Raquel Arranz (Córdoba, 1997) acaba de ser elegida en el XVI Congreso de la Unión de Juventudes Comunistas de España (UJCE) para dirigir la organización. Militante del Partido Comunista de Andalucía e IU en Córdoba, ha sido una figura activa del movimiento feminista en la localidad, además de responsable de Organización y Finanzas durante la anterior etapa en la UJCE.
SERGIO RUIZ: Raquel, en tu primera intervención, tras tu nombramiento como secretaria general, situaste los principales frentes en los que debe intervenir la juventud comunista organizada. Teniendo esto en cuenta, en tu opinión, ¿Cuáles serían los principales desafíos a los que se enfrenta la UJCE? ¿Qué objetivos os planteáis como prioritarios en este nuevo ciclo?
RAQUEL ARRANZ: El principal reto al que nos enfrentamos es a la pérdida de identidad como clase trabajadora. Observamos como muchas jóvenes se movilizan por Palestina, por el clima, participan del movimiento feminista u otros frentes. No obstante, la mayoría de estas jóvenes participan desde lo espontáneo, sin una ideología detrás de esa movilización que les anime a seguir reivindicando mejoras en sus condiciones materiales u organizándose para intervenir de forma constante en dichos conflictos.
Aquí la Juventud Comunista tiene la tarea de encauzar esa rabia, y para ello es necesario que restauremos el debate político en los espacios de socialización, que llevemos a esos espacios nuestros posicionamientos ideológicos y a partir de ahí, orientar esa frustración en la construcción de organización.
Para ello, otra de las tareas más urgentes que tenemos a día de hoy es seguir creciendo como organización en todo el territorio. Nos comprometemos a que allí donde haya una joven comunista, esté la UJCE. Para ello, desde el Área Interna se llevará a cabo un plan de extensión territorial para poder afianzar la presencia de forma orgánica y mantener la unidad de acción de cara a la intervención en frentes, lo que nos dará mayor visibilidad y legitimidad dentro del espacio político, acompañado de un crecimiento cualitativo y cuantitativo.
Son muchos los problemas a los que se enfrenta la juventud trabajadora en este capitalismo en decadencia. Nuevas formas de explotación laboral, el auge de la extrema derecha y por ende del antifeminismo, la homofobia y el racismo, además de la crisis climática, la problemática de la vivienda… Y la juventud no está mirando hacia otro lado, pero es cierto que la falta de identidad de clase, junto con una desafección política en auge, genera que las jóvenes no sientan la necesidad de organizarse bajo unas siglas. Por ello, nosotras como comunistas tenemos la tarea de intervenir en aquellos frente de intervención e intentar trasladar nuestro discurso, crear conciencia de clase.
En definitiva, esos serían los principales objetivos que nos ponemos para estos próximos años: crecer cualitativa y cuantitativamente, restaurar el debate político entre las jóvenes y generar conciencia de clase para poder organizar a la juventud trabajadora.
SERGIO RUIZ: Las políticas neoliberales y la propia crisis del capital han golpeado con dureza a la juventud que ve alejarse cada vez más un futuro decente, con cuestiones como la vivienda o la dificultad para encontrar un trabajo como principales problemas. ¿Qué políticas y acciones necesitan emprenderse con mayor urgencia en materia de juventud?
RAQUEL ARRANZ: La coyuntura actual está marcada por un capitalismo en decadencia que responde con el alza del imperialismo y la extrema derecha, tanto en lo político como en lo económico, lo cual agudiza los diferentes problemas que sufre la juventud trabajadora.
