Palestina será libre y la historia la seguirá escribiendo la lucha popular

El régimen sionista cava su propia tumba, mientras trata de exterminar al pueblo palestino

Desde el 7 de octubre, la población de Gaza, que no tiene dónde huir, ha recibido ya el impacto equivalente a tres bombas atómicas como las de Hirosima
Médico traslada a una niña palestina herida por los bombardeos israelíes de Gaza | Foto: Fars Media Corporation / CC BY 4.0
Médico traslada a una niña palestina herida por los bombardeos israelíes de Gaza | Foto: Fars Media Corporation / CC BY 4.0

Como un alud, que va montaña abajo arrastrando cada vez más nieve, se suceden las manifestaciones populares en el mundo con el objetivo inmediato de parar el genocidio en curso, que el ejército sionista —bajo el control político de Netanyahu— está perpetrando en toda Palestina. Fundamentalmente en Gaza, pero también en Cisjordania y Jerusalén donde hay menos focos iluminando.

Ahora mismo a 19 de mayo, más de 3.000 camiones con ayuda humanitaria, se desesperan en la frontera con Gaza, mientras la gente muere de hambre detrás de las alambradas. La ocupación del cruce de Rafah con Egipto dura ya dos semanas y está creando un caos humanitario a los refugiados palestinos. Más de 11.000 personas heridas, que esperan ser evacuadas a Egipto para ser salvadas de la muerte ante el colapso sanitario provocado por Israel, también esperan el permiso de ese régimen para poder salvar la vida que se escapa por sus heridas. Decenas de ellos han fallecido en la espera.

En los tres primeros meses de la guerra, contando desde el 7 de octubre de 2023, se lanzaron 65 kilotones de explosivos sobre la franja de Gaza: un misil o una bomba de gran poder explosivo cada 3 minutos. La población Palestina de Gaza, que al contrario de la población afectada por cualquier guerra, no puede huir a ningún lugar, ha soportado ya el equivalente al impacto de tres bombas atómicas, como las lanzadas por EE.UU., sobre Hiroshima y Nagasaki al final de la II guerra mundial, o sea una bomba atómica cada mes. Para acabar con la agonía, ministros del gobierno de Netanyahu (Amichay Eliyahu) y senadores de EE.UU. (Lindsey Graham) han pedido el lanzamiento de bombas atómicas sobre Gaza, pero de las buenas, las modernas, con un poder destructivo más de 3.000 veces superior al de aquellas bombas. Esta potencia de fuego ha causado a mediados de mayo, 35.272 personas muertas, ​79.205 heridas, 10.000 desaparecidas, o sea muertas y pudriéndose bajo los escombros, ​y 2.000.000 de personas desplazadas de sus hogares destruidos buscando un lugar inexistente en Gaza donde puedan sobrevivir a los bombardeos. En la zona palestina de Cisjordania, donde teóricamente no hay guerra,502 personas han muerto, la mayoría asesinadas por colonos israelíes, ​4.950 han resultado heridas y ​7.585 han sido detenidas.

Y como ya sabe todo el mundo, la mayoría de las víctimas son niños y niñas inocentes, que, sin embargo, son consideradas por el fanatismo religioso y político del gobierno sionista como los huevos de la serpiente que hay que aplastar antes de que puedan convertirse en adultos y, por tanto, defensores de la libertad de su patria ocupada y pisoteada por el régimen genocida.

La solidaridad de los pueblos con Palestina

Las manifestaciones de protesta en las calles de todo el mundo no cesan desde el primer día que empezaron los bombardeos indiscriminados y el régimen sionista —sin disimulos y confiado en su impunidad para vulnerar criminalmente el derecho internacional un día sí y otro también— confesó públicamente que iba a exterminar a toda la población de Gaza como a ratas, al tiempo que empezaron a publicarse proyectos de anexión del territorio de Gaza al territorio ya robado a Palestina y que consideran territorio de Israel.

Manifestaciones populares que en ocasiones están siendo históricamente masivas, pero también medianas y pequeñas, que son como un manantial que no cesa y que por determinados afluentes van llevando agua a un río cuyo estruendo suena cada vez más fuerte, ¡¡alto al genocidio palestino!!, ¡¡alto el fuego ya!!, ¡¡libertad para Palestina, desde el río hasta el mar!!. Los países que se dan a sí mismos el título de defensores del mundo libre y de la democracia, y que curiosamente coinciden con aquellos países cuyas multinacionales controlan los gobiernos y arrasan el mundo con sus políticas económicas depredadoras, EE.UU., Francia, Alemania, Reino Unido… se están significando por la represión de los manifestantes que piden el alto el fuego y la libertad para Palestina. Reprimen salvajemente a sus pueblos, cuando se manifiestan en la calle en contra las políticas de sus gobiernos que están colaborando activamente con Israel en la ejecución del genocidio. Pero las manifestaciones no cesan, se suceden una y otra vez, se reinventan, reaparecen como el movimiento mundial estudiantil de ocupación y acampadas en universidades, en forma de vigilias por la paz, en forma de huelgas de hambre, en la formación de enormes banderas palestinas formadas por personas, en eventos deportivos… Hasta la flotilla mundial por la libertad de Gaza ha reanudado su intención de romper el bloqueo a través del envío de ayuda humanitaria en barcos, que ya intentó en 2010 (con 10 activistas del buque Mavi Mármara asesinados por soldados sionistas que lo asaltaron) y en 2011. Pero además de la movilización popular, que está dejando las vergüenzas de sus gobiernos al aire, la lucha por parar el genocidio también se libra a nivel jurídico, diplomático y político. La denuncia de Suráfrica contra Israel, ante la Corte Internacional de Justicia, ha desenmascarado el discurso del “derecho a la defensa” esgrimido por el régimen sionista y repetido incesantemente por la UE y EE.UU. Israel se enfrenta a una soledad cada vez más absoluta en términos políticos y diplomáticos, incluso ve cómo la protección que tiene de EE.UU., la primera potencia mundial y corresponsable de ese genocidio, presenta cada día que pasa más fisuras y grietas.

