Terrorismo y crímenes de Israel

De los 12 palestinos asesinados en el campo de refugiados de Jenin, 4 eran niños

El Gobierno israelí justifica la masacre argumentando que era una operación antiterrorista, pero un tercio de los muertos palestinos eran niños, al igual que buena parte de los 120 detenidos durante el ataque, que ha dejado sin hogar a 300 familias.

Hace justo una semana que las fuerzas de ocupación israelíes lanzaron el mayor ataque contra el campo de refugiados de Jenín desde 2002. Durante dos días, Israel desplegó hasta 2.000 soldados respaldados por vehículos blindados, helicópteros de ataque y aviones de guerra. Convirtieron los hogares de las familias en posiciones de francotiradores. Dispararon gases lacrimógenos y munición real contra los hospitales, en un caso inutilizando las instalaciones de urgencias y obligando al personal a atender a los heridos en el pasillo del edificio. Destruyeron gran parte de la infraestructura vital del campo de refugiados con excavadoras blindadas, dañando el suministro eléctrico y las conducciones de agua.

De los 12 palestinos asesinados por las fuerzas israelíes de ocupación, 4 eran niños.

Un francotirador israelí disparó en la cabeza a Abdulrahman Hasan Ahmad Hardan, de 16 años, cuando se encontraba frente al hospital Al-Amal de Yenín, hacia la una de la tarde del 4 de julio. Estaba desarmado y no medió ningún enfrentamiento. Fue un asesinato a sangre fría, ejecutado por un soldado israelí con un arma de alta precisión, como ha quedado documentado en este vídeo: 

Mustafa Imad Ali Qassem, también de 16 años, resultó gravemente herido por un ataque aéreo israelí en la tarde del 3 de julio en el campo de refugiados de Yenín. Mustafá sufrió graves quemaduras y heridas de metralla. Las fuerzas de ocupación israelíes entregaron el cuerpo sin vida de Mustafa a la Media Luna Roja Palestina esa misma tarde. 

Nouruddin Husam Yousef Marshoud, de 15 años, también fue víctima de un disparo en la cabeza por parte de un francotirador israelí, sobre las 11:30am del 3 de julio. 

Majdi Younis Saud Ararawi, de 17 años, fue asesinado de un disparo en el pecho por un francotirador, también el 3 de julio. 

«La comunidad internacional proporciona impunidad y armas a las fuerzas israelíes a sabiendas de que los niños palestinos son los más castigados por los crímenes de guerra israelíes», ha declarado Ayed Abu Eqtaish, director del programa de rendición de cuentas de la ONG de defensa de la infancia palestina DCIP. «El apoyo incondicional a las operaciones militares israelíes perpetúa los crímenes de guerra contra una población ocupada, envalentona al régimen de apartheid israelí y garantiza la complicidad en la destrucción de las familias, los hogares, las comunidades y las vidas de los niños palestinos.»

Los crímenes de lesa humanidad cometidos por el Estado israelí contra la infancia palestina son sistemáticos. Aterrorizar, secuestrar, torturar y matar niños y niñas es parte de lo que Israel denomina “defensa de la seguridad”. Durante el asalto al campo de refugiados de Jenín, los soldados irrumpieron en los hogares de las familias, apuntando con armas a los niños y aterrorizando a las familias antes de demoler los muros de las viviendas. Más de mil personas fueron expulsadas de sus casas y convertidas de nuevo en refugiados. Para tres generaciones de palestinos, el campamento les ha dado cobijo en los años transcurridos desde la Nakba -o «catástrofe» en árabe-, cuando 750.000 palestinos fueron objeto de una limpieza étnica y se vieron obligados a abandonar sus hogares para dar paso a la creación de Israel en 1948.

Condena de Naciones Unidas. Silencio de España

Naciones Unidas ha condenado la actuación israelí. El Secretario General de la ONU, António Guterres, enfadado por el impacto del ataque israelí contra el campo de refugiados de Jenín, dijo que había dejado más de 100 civiles heridos, obligado a huir a miles, dañado escuelas y hospitales e interrumpido las redes de agua y electricidad. También criticó a Israel por impedir que los heridos recibieran atención médica y que los trabajadores humanitarios llegaran a quienes lo necesitaban.

«Condeno enérgicamente todos los actos de violencia contra civiles, incluidos los actos de terror», dijo Guterres el jueves. A la pregunta de si esta condena se aplicaba a Israel, respondió: «Se aplica a todo uso excesivo de la fuerza, y obviamente en esta situación, hubo un uso excesivo de la fuerza por parte de las fuerzas israelíes».

El jefe de la ONU pidió a Israel que «cumpla sus obligaciones en virtud del derecho internacional», actúe con moderación y utilice sólo una fuerza proporcional. «El uso de ataques aéreos es incompatible con la realización de operaciones para hacer cumplir la ley», dijo. Guterres recordó a Israel que «como potencia ocupante, tiene la responsabilidad de garantizar la protección de la población civil contra todo acto de violencia».

El Ministerio de Asuntos Exteriores español guarda silencio.

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