Respecto al ámbito laboral, la tasa decreciente de ganancias está llevando al capitalismo a la búsqueda de nuevas formas de explotación de la clase trabajadora, las cuales se intensifican fruto de una acuciante debilidad sindical. Nos encontramos inmersas en un sistema donde la clase trabajadora está viendo mermada su capacidad económica, un futuro laboral inestable e inseguro, donde los nuevos modelos productivos vinculados a las nuevas tecnologías están jugando un papel de peso sin apenas regulación ni visión a largo plazo. Y a esta situación le sumamos la pluralidad sindical que conlleva el crecimiento de sindicatos sectorializados y la pérdida de identidad como clase trabajadora por parte de las obreras, lo que deriva en una debilidad organizativa significativa.
Respecto al problema de la vivienda, nos encontramos un mercado inmobiliario dominado por la especulación, que se rige por la ley del más fuerte, y un Ministerio de Vivienda decidido a seguirle el juego al capital, con medidas que solo merman la capacidad adquisitiva de las trabajadoras e inflan los bolsillos de los grandes tenedores y los fondos buitres.
La única alternativa que nos queda a todas las que sufrimos alquileres abusivos y salarios de miseria que nos impiden llegar a fin de mes, es la de organizarnos y salir a la calle con unas exigencias firmes. Y de igual forma, hay que organizarse en los centros de trabajo. Las jóvenes comunistas debemos organizar toda esa desafección y rabia, debemos llevar nuestros postulados ideológicos y estratégicos allí a donde vayamos, es fundamental la organización sindical para mejorar las condiciones vitales de nuestra clase.
En esta línea, desde la Secretaría de Vecinal y de Movimiento Obrero, se trabajará para ultimar planes de intervención capaces de establecer una estrategia común aplicable a todos los centros de trabajo y de movilización social, que nos lleve a organizar a las jóvenes que están cansadas de no llegar a fin de mes en torno a un programa de propuestas concretas y de máximos.
SERGIO RUIZ: Estamos viviendo de primera mano las consecuencias de la crisis ecosocial, con la catastrófica DANA inundando miles de hogares. Ante esto, ¿Cómo afronta la UJCE la crisis climática?
RAQUEL ARRANZ: No podemos hablar de crisis climática como un evento aislado o aleatorio en el curso de la historia. La intensificación de la crisis climática y el incremento de los desastres naturales no es más que una de las consecuencias del sistema capitalista, que se ha dedicado durante siglos a destrozar el planeta en búsqueda de ganancias. El Estado español se va a ver afectado, y por su situación geográfica, de una forma importante.
Aquí, aprovechar para mostrar nuestra solidaridad con el pueblo valenciano y condenar a quienes priorizaron el capital a la vida. Porque si no podíamos evitar la DANA, sí gran parte de sus consecuencias. Las víctimas eran evitables. Muchas de las personas que han fallecido estarían hoy vivas si se hubieran activado los avisos con tiempo suficiente, es decir si la Generalitat Valenciana hubiera estado cumpliendo con sus obligaciones, y si las empresas no hubieran obligado a las trabajadoras a asistir a sus centros de trabajo. De poco vale hacer donaciones ahora cuando las mandaste a trabajar, jugándose la vida, y la han perdido.
Como Juventud Comunista asumimos la tarea de aplicar el marxismo-leninismo a la lucha contra la crisis climática. De aquí se desprende la necesidad de un nuevo modelo productivo que además de acabar con el capital y la propiedad privada, sea respetuoso con el medio ambiente a través de nuevas formas de producción, más allá de la falacia del capitalismo verde, proponemos un sistema que produzca lo necesario, con el compromiso de que se consuma lo necesario.
SERGIO RUIZ: El coordinador federal de Izquierda Unida ha lanzado la iniciativa “convocatoria por la democracia”. ¿Qué esperáis como juventud de este encuentro?
RAQUEL ARRANZ: De “Convocatoria por la Democracia” esperamos, por una parte, que este encuentro sea un paso en firme para avanzar en la construcción de unidad popular, superando espacios electorales como Sumar o Unidas Podemos que ya han demostrado su incapacidad de generar un proyecto político y social duradero como consecuencia de los personalismo y los egos.
