Han pasado casi cuatro décadas desde la identificación del VIH y su evolución hacia el estadio del SIDA. En este tiempo, no solo se han desarrollado avances médicos que transformaron el diagnóstico en una condición crónica manejable para muchas personas, sino que también se ha evidenciado el impacto devastador de las desigualdades estructurales en torno al virus.
La Unión de Juventudes Comunistas de España (UJCE) ha utilizado este 1 de diciembre para denunciar que la respuesta institucional a la pandemia del VIH/SIDA no se limita al ámbito sanitario, sino que refleja y perpetúa dinámicas de explotación y exclusión en una sociedad profundamente desigual. Según su manifiesto, el VIH no es solo un problema de salud pública, sino un reflejo de las opresiones cruzadas de clase, género, sexualidad y raza.
El manifiesto subraya que, desde los años 80, las instituciones capitalistas han usado el estigma y la culpa como herramientas de control, responsabilizando a las personas afectadas mientras se enriquecen con la comercialización de medicamentos y tratamientos. Esta dinámica, aseguran, no ha cambiado, y todavía hoy el acceso a la medicación y a la prevención está condicionado por barreras económicas y sociales.
“La medicación relacionada con el VIH está mediada por nuestra condición de clase”, afirman, señalando a las grandes farmacéuticas como agentes que priorizan el lucro sobre la salud. Desde su perspectiva, solo un sistema de salud público, universal y libre de intereses de mercado puede garantizar el acceso equitativo al tratamiento.
Hacia un modelo de salud universal y emancipador
La UJCE aboga por una alternativa basada en la producción y distribución socializada de medicamentos y conocimientos. Como ejemplo, mencionan el caso de Cuba, el primer país en eliminar la transmisión maternoinfantil del VIH, un logro reconocido internacionalmente que refleja, según ellos, las posibilidades de un modelo sanitario centrado en las personas y no en el capital.
Además, insisten en la necesidad de implementar una educación sexual integral que desmonte prejuicios y promueva una información veraz y accesible sobre el VIH, el SIDA y su prevención. A esto se suma la exigencia de protocolos efectivos contra la discriminación y el estigma, elementos que continúan relegando a las personas seropositivas a la periferia social.
La lucha contra el VIH/SIDA, para la UJCE, está intrínsecamente ligada a combates más amplios contra el racismo, el patriarcado, la homofobia y la transfobia. Estas opresiones, explican, no solo perpetúan la desigualdad en el acceso a la salud, sino que alimentan la fragmentación y la precariedad en las vidas de quienes conviven con el VIH.
En este Día Internacional contra el VIH/SIDA, la juventud comunista reitera su compromiso con la construcción de un sistema que garantice no solo el derecho a la salud, sino también la dignidad, la justicia social y la emancipación de todas las formas de opresión.