Sionistas y negacionistas del holocausto unidos en Madrid

Quienes para vergüenza de Israel apoyan sin fisuras al régimen sionista son precisamente los negacionistas del holocausto judío. Lo hemos visto en la cumbre internacional fascista del domingo 19 de mayo en Madrid, donde asistió como invitado Amichai Chikli, ministro sionista del gobierno de Netanyahu, que vio con satisfacción cómo la jauría fascista reunida, aplaudía la intervención armada de Israel en Gaza, desvelando que el sionismo es compadre del fascismo que niega el holocausto judío.

No es la primera vez históricamente que el fascismo o el nazismo acuerdan con el sionismo. Ejemplo de ello es el Acuerdo de Haavara, firmado el 25 de agosto de 1933, por la Federación Sionista de Alemania con el gobierno nazi, para facilitar la emigración de los judíos alemanes a Palestina (pero solo a Palestina). Tony Greenstein, judío de familia ortodoxa detalla en su reciente libro, zionism during the holocaust, (Sionismo durante el holocausto) la colaboración del movimiento sionista con el nazismo, y detalla episodios sangrantes como la colaboración del líder judío sionista húngaro, Rezső Kasztner, que negoció su marcha a Palestina, junto a otros dirigentes sionistas judíos, a cambio de entregar a la mayoría de la población judía al exterminio en Auschwitz.

Cada vez más judíos antisionistas, que sienten horror y vergüenza ante la perpetración del genocidio en nombre del pueblo judío, organizan protestas, en Israel y EE.UU. sobre todo, contra el genocidio palestino y la ideología racista y fascista del sionismo, base del colonialismo y el intento de hacer desaparecer a Palestina del mapa. Sus protestas son reprimidas, con tanta o más violencia policial que las protestas generales contra el genocidio, aunque nunca son mencionadas por los “líderes occidentales” y puestas en sordina por los medios de desinformación masiva.

Es fácil acabar con el genocidio… si se quisiera

El genocidio del pueblo palestino podría ser parado de inmediato por EEUU. Bastaría con activar los mecanismos previstos en Derecho Internacional y aplicar las resoluciones aprobadas por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Y no tendrían que tomar medidas excepcionales coercitivas para hacerlo, bastaría con que suspendieran inmediatamente el envío de armamento al régimen de Israel. Solamente, en los dos primeros meses del genocidio, unos 200 vuelos de carga estadounidenses suministraron 10.000 toneladas de material militar a Israel. La detención del envío de armamentos supondría la caída del gobierno de Netanyahu, solicitado por la mayoría de la opinión de la población israelí, y el alto el fuego inmediato.

De fondo, la solución del conflicto solo puede ser resuelto, con el fin de la ocupación colonial israelí y la autodeterminación del pueblo palestino. El pueblo de Gaza lleva desde 2007, sufriendo un asedio que la había convertido en la prisión al aire libre más grande del mundo con cerca de 2,5 millones de personas hacinadas en un rectángulo de tierra de 50 por 12 km. La zona palestina de Cisjordania y Jerusalén, separadas de Gaza, y convertidas ellas mismas en bantustanes rodeados de muros y controles militares de seguridad del régimen israelí, ve como cada día nuevos colonos sionistas ocupan sus tierras y van siendo arrinconados en menos espacio vital. El indómito pueblo palestino, en su lucha, solo tiene que perder sus cadenas.


EL FRENTE DE RESISTENCIA ÁRABE-ISLÁMICO

Pero además del aislamiento internacional y de la feroz resistencia del indómito pueblo palestino, el poderío militar ha quedado desnudo en la guerra, que no solo libra contra Hamás, sino además con el frente de resistencia árabe-islámico. Hisbulá, desde el sur del Líbano está derrotando la capacidad de fuego de Israel. Mientras, los Hutíes de Yemen han puesto en jaque la navegación de barcos israelíes o que comercian con Israel que se acerquen al Mar Rojo, sin que la poderosa armada de EE.UU. pueda impedirlo. Desde Siria e Iraq, se hostiga y bombardea constantemente bases militares del régimen sionista que los EE.UU., tienen de manera ilegal en esos países. El enfrentamiento militar de Israel con Irán también ha demostrado las debilidades militares de EE.UU., Israel y por tanto, del conjunto de países de la OTAN. Netanyahu juró no dejar piedra sobre piedra en Gaza, pero cada niño que asesina cada día está cavando la tumba del régimen sionista, racista y fascista de Israel. Palestina será libre y la historia la seguirá escribiendo la lucha popular.

(*) Miembro de la Secretaría Internacional del PCE y voluntario de la Flotilla de la Libertad

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