La 60ª Conferencia de Seguridad de Múnich (MSC), celebrada en febrero de 2024, reúne desde su inicio en 1964, a representantes de gobiernos, organizaciones internacionales, empresas, militares y sociedad civil para debatir la actualidad internacional, la seguridad y la defensa.
En esta ocasión, la Conferencia coincidía con el fracaso de la ofensiva ucraniana y los éxitos de la ofensiva rusa en Avdiivka, en la región de Donetsk, en lo que parece el prólogo de un avance significativo de las fuerzas armadas rusas para consolidar sus posiciones.
Los conferenciantes serían conocedores de la encuesta realizada por el Consejo Europeo de Relaciones Exteriores (CERE), en enero de este año, donde solo el 10 % de los encuestados cree que Ucrania será capaz de ganar los territorios ocupados, y el 41 % es partidario de forzar a Ucrania a una negociación con Rusia para alcanzar un acuerdo de paz.[1]
En ese contexto, se debatió el informe titulado «Lose-Lose» (perder-perder) que señala una tendencia regresiva de la política internacional, un aumento de las tensiones geopolíticas y la incertidumbre económica que lleva a los Estados a renunciar a la cooperación a favor del proteccionismo donde todos pierden. El informe propone avanzar en una comprensión común del orden internacional basado en la Carta de las Naciones Unidas y la Declaración de los Derechos Humanos para que «todos ganen».[2]
El ministro de Asuntos Exteriores de la República Popular China, Wan Yi, ante la incertidumbre de la Conferencia en el contexto de la guerra de Ucrania y el genocidio radiado en Gaza, ofreció una solución para alejarse del dilema de seguridad: buscar la apertura en lugar del bloqueo, promover la solidaridad en vez del aislamiento, perseguir diálogos y cooperaciones a cambio de la rivalidad[3].
La Unión Europea, teóricamente la parte más interesada en avanzar hacia una paz estratégica, se pronunció solo en una dirección: aumentar la producción de armamentos, comprometer más ayuda a Ucrania y reforzar el vínculo europeo con la Alianza Atlántica.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ya en campaña electoral para las próximas elecciones europeas, anunció un plan estratégico para aumentar «masivamente» la producción de armas y, caso de volver a ser elegida, propondría la creación de un comisario para Defensa. El canciller Olof Scholz, alentó a los países miembros a incrementar la ayuda a Kiev poniendo como ejemplo a Alemania que destinará este año 7.000 millones de dólares.
La vicepresidenta de los Estados Unidos, Kamala Harris alabó el compromiso de los países miembros de la OTAN de incrementar sus presupuestos más allá del 2 % del PIB, declarando haber «reforzado el flanco occidental de la OTAN con más armas y fuerzas, incluyendo la defensa aérea y cobertura de combate, una sostenida presencia de brigadas del ejército y un cuartel permanente del Ejército de Estados Unidos en Polonia»[4].
Christoph Heusgen, director de la Conferencia, resumía a modo de conclusión, que se mantenía la unidad euroatlántica en el rechazo a la agresión de Rusia a Ucrania, el compromiso de aumentar las capacidades militares de Europa y la necesidad de ocuparse más del sur global.
En ese contexto, el lobby de la industria de defensa europea reclama una integración en el diseño y fabricación de armas. La consultora McKinsey&Co. en uno de sus informes señalaba que «la UE está lejos de diseñar o encargar armas de manera conjunta», y Micael Johansson, director general de Saab y vicepresidente del lobby europeo de la industria de defensa que agrupa a 3.000 compañías, aseguro que «la UE no ha planificado un sistema de seguridad común»[5].
Socialdemócratas europeos, conservadores y verdes han optado por el rearme europeo, por el refuerzo del vínculo atlántico y por el aumento sustancial del gasto de armamento en detrimento del gasto social, una dirección totalmente opuesta a lo avanzado en el acta única de Helsinki (1975) y en la Carta de París (1990). Entonces se aprobaba la necesidad de construir una Seguridad Europea Compartida, reduciendo armamento y resolviendo las controversias de forma diplomática. En definitiva, se apostaba por un concepto básico: la seguridad de unos, no se puede construir sobre la inseguridad de otros.
La opinión pública europea demanda mayoritariamente una paz negociada en Ucrania; no es el tiempo del rearme, es el tiempo de la diplomacia y del desarme progresivo
Cuando la opinión pública europea demanda mayoritariamente una paz negociada en Ucrania, no es el tiempo del rearme, es el tiempo de la diplomacia y del desarme progresivo. Cómo conseguir la paz definitiva y perdurable en Europa debería ser motivo de uno de los debates más importantes en las próximas elecciones europeas. Desempolvar la Carta de París y sus compromisos:
—La seguridad de cada Estado participante está inseparablemente ligada a la de todos los demás.
—Ningún Estado participante reforzará su seguridad a expensas de otros Estados.
—Reafirmar el compromiso de arreglar las controversias por medios pacíficos, con mecanismos para la prevención y la solución de conflictos entre los Estados participantes.
—Comprometerse a cooperar en el fortalecimiento de la confianza y la seguridad entre los Estados y a fomentar el control de las armas y el desarme.
Estos compromisos, suscritos entre otros por la CSCE, EE. UU. y la URSS en su momento, deberían ser la base de la construcción de un nuevo modelo de seguridad europeo que evite lo que la 60ª Conferencia de Seguridad de Múnich ha certificado: el naufragio de la paz europea, perder-perder.
NOTAS:
[1] https://www.lavanguardia.com/internacional/20240221/9524669/europa-pierde-fe-victoria.html
[2] https://securityconference.org/en/publications/munich-security-report-2024/foreword/
[3] https://espanol.cgtn.com/news/2024-02-21/1760268580734451713/index.html
[4] https://www.state.gov/translations/spanish/declaraciones-de-la-vicepresidenta-harris-en-la-conferencia-de-seguridad-de-munich-munich-alemania/
[5]https://www.lavanguardia.com/internacional/20240217/9521135/polvora-computacion-nube-dos-carencias-graves-defensa-europa.html








