Sira Rego (Valencia 1963) ha dejado su escaño en el Parlamento Europeo para dirigir el Ministerio de Juventud e Infancia, de nueva creación y que hasta ahora formaba parte de Asuntos Sociales como Dirección General. Rego, portavoz federal de Izquierda Unida, será la voz de la organización en el Consejo de Ministros. Afiliada al PCE, Comisiones Obreras y Ecologistas en Acción, desde 2007 fue concejala, con diferentes responsabilidades, en el madrileño ayuntamiento de Rivas Vaciamadrid, hasta ser primera teniente alcalde. Durante esos 12 años estuvo al frente de la Concejalía de Medio Ambiente, Ciudad Sostenible y Territorio y también fue consejera delegada de la Empresa Municipal de la Vivienda (EMV), entre otras responsabilidades. De ahí voló a Bruselas hace cuatro años. Su grupo parlamentario, la Izquierda, del que fue vicepresidenta, la propuso a la presidencia de la Comunidad Europea. En el Europarlamento, trabajó en la Comisión de Industria, Investigación y Tecnología, entre otras cosas. Una de sus preocupaciones es la crisis ecosocial. Ahora se añade la de la protección de los derechos de la infancia y la juventud.
GEMA DELGADO: Acabas de aterrizar en el recién creado Ministerio de Infancia y Juventud. A partir de la radiografía que estás viendo en estos primeros días de toma de contacto, ¿qué es lo que más te preocupa?
SIRA REGO: Lo primero que hemos hecho ha sido una evaluación de la situación de la infancia y la juventud en nuestro país. Y lo que nos hemos encontrado son unas cifras suficientemente preocupantes como para dar sentido a la creación de un Ministerio de Juventud e Infancia para llevar a política de Estado la situación que afecta a las niños, niñas y jóvenes. Hace falta reforzar derechos, y cuando hablamos de ensanchar la democracia tenemos que hacerlo también contando con la población más joven, que es presente pero también futuro. Así que se trata de consolidar derechos desde ya para que nuestras menores y jóvenes formen parte como sujetos de pleno derecho en nuestras sociedades.
“España es el país de la UE con mayor pobreza monetaria en niños y niñas: afecta al 27,28 % de la población infantil”
España es el país de la UE con mayor pobreza monetaria en niños y niñas: afecta al 27,28 % de la población infantil. La edad media de emancipación de los jóvenes es 30,3 años, de las más altas de la UE, con un paro juvenil del 27,8 % y problemas de acceso a la vivienda.
Nos estamos encontrando con una radiografía que necesita ser profundamente mejorada en relación a la protección de los menores frente a la violencia. También nos preocupa mucho la protección de los menores a la exposición de las redes sociales y sus derivadas. Así que tenemos unos cuantos retos que exigen que pongamos lo mejor de nosotros y nosotras para defender los derechos de la infancia y de la juventud de nuestro país.
G.D.: Hablabas de la violencia contra los menores. Una de sus caras más crueles es la violencia vicaria. Ayer mismo un hombre mató a su pareja y a su hija de 5 años. En lo que va de año hay 2 asesinatos infantiles y 51 menores han quedado huérfanos. ¿Cómo se puede luchar desde este Ministerio contra la violencia de género en las y los menores?
S.R.: La violencia vicaria es una de las expresiones más terribles de la violencia de género: la violencia ejercida con las mujeres a través del daño infringido a sus hijos e hijas. En la pasada legislatura se aprobó una ley de protección muy pionera, la Ley Orgánica de Protección Integral a la Infancia y a la Adolescencia. Tenemos que implementar y desarrollar algunos elementos porque hay dispositivos de la ley que permiten intervenir en prevención, educación y en la adaptación de los órganos judiciales a las necesidades que tiene la infancia de ser protegida.
Hay reglamentos y procedimientos que ya se están trabajando coordinadamente con otros ministerios. Y también es fundamental la coordinación con las comunidades autónomas para terminar de desplegar todos los mecanismos que contempla esta ley.
