El autogobierno andaluz es el resultado de una lucha histórica incansable desde las calles, el campo, o los centros de trabajo

4 de Diciembre: Día Nacional de Andalucía

Hoy, como en 1977, hay poderosos intereses que buscan tener una Andalucía subordinada, ya sea en lo económico o a las estrategia partidista de las derechas
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4 de Diciembre, Día Nacional de Andalucía
Manifestación en Sevilla del conmemoración del 4D | Foto: Partido Comunista de Andalucía

Hoy es lunes 4 de Diciembre, un día que afortunadamente cada vez pasa menos desapercibido para los andaluces y andaluzas. Para muchos, entre quienes me incluyo, el 4 de Diciembre es el verdadero Día Nacional de Andalucía. ¿Por qué? Porque ese día de 1977 marcó un hito en la historia de Andalucía, cuando casi dos millones de andaluces y andaluzas salieron a las calles para reivindicar nuestros derechos como pueblo. En un momento definitorio para el futuro de España aquel día se convirtió en un grito masivo por la libertad, la amnistía y el Estatuto de Autonomía, una afirmación popular de constitución de poder político andaluz para abordar desde nuestra tierra y en primera persona los graves problemas que arrastraba Andalucía y ser un actor directo en la composición de la España democrática en ciernes.

El 4 de Diciembre, sin permiso de las élites del momento, Andalucía se autoreafirmó como nacionalidad histórica, al igual que se definió como “democracia autónoma” en la Asamblea de Córdoba en 1919 o como una tierra “soberana y autónoma, que se organiza en una democracia republicana representativa, y no recibe su poder de ninguna autoridad exterior” en la Constitución de Antequera de 1883. Porque para Andalucía la autonomía política nunca ha sido un regalo caído del cielo ni un «café para todos».

El autogobierno andaluz es el resultado de una lucha histórica incansable desde las calles, el campo, o los centros de trabajo. Mientras otras comunidades históricas obtendrían su autonomía por la vía rápida a través del artículo 151 de la Constitución de 1978, la derecha andaluza se oponía a que Andalucía utilizase esa misma vía para llegar al autogobierno, prefiriendo el camino del artículo 143, más lento, con menos competencias y que certificaba una Andalucía subalterna en aquel modelo territorial que se estaba construyendo. Afortunadamente, aquel 4 de Diciembre rompió el guión escrito para el sur y los andaluces y andaluzas lograríamos el ansiado autogobierno años más tarde en el referéndum del 28 de febrero de 1981.

El 4 de Diciembre Andalucía desafió al modelo de Estado que las élites del tardofranquismo estaban diseñando para España. Desafío y venció. Porque aquel pueblo andaluz con el que nadie contaba en aquel momento, salió a las calles con la bandera blanca y verde después de cuarenta años de dictadura a pedir tierra y libertad, como dice nuestro himno. Sin embargo, cada vez que los andaluces y andaluzas han alzado la voz para reclamar pan, trabajo, dignidad o libertad han recibido la violencia como respuesta. Aquel día, tristemente, no fue menos, y al pueblo andaluz su osado reclamo de autogobierno le costó la vida de Manuel José García Caparrós. Antes de él, en 1970 fueron asesinados tres albañiles en Granada que reclamaban mejoras salariales; en 1974 un vecino de Carmona en una protesta por el agua; en 1976 un joven almeriense que realizaba una pintada…

El camino de Andalucía hacia su autogobierno es memoria de luchas, sufrimientos y opresión, pero también es presente. Hoy, los herederos de quienes siempre negaron no solo el derecho, sino la propia existencia del pueblo andaluz, se enrollan en la bandera para tratar de reescribir la historia y pervertir el significado de este día. Porque no, Moreno Bonilla no es andalucista. No se puede llamar andalucista a quien está haciendo que los andaluces y andaluzas tengan que esperar dos años para una cita en cardiológica en la sanidad pública, quien degrada a pasos agitados los servicios públicos para beneficiar a unos pocos amigos, quien recorta en políticas sociales o quien hace la vista gorda ante los acuerdos de su formación con la extrema derecha que niega abiertamente nuestro derecho al autogobierno. Moreno Bonilla no es andalucista, es el digno representante de los señoritos que solo se acuerdan de su tierra cuando les beneficia a sus bolsillos o para enfrentarnos entre territorios por puro interés partidista.

El 4 de Diciembre también interpela al resto de fuerzas políticas andaluzas y estatales, porque Andalucía nunca más va a volver a ser subalterna, ni una parte homogénea de un todo. Quien así lo quiera, se equivoca. Andalucía es una realidad nacional con vida propia, que tiene una expresión particular y autónoma en el ámbito de la izquierda y así ha de asumirse en los futuros debates que recompondrán el espacio de las izquierdas estatales.

Hoy, como en 1977, hay poderosos intereses que buscan tener una Andalucía subordinada, ya sea en lo económico o a las estrategia partidista de las derechas. Moreno Bonilla traiciona a nuestra tierra cuando ante el debate territorial que se presenta sólo es capaz de usar a Andalucía como porra con la que atizar a Cataluña o al gobierno progresista al ritmo que le marca Isabel Díaz Ayuso desde Madrid. Moreno Bonilla no va a encontrar una bandera que pueda tapar sus vergüenzas.

46 años después del 4 de Diciembre de 1977, hoy, en el verdadero Día de Nacional de Andalucía, es necesario recordar nuestra historia, el camino recorrido como pueblo y valorar el impacto que supuso aquellas manifestaciones masivas para nuestra tierra, no como un fetiche o una fecha folclórica más en el calendario, sino como la base que nos permite ser reconocidos como pueblo y defender, afianzar y ampliar nuestra capacidad de autogobierno y nuestra soberanía.

¡Viva Andalucía Libre!

(*) Portavoz de Izquierda Unida en El Puerto de Santa María (Cádiz)

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