Directora ejecutiva de UNRWA España

Raquel Martí: «Resulta sorprendente que estemos consintiendo estas matanzas en Gaza y que Israel viole de forma tan flagrante el derecho internacional»

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Raquel Martí Directora ejecutiva de la Agencia de la ONU para los refugiados palestinos (UNRWA España)
Raquel Martí
Directora ejecutiva de la Agencia de la ONU para los refugiados palestinos (UNRWA España)

La Agencia de la ONU para los refugiados palestinos (UNRWA) está pasando por uno de los peores momentos de su vida desde que el pasado 28 de octubre Israel rompiera sus relaciones con ella y les diera 90 días de margen para dejar de trabajar en territorio israelí, es decir, en el territorio palestino ocupado. La prohibición, de facto, se expresa en dos medidas, aprobadas en el Parlamento israelí por una mayoría aplastante de 92 votos contra 10. Netanyahu no está solo. Le respaldaron el 90% de los diputados.

UNRAW es la columna vertebral de toda la gestión de la ayuda humanitaria y la coordinación en Gaza. Es la segunda organización que opera en el terreno después de la autoridad palestina.

Las consecuencias de esta prohibición de trabajar en territorio palestino ocupado, según UNRWA, serán catastróficas: millones de hombres, mujeres y niños inocentes dejarán de recibir comida y medicinas. También se quedarán sin servicios sanitarios y sin escuelas, ya que UNRWA se ocupa del 80% de la atención médica en Gaza y de la educación de 660.000 niños. Pero advierten que no sólo está en juego la ayuda humanitaria, sino “también la lucha por una solución definitiva y pacífica a más de 70 años de tragedia (…) y sabotearía cualquier posibilidad de recuperación.

El contenido de la carta en la que informan y piden donaciones a socios y seguidores es contundente, además de un grito de alarma: “UNRWA está sufriendo un ataque físico, político y operativo sin precedentes que pretende desmantelar TODA la ayuda, la protección y las instalaciones de nuestros equipos”. Si desapareciera UNRWA, concluye, no hay ninguna entidad que pueda proporcionar educación a 660.000 menores ni proteger los derechos de casi 6 millones de personas. (…) Toda una generación será sacrificada, con riesgos a largo plazo de marginación y extremismo”.

Apela a los lectores con una pregunta abierta. “Para la población refugiada de Palestina, UNRWA ha sido y es el pilar fundamental de resistencia. Una luz entre las sombras constantes del horror y las bombas israelíes. Pero, ¿y si no nos dejan trabajar?”.

Con esa cuestión comenzamos la entrevista a Raquel Martí, directora ejecutiva de UNRWA España.

GEMA DELGADO: ¿Que consecuencias tendrá que Israel impida trabajar a UNRWA en territorios ocupados?

RAQUEL MARTÍ: No prohíben explícitamente que UNRWA trabaje en el territorio palestino ocupado; lo que hace explícito es prohibir las comunicaciones entre el Gobierno israelí, incluyendo sus funcionarios y sus instituciones, con UNRWA. Afectaría, por ejemplo, a la renovación del visado de todo el personal internacional que tenemos tanto en Jerusalén, como en Cisjordania y en Gaza. Para el 99% de nuestros trabajadores, que son refugiados de Palestina, la prohibición impediría renovar permisos de trabajo y cargos de identificación.

Por otro lado, muchos de nuestros convoyes con ayuda humanitaria tienen que pasar por las fronteras y los puestos controlados por Israel con lo que no podríamos hacer llegar esa ayuda a Gaza y a Cisjordania.

Tampoco podríamos coordinar el trabajo con el ejército israelí ni COGAT, que es la institución israelí con la que se coordina toda la ayuda humanitaria en el territorio palestino ocupado, con lo cual no podríamos coordinar nuestros desplazamientos en Gaza; pero tampoco en Cisjordania podríamos atravesar los checkpoints. En resumen, no podríamos coordinar la entrada de ayuda humanitaria ni seguir haciendo el trabajo que llevamos a cabo a lo largo y ancho de toda la Franja de Gaza en cuanto a clínicas de salud y colegios, donde ahora mismo hay más de un millón de personas refugiadas. No podríamos seguir, por ejemplo, implementando la campaña de vacunación contra la polio, etc.

También afecta al resto de las agencias de Naciones Unidas que operan en Gaza. Esto significa que si UNRWA no puede operar, va a colapsar toda la ayuda humanitaria dentro de la franja de Gaza. Será un desastre para una población absolutamente diezmada durante un año de ofensiva militar cruenta sobre la franja de Gaza.

Va a dejar a 2.200.000 personas a la deriva sin ningún apoyo humanitario en una de las crisis humanitarias más importantes y más cruentas desde la Segunda Guerra Mundial.                

Además, UNRWA no solamente es una agencia de emergencias y de ayuda humanitaria, es una agencia también de desarrollo. Gestionamos más de 700 escuelas, tenemos una red de más de 140 clínicas de salud en las cinco áreas de operación donde trabajamos, que incluyen Líbano, Siria, Jordania y el territorio palestino ocupado de Gaza y Cisjordania, incluyendo Jerusalén Este. Y podría significar que dejaríamos sin educación a casi 300.000 niños en Gaza y a más de 45.000 en Cisjordania, además de todas nuestras clínicas de salud. En fin, sería un desastre para la población de Palestina.

Estas serían las consecuencias más inmediatas.

G.D.: ¿Puede haber alguna posibilidad de evitar la prohibición israelí y salvar vidas de la población palestina en esta catástrofe humanitaria?

R.M.: Mire, en primer lugar, estas leyes violan la Carta de Naciones Unidas, las convenciones de 1946 sobre privilegios e inmunidades de las Naciones Unidas y las cartas que acaba de anular Israel de Comey y Mitchell Moore, por las que en 1967 el Estado de Israel reconoce la importancia del trabajo de UNRWA y se compromete a facilitarnos el trabajo. También