“La prevención tiene que ver con la sensibilización y la educación, y ésta hay que abordarla desde una perspectiva integral”
Es importantísimo tener un buen diagnóstico y ver cuál es la situación. Es lo que nos permite diseñar estrategias de prevención. Y la prevención tiene que ver con la sensibilización y la educación, que hay que abordar desde una perspectiva integral. Pero sobre todo necesitamos un cambio en cultura y educación social para concebir la infancia como sujeto de derechos y la intervención precisamente de los poderes públicos y del Gobierno como garante de esos derechos.
G.D.: Este Ministerio tiene muchas competencias transversales con otros ministerios, como políticas de educación, salud mental, trabajo, cuestiones laborales, cultura, deporte…. ¿Habéis tenido ya un primer contacto?
S.R.: Efectivamente, es fundamental trabajar con otros ministerios. Lógicamente hay que coordinarse con el Ministerio de Trabajo para abordar todo lo que tiene que ver con el trabajo juvenil, la precariedad, el paro… Y hacerlo con una propuesta de un plan de trabajo juvenil. También con Igualdad, para cuestiones de prevención, educación y poner en marcha mecanismos de salvaguarda. Y con Justicia.
G.D.: Han aumentado las actuaciones violentas y agresiones sexuales realizadas por menores y a menores. ¿Cómo se puede combatir este problema?
“El 84 % de los casos de ciberacoso se realizan sobre menores. Cada años hay más de 8.000 denuncias de agresiones sexuales, un 82 % son contra mujeres jóvenes y niñas”
S.R.: Es una cifra escalofriante. Estamos hablando de unas 8.000 denuncias de agresiones al año aproximadamente, de las cuales un 82 % son contra mujeres jóvenes y niñas. Y requiere que primero pongamos en marcha todo el despliegue del marco legislativo del que ya disponemos, además de buenas estrategias de prevención y de sensibilización. Esto tiene que ser un elemento central, por no hablar también de las cifras de ciberacoso que, en la mayoría de los casos, hasta el 84 % se realizan sobre menores. Por lo tanto, requiere un trabajo ingente ante la desprotección en la que están muchos menores y para que esas cifras bajen radicalmente.
G.D.: En el acuerdo de Gobierno, ¿cuáles son los principales puntos recogidos sobre infancia y juventud?
S.R.: Sobre todo el desarrollo de la Ley Orgánica de Protección Integral a la Infancia y a la Adolescencia y de los mecanismos judiciales que dan cobertura a niños y niñas, junto a las estrategias de sensibilización y apoyo.
“La salud mental no es una cuestión individual, es una cuestión social y, por lo tanto, requiere que socialmente nos hagamos cargo”
G.D.: El porcentaje de jóvenes entre 15 y 29 años que sufren de problemas de salud mental ha aumentado. 6 de cada 10 jóvenes reconoce haber tenido un problema de salud mental pero un tercio de ellos no ha recurrido a ayuda profesional por limitaciones económicas.
S.R.: La principal causa de muerte entre jóvenes de 15 a 29 años es el suicidio. Las cifras a nivel europeo son alarmantes: prácticamente la mitad de la población juvenil europea reconoce que no tiene acceso a tratamiento de salud mental. Es una de las asignaturas pendientes que la pandemia ha agudizado. La buena noticia es que ya está en la agenda pública. Y hay un mensaje muy claro: la salud mental no es una cuestión individual, es una cuestión social y, por lo tanto, requiere que socialmente nos hagamos cargo de esto y que pongamos lo mejor de nosotros como Gobierno para atenderlo.
G.D.: Respecto a Izquierda Unida, tras la reciente dimisión de Alberto Garzón, ¿cuál va a ser el proceso para elegir la nueva dirección de IU?
S.R.: Se decidirá colectivamente y con un proceso preparatorio deliberativo, como es habitual en nuestra organización. Estamos en un momento político complejo en el que tenemos un Gobierno de progreso en un marco profundamente reaccionario en Europa y a nivel global. Y nosotras estamos participando en el Gobierno y tenemos a compañeros y compañeras en el Parlamento. Tenemos presencia institucional en diferentes áreas de trabajo. Y también necesitamos mantener el pulso de los debates de orientación estratégica de nuestra organización para que haya una coordinación plena y una orientación política adecuada al momento político que estamos viviendo.
