Una y otra vez los partidos reaccionarios dicen que España se rompe como conclusión de las tensiones territoriales. Lo cierto, es que si España se rompe será por las fuertes desigualdades que se dan en el conjunto del país, donde una minoría enriquecida sigue aumentando su fortuna gracias a unas leyes pensadas para favorecer a los poderosos.
El último dato que corrobora esto lo publica Cinco Días y en él se descubre que el 1 % más rico paga menos impuestos sobre su renta que el 20 % más pobre. Los 189.000 hogares con más ingresos de España pagan un tipo efectivo del 24 %, muy por debajo del tipo medio del 35 %. IVA y rentas del capital en el IRPF causan las mayores distorsiones, descubre el estudio.
Esto se debe a dos razones principales. La primera es que los hogares más ricos dedican una menor proporción de su renta al consumo y más al ahorro. De hecho, debido al carácter regresivo de la imposición indirecta (por ejemplo, el IVA), mientras que para el 20 % de hogares más pobres pesan más los impuestos indirectos que los directos —14,2 % frente al 13,9 %—, el peso de los impuestos indirectos en el 1 % de los hogares más ricos es del 1,6 %, frente al 22,3 % de impuestos directos.
La segunda razón de que el 1 % más rico pague menos impuestos sobre su renta que el resto es que la estructura dual del IRPF, dividido en la base general (salarios, pensiones, autónomos, alquiler…) y la base del ahorro (dividendos, letras del Tesoro…) provoca un elemento de regresividad que se refleja especialmente en el peso de la tributación de los hogares con más rentas.
Mientras la imposición sobre la base general es progresiva —cuanto más aumenta, por ejemplo, el salario, más se tributa—, la impuesta sobre la base del ahorro se sitúa en unos niveles de entre el 19 % y el 26 %, muy por debajo de los tipos máximos de la base general.
Teniendo en cuenta que el 63 % de la renta bruta del 1 % de los hogares más ricos está ligado a rentas del capital y solo el 30 % a rentas del trabajo, cabe deducir la notable distancia en la tributación entre, por ejemplo, sus salarios (con una imposición más alta que puede llegar al entorno del 50 %) y sus ahorros (con una tributación más baja, que como máximo asciende al 26 %).
Yolanda Díaz dice que no es justo
La izquierda siempre ha denunciado que es necesario y urgente instalar una progresividad fiscal para que pague más quien más tenga. Siguiendo esa idea la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, ha considerado que no es «ni justo ni razonable» que el 1 % de los hogares más ricos pague menos impuestos sobre su renta que el 20 % más pobres y ha abogado por que «quien más tenga, más pague».
«Necesitamos avanzar en una fiscalidad más justa para luchar contra la desigualdad. Que quien más tenga, más pague», ha señalado la vicepresidenta segunda en un mensaje publicado en sus redes sociales.







