Revisionismo en el cine o la ficción contaminando la historia

Mussolini creó la Muestra de Venecia, en 1932, para exhibir películas sobre el pasado histórico italiano
Mussolini creó la Muestra de Venecia, en 1932, para exhibier películas sobre el pasado histórico italiano

Dicen los entendidos en el tema, que hay dos tipos de revisionismo. Uno es necesario y consiste en la constante revisión de nuevos hechos salidos a la luz, nuevos descubrimientos históricos, antropológicos e incluso paleontológicos que demuestren que una teoría estaba equivocada; la labor de un historiador serio sería incorporar estos nuevos datos y modificar el relato anterior ante la nueva evidencia. La historia aquí se asemeja a la ciencia; y es la base para seguir avanzando.

Desgraciadamente hoy otro tipo de revisionismo histórico, que de revisión tiene poco y lo que hace es tergiversar el relato, cambiar cifras, mentir deliberadamente para usar esa “historia” políticamente, tapar sus vergüenzas y convertir a los verdugos en héroes entre otras cosas.

Y en este país, estamos viviendo una nueva ola del peor revisionismo; del que se usa como propaganda política vistiendo las mentiras con una pátina de objetividad simplemente porque van escritas en libros disfrazados de seriedad. Pío Moa, (como curiosidad ex miembro del GRAPO), ha escrito decenas de libros en los que los golpistas eran una suerte de valientes que salvaron a España, habla  de conexiones profundas entre ETA y el PSOE y de otras mezquinas gilipolleces, perdónenme la expresión, pero no merecen denominarse otra cosa. También Jiménez Losantos o César Vidal mienten y tienen en la extrema derecha a sus principales palmeros y divulgadores, y eso es muy peligroso para quien no se ha formado bien históricamente.

LOS FASCISMOS Y SU USO REVISIONISTA Y PROPAGANDISTA DEL CINE

El cine, por supuesto, también ha sido utilizado para modificar el relato y usarlo con fines políticos. El profesor de filosofía Camil Ungureanu hizo una reflexión al respecto en su libro Cine y políticaeditado por Tibidabo Ediciones destacando el papel del cine como herramienta esencial tanto en la construcción de la autoridad política como la dominación del pueblo.

Mussolini creó la Muestra de Venecia, en 1932, para exhibir películas sobre el pasado histórico italiano

Un hecho claro es cómo los regímenes fascistas han usado el cine para exponer al mundo una imagen de modernidad y tranquilidad que evidentemente no existía en sus países. La Muestra de Venecia, uno de los festivales más importantes del mundo aun en nuestros días, fue creado por el régimen de Mussolini. Su primera edición tuvo lugar en 1932, y en esos años servía para exhibir películas sobre el pasado histórico italiano con piezas como El Escipión Africano, que intentaban legitimar los escarnios que llevó a cabo Italia en el norte de África. Este filme que se basaba en Publio Cornelio Escipión y su triunfo sobre Aníbal en la Batalla de Zama, fue alabado por Mussolini y se alzó con la Copa Mussolini (que así se llamaba entonces el premio del Festival de Venecia) a la mejor película italiana en 1937.  

Para entender mejor la relación entre los poderes políticos y el cine en la Italia fascista recomiendo ver el documental Cinecitta Babilonia: sexo, drogas y camisas negras de Marco Spagnoli (disponible en Filmin).

Goebbels se autonombró “Patrón del cine alemán” y controló cada guion, cada producción y cada mensaje que se quería lanzar

En la Alemania nazi, el cine tuvo un notable protagonismo. El objetivo principal de la industria cinematográfica era el escapismo, creado para distraer a la población y dar una imagen optimista de su país. El ministro de propaganda, Joseph Goebbels, se autonombró “Patrón del cine alemán” y controló cada guion, cada producción y cada mensaje que se quería lanzar. Se creó para ello la Reichsfilmdramaturg, que censuraba los manuscritos desde las primeras etapas de realización. Como dato significativo, la crítica cinematográfica quedó prohibida durante todos estos años.

