Han pasado más de 48 horas desde que en el País Valencià comenzáramos a ser conscientes de la tragedia que se avecinaba fruto de la negligencia del Govern y del President de la Generalitat, Carlos Mazón.
AEMET avisó a las autoridades valencianas 5 días antes del 29 de octubre que la DANA que se aproximaba dejaría numerosas precipitaciones con un nivel de Emergencias Naranja. Posteriormente, el 27 y 28 de octubre, AEMET, vuelve a reiterar el nivel de Emergencias Naranja.
El 29 de octubre, a primera hora de la mañana, la alerta de AEMET se convierte en roja para la zona de Utiel. A las 09:48h de esa misma mañana el Centro de Emergencias emite un comunicado en el que alertaban a la ciudadanía por fenómenos meteorológicos. La AEMET, minutos después, emite su quinto aviso poniendo a toda la provincia en ROJO.
Mientras que no es hasta las 20:11h que el Govern de la Generalitat emite un primer aviso, de forma preventiva, a la ciudadanía. En estos momentos ya era tarde. Cientos de personas eran condenadas a morir y otras tantas perderán todo por lo que llevan trabajando una vida.
Así lo relata Carmen, la dueña de la casa a la que vamos a ayudar la brigada organizada por el PCPV en Picanya. Hace un año que invirtieron todos sus ahorros y compraron la casa de dos pisos que ahora se encuentra anegada de fango.
Carmen relata con angustia, como, a pesar de llegarles el agua al techo en el segundo piso, salieron vivos y pudieron ayudar a las vecinas de la casa de al lado, dos mujeres de avanzada edad, que hubiesen muerto ahogadas si no llega a ser por Carmen y su familia.
Comenzamos la retirada del fango, de los muebles hechos pedazos, horas y horas de retirada de escombros, donde aparecen fotografías irrecuperables, libros y recuerdos familiares hechos pedazos, como el gran «Árbol de Navidad» y los antiguos adornos navideños, que Carmen había heredado de su tía. Horas y horas de palas, de rastrillo, de capazos llenos de barro, de cañas…., en las que no aparece ningún efectivo enviado por las Administraciones Valencianas.
La desesperación y el cansancio van haciendo mella en las personas afectadas, que en la mayoría de casos ni tan siquiera pueden tirar de la red familiar porque el desastre afecta a familias enteras. Familias sin agua potable, sin prácticamente comida, sin luz…
Y todo ello ante la pasividad de las autoridades valencianas que han llevado a cabo una toma de decisiones políticas negligentes que han causado muerte, caos y destrucción.
Mientras tanto, ríos de solidaridad de un pueblo que tiene claro que ante la pasividad de sus gobernantes deben actuar porque «No podran res davant un poble, unit, alegre i combatiu[1]«
[1] «No podran res davant un poble, unit, alegre i combatiu”, La Flama, Vicent Andrés Estellés”