Y por otro lado, esperamos, como organización parte de Izquierda Unida, poder compartir con el resto de organizaciones y los movimientos sociales asistentes nuestras aportaciones de cara a poder ampliar el espacio y que este llegue a la juventud trabajadora.
SERGIO RUIZ: ¿Cuál es la propuesta de la UJCE para organizar a la juventud trabajadora?
RAQUEL ARRANZ: Consecuencia directa del contexto en el que nos encontramos y del que ya hemos hablado más arriba, nos encontramos una juventud desorganizada y desmotivada, sin identidad de clase trabajadora, por lo que la Juventud Comunista tiene la obligación de organizar todo ese malestar generalizado fruto del capitalismo en una propuesta concreta.
Para ello necesitamos intervenir en aquellos frentes donde haya juventud, como puede ser el movimiento ecologista o el feminista, referenciarnos en el espacio e intentar dar salida a sus reivindicaciones desde nuestros postulados ideológicos, cuyo fin concreto es la emancipación de nuestra clase, presente en el resto de luchas transversales de las que participa o por las que se interesa en mayor medida la juventud que no se encuentra organizada en ninguna organización política.
Aunque nuestra participación en las luchas transversales es uno de nuestros principales compromisos, como así se acordó en los documentos aprobados en el Congreso, también establecemos como tarea prioritaria focalizar nuestros esfuerzos en el movimiento sindical como ya hemos comentado, y en el movimiento estudiantil, ya que en los institutos encontramos una gran masa juvenil que no encuentra respuestas políticas a sus reivindicaciones, al igual que en la Universidad, que actualmente es uno de los pocos espacios de politización que aún perduran.
SERGIO RUIZ: En tu discurso le diste también un fuerte enfoque a la lucha feminista ¿Cuáles son, en tu opinión, los principales retos a los que se enfrenta ese espacio?
RAQUEL ARRANZ: Nos encontramos en un momento de alza del antifeminismo, el cual surge principalmente, como todo, de este capitalismo en decadencia del que ya hemos hablado, y porque el mismo está siendo utilizado por diferentes corrientes políticas.
Es decir, nosotras nos encontramos en un sistema patriarcal, principal aliado del capitalismo, pero yendo más allá, después del auge del feminismo a partir de las movilizaciones de 2018, surge un movimiento antifeminista abanderado por la extrema derecha que cala en todas las capas de la sociedad, y especialmente entre los hombres jóvenes.
Aunque este auge de la extrema derecha hace imprescindible un movimiento feminista fuerte, y que las mujeres feministas y de izquierdas somos el principal dique de contención de la misma, dentro del movimiento feminista encontramos diferentes aspectos que dificultan la cohesión del movimiento.
La principal dificultad dentro del movimiento feminista es la incapacidad de superar la falsa dicotomía entre abolicionismo de la prostitución y la transexualidad. Este antagonismo entre ambas posturas ha sido avivado por las partes más liberales del movimiento feminista y por los grandes medios de comunicación, lo que ha supuesto un fuerte golpe para el movimiento a la hora de construir alianzas y de cara a la legitimidad del movimiento por parte de algunos sectores de la sociedad.
De todo ello, encontramos un estancamiento respecto a las conquistas del colectivo trans y una normalización preocupante de la mercantilización de los cuerpos de las mujeres, desde el ámbito de la prostitución, pasando por los vientres de alquiler, hasta el auge del only fans.
Siendo este el contexto, la Juventud Comunista debe estar presente en el movimiento feminista para afianzar los postulados abolicionistas y la defensa de las personas trans, asegurar la cuestión de clase, también en riesgo bajo la premisa de que el 8M ahora es “el Día Internacional de las Mujeres”, lo cual supone otro socavamiento más en la pérdida identitaria de clase trabajadora; e intentado reforzar el movimiento en general, porque como ya hemos comentado es uno de los principales frentes para combatir la extrema derecha.