ESPAÑA: LA SEGUNDA REPÚBLICA REINVENTADA

Pero ¿qué pasaba mientras tanto en la dictadura franquista? Digamos que Franco tenía una visión limitada sobre el poder del cine y desde luego no le dio la importancia que se le otorgó en Alemania o Italia. Se centró más en emisoras y publicaciones que trasmitían solo los intereses de su bando, como es de esperar. El cine quedó en manos privadas y no se nacionalizó, aunque estuvo controlado de cerca por los censores que eran quienes decidían qué temas se podían tratar o no.

Franco tenía una visión limitada del poder del cine de ficción. Se centró en el documental y los noticieros. El NO-DO documentaba sesgadamente la dictadura, enseñando un país plácido

Aunque la producción cinematográfica se centró también en el escapismo, con comedias ligeras principalmente, también hubo revisionismo e intervencionismo estatal; un ejemplo es la película Raza (1941) dirigida por Jose Luis Sáenz de Heredía con guion del mismísimo Franco.

Más que en la ficción, el régimen franquista se preocupó del cine documental y los noticieros. Así se crearon en 1943 Noticiarios y Documentales Cinematográficos (NO-DO), que había que tragarse por fuerza cada vez que se iba a una sala de cine. Esa fue la forma en que los españoles eran informados de las noticias que el régimen manipulaba para informar de sus supuestos avances y logros. Más de 2.000 números que documentan sesgadamente la dictadura, enseñando un país plácido que distaba mucho de la realidad al menos para la mitad de los españoles.

Películas que destaquen de la época franquista por su revisionismo respecto de la Guerra Civil son las que surgieron como reacción al film Morir en Madrid (1962) dirigido por Rossif, que fue recibido como un ataque al régimen y a sus instituciones principales como la Iglesia o el Ejército. Un film documental de corte retrospectivo durante el ya franquismo tardío. Aunque es un documental que intenta ser objetivo y mostrar la realidad del conflicto tal como sucedió, se cuenta desde el punto de vista republicano y los franquistas no perdonaron que se hicieran visibles al mundo hechos como el asesinato de García Lorca, las Brigadas Internacionales que vinieron a ayudar a la República, la masacre del bombardeo de Guernica… por ello intentaron por todos los medios que no se estrenara en Francia ni en Latinoamérica, aunque no lograron su objetivo totalmente y de hecho se alzó con el BAFTA a la mejor película documental y fue nominada a los Óscar.

¿Por qué morir en Madrid? (1966) dirigida por Eduardo Manzanos Brochero fue la contestación del régimen al documental de Rossif, donde se revisaba la historia y se explicaba que el alzamiento fue un intento heroico de “salvar” a España del comunismo y por tanto, estaba legitimado y justificado. No disimularon el objetivo de la película, ya que hasta el cartel es casi una copia del de Rossif. Consistía en recoger las tesis de la película francesa y con una voz en off intentar desmontarlas; el resultado fue tan malo que finalmente no se estrenó la película; los motivos oficiales fueron que podría dar más visibilidad a la película de Rossif. La realidad es que era muy inferior y no tenía imágenes de archivo que apoyaran las tesis franquistas.

Otra reacción a Morir en Madrid la encontramos en la película de Mariano Ozores Morir en España (1965).  Este encargo de las autoridades franquistas tampoco corrió mucha suerte ya que fue considerada por las autoridades como un producto de baja calidad e inoportuno en ese momento. Con una exaltación absoluta de José Antonio Primo de Rivera y las hazañas del banco franquista, no tiene ninguna vergüenza en adueñarse de una imagen icónica para su cartel como es Muerte de un Miliciano del republicano Robert Capa.

Cabe destacar también el documental Franco, ese hombre dirigido en 1964 por Jose Luis Sáenz de Heredía. Totalmente pactado y dedicado exclusivamente a la exaltación del dictador, convertido poco más o menos que en un mesías de la patria con tono absolutamente parcial, tiene sin embargo cierto valor histórico cuando tangencialmente se dan datos que sin querer refutan sus propias premisas y enseñan la verdad que pretenden ocultar en todo momento. Un ejemplo magnífico de revisionismo histórico y de la falta de libertad de expresión durante la dictadura.

Pasen y vean, damas y caballeros; cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia…

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