Desde la pandemia, el movimiento estudiantil combativo ha ido percibiendo un aumento en la represión de la organización estudiantil. En numerosas ocasiones se pueden ver furgones de la Policía Nacional en los campus de la Universidad Complutense o de la Universidad Autónoma de Madrid. Otro avance en este sentido fue la aprobación de la llamada “Ley de Convivencia Universitaria” que venía a establecer un marco regulatorio para las universidades. Sindicatos estudiantiles de todo el estado como Estudiantes en Movimientos se movilizaron contra esta ley señalando que con su regulación se posibilita a las universidades para restringir la organización estudiantil. El 21 de noviembre, la Universidad Carlos III de Madrid publicó un nuevo protocolo de comunicación que ha dado un paso más en esta línea.
En este protocolo, a partir del apartado III, la Universidad desarrolla una batería de medidas dirigidas a interceder en la comunicación que se les permite a las asociaciones de estudiantes que forman parte de la misma.
Las medidas aprobadas por el Vicerrectorado de Estudiantes de la Universidad, incluyen la prohibición a las asociaciones de utilizar en su denominación el nombre UC3M, con el que se identifica a esta Universidad, prohibiendo también el uso de este en los nombres en redes sociales de las cuentas privadas de las Asociaciones —salvo para las ya registradas como tal, que no superan el 20 % de las totales conforme a su Directorio—.
También exige la obtención de una autorización por parte del Servicio de Comunicación de la Universidad, que deberá renovarse anualmente con la junta directiva de la asociación, aumentando así la carga burocrática que sufren las asociaciones de la Universidad para cualquier trámite, según nos informan estudiantes que participan en las entidades.
De igual manera en el apartado VI Protocolo, se incluyen las medidas que se consideran más lesivas por parte de las Asociaciones, en particular el primer Principio y recomendación general, en la que se obliga a las asociaciones a emitir sus comunicaciones con lealtad institucional, lo que implica una subsunción de los intereses del estudiantado a los de la Universidad. Buscando evitar críticas al sistema universitario y actuaciones de la propia Universidad que se consideren desleal por el equipo rectoral. Con capacidad para controlar lo publicado por las asociaciones y con posibilidad de ejercer sanciones contra aquellos estudiantes críticos. La Universidad podría reprimir posicionamientos contra la implantación del modelo neoliberal en la Universidad española o por la utilización del nombre de la Universidad en comunicaciones, como las que se realicen en favor de la causa Palestina.
Como respuesta a este Protocolo, distintas asociaciones de la UC3M han publicado un comunicado denunciando la situación y plasmando su voluntad de no cumplirlo hasta que no sea retirado por la Universidad. En el comunicado se denuncia la creciente represión que han sufrido los estudiantes que intentan organizarse para mejorar la vida de aquellos que provienen de la clase trabajadora, y que plantean críticas al actual modelo universitario. “De facto, somete nuestra actividad a sus criterios de censura, blindados conforme a un principio de “lealtad institucional”. Abre la puerta a eliminar unilateralmente publicaciones […] en caso de que el Consejo de Orientación de Estudiantes considere que no se atienen a este principio”.
Ante las críticas que han surgido tras la aprobación unilateral del protocolo por parte de la Universidad, algunas de las asociaciones firmantes recibieron una comunicación por parte del vicerrectorado en cuestión. En él se negaba cualquier validez a la protesta y comunicado llevado a cabo por la Asamblea de Estudiantes de la UC3M. Organización en la que se encuadran miembros de distintas asociaciones con fines parecidos y personas independientes para buscar mejorar, sin tener necesariamente que someterse a los cauces institucionales, el paso por la Universidad de todos los estudiantes. Además, se habla de que “el diálogo, el espacio de conversación y la escucha” han caracterizado el trabajo del vicerrectorado al mismo tiempo que no ha realizado ninguna reunión con el tejido asociativo para la elaboración del protocolo.
Es por esto que desde la Asamblea de Estudiantes de la UC3M y las asociaciones y colectivos firmantes, emiten este comunicado con la intención de que sé de marcha atrás y se avance en un línea de apoyo a la organización del estudiantado mejorando las vías de difusión y retirando las trabas burocráticas. Por último, advierten que “las asociaciones firmantes no reconocen el protocolo por ser un atropello contra su libre y legítima actividad y se comprometen a no cumplirlo hasta que se retire en su totalidad”.







