alto, de honda tradición comunista, sí habló –durante dos horas-, el portavoz de Izquierda Unida, Willy Meyer, que lanzó duros ataques al frente común hecho por el PSOE, AP y CDS para arrebatar la alcaldía a Medina. Meyer dijo que el ansia de poder sería conocido, a partir de ahora en España, como el “síndrome Vital”, ocurrencia que fue muy aplaudida por el público, que no interrumpió en ningún momento la extensa intervención del portavoz comunista.
Tras la misma se votó la moción de censura y todos los ediles sanluqueños tuvieron que aguantar siete minutos de abucheos para poder iniciar el acto de juramento del nuevo alcalde. Al final, José Luís Medina, visiblemente emocionado, salió del cine San Agustín aclamado por el público que lo rodeaba. Nada más llegar al cargo, la primera medida del nuevo alcalde del PSOE, Manuel Vital, es duplicarse el sueldo.
En octubre de 1988, tras un año de más fango, cloacas y acusaciones del nuevo alcalde del PSOE, tras un juicio demencial, lento y sin argumentos… José Luís Medina Lapieza, y su teniente alcalde, son declarados inocentes de todos los cargos, sin apenas cobertura en prensa. Una vez libre de cargos, exige al PSOE la devolución de la alcaldía. El alcalde socialista se niega. Dice que la moción se le puso por su mala gestión de la alcaldía.
Años más tarde, José Luís Medina, ya con una enfermedad irreversible, recibió el título de alcalde honorífico. En el acto, todos sus adversarios políticos, hasta quienes le echaron sin motivos, lo reconocieron como el mejor alcalde de la historia de Sanlúcar. Falleció en 2004 a los 58 años.