Creo que Izquierda Unida está haciendo unos buenos análisis del contexto de la realidad y, lógicamente, necesitamos abordar cuestiones que tienen que ver con el marco político cambiante: la crisis ecosocial; la geopolítica mundial, con las correlaciones de fuerzas políticas y las distintas líneas políticas estratégicas en el mundo. También con una cuestión organizativa para dar lo mejor de nosotros como organización política y sin olvidar la pata que tiene que ver con la movilización social y con la presencia histórica de Izquierda Unida en la organización social y organización popular, en el tejido y alianzas estratégicas de los movimientos sociales en la calle y con el arraigo territorial que tenemos para la organización política. Esto tiene que ser un eje vertebrador en el que metamos muchísimo esfuerzo organizativo y de unidad, y no me cabe la menor duda de que va a ser así porque afortunadamente es un sentido común en la organización.
Así que partimos del análisis político, del sentido común y, sobre todo, de un traslado organizativo de lo que tiene que ser eso. Falta tener ese gran debate de fondo que tiene que ver con el marco político y con lo que está sucediendo en nuestro país en torno a la conformación de Sumar; a cómo queremos estar y participar en sumar, y a cómo abordar la agenda electoral del próximo año.
G.D.: Nada más tomar posesión de la cartera, presidiste la reunión del Consejo de Juventud de la Unión Europea, celebrada en Bruselas. ¿Cómo fue esa puesta en común?
S.R.: Fue una reunión importante en la que teníamos un rol especial porque España está en la Presidencia de turno del Consejo y fue una oportunidad para aprender, para escuchar qué es lo que se está haciendo a nivel europeo en otros países y también para corroborar que la correlación de fuerzas es asimétrica. Hay muchísimos países gobernados por la derecha y la extrema derecha, y eso exige que nuestra presencia en el Gobierno sea sólida y sigamos reforzando todas las medidas de carácter social y de izquierdas.
G.D.: Con la nueva responsabilidad cierras una etapa en el Parlamento Europeo. ¿Qué destacarías de estos últimos cuatro años en Bruselas?
S.R.: Suceden muchas cosas en Europa que nos interpelan como país y en nuestra vida cotidiana. Yo he hecho un esfuerzo por trasladar, por traer la política europea a nuestro país y por llevar al Parlamento Europeo las demandas de nuestra gente. Para mí ha sido una oportunidad extraordinaria, he aprendido muchísimo.
“En el Parlamente Europeo hemos introducido debates con una voz crítica pero con una propuesta alternativa de cómo se tienen que conformar las políticas energéticas, por ejemplo”
G.D.: ¿Con qué puntos te quedarías del trabajo realizado?
S.R.: Lo que hemos aportado de nuestra posición en materia social, en defensa de los derechos humanos, política migratoria y política energética. Hemos introducido debates en los que al final hemos conseguido ser una voz crítica, pero también una voz autorizada con una propuesta alternativa de cómo se tienen que conformar las políticas energéticas, por ejemplo. Era importante tener una posición crítica porque se están generando unos marcos legislativos que determinan cómo son los mercados energéticos en nuestro país y cómo repercuten en la economía y la inflación. Y en cómo están golpeando los precios a las familias trabajadoras. Eso ha sido algo muy importante y ahí hemos estado, empujando para exigir un cambio de un modelo legislativo que proteja a las familias trabajadoras.
G.D.: Y por último, sabiendo que viviste parte de tu infancia en Palestina y que tu familia paterna vive en Cisjordania, ¿cómo explicarías lo que está pasando en Gaza y en Cisjordania?
S.R.: Para entender la masacre del pueblo palestino hoy hay que hacerlo en el contexto histórico de los 75 años de ocupación. Es un pueblo golpeado que sufre un régimen de apartheid y un hostigamiento extraordinario. Hay que seguir exigiendo que se respeten los derechos humanos, el alto de fuego, que se cumplan las resoluciones de Naciones Unidas y el derecho del pueblo palestino a existir. Quienes han tenido la oportunidad de visitar Palestina saben perfectamente de lo que hablo y lo que supone vivir bajo la ocupación. Yo lo conozco por una cuestión personal, mi familia está allí. Es terrible la vida cotidiana bajo la ocupación. Ningún pueblo debería vivir así.







