«Las autoridades senegalesas han detenido a Coline Fay, activista ecologista y anticolonial francesa, por manifestarse pacíficamente contra la represión que sufre la oposición senegalesa», el grito de auxilio lo lanzaba Manu Pineda, secretario de Relaciones Internacionales del Partido Comunista de España, quien exigía la liberación de la activista y de los más de mil presos políticos que hay en el país.
Coline Fay fue detenida en Senegal por participar en una protesta pacifica el pasado 17 de noviembre que reclamaba el derecho a presentarse a unas elecciones de Ousmane Sonko, líder anticolonial que defiende el fin del extractivismo y que se hizo conocido por denunciar y exponer prácticas corruptas como los paraísos fiscales en el extranjero por parte de la élite senegalesa y la existencia de proyectos de multinacionales extranjeras que esquilman los recursos del país africano.
La activista de origen francés pero residente en España lleva 10 días detenida por manifestarse contra la represión que sufre la oposición senegalesa. Le piden cadena perpetua con la connivencia de Francia y la Unión Europea, que guardan silencio ante este atropello y ante las miles de violaciones de los derechos humanos que el pueblo senegalés sufre desde hace años a manos de un gobierno títere del colonialismo.
Hasta el momento ni el embajador francés en Senegal, ni Macky Sall o Enmanuel Macron han dado explicaciones de la detención ilegal de Coline, aunque los familiares tienen conocimiento de que fue interrogada sin la presencia de su abogada. Una campaña internacional está denunciando la situación y pidiendo al gobierno español que intervenga por su liberación, ya que parece que Francia, a pesar de que es su ciudadana, no quiere hacerlo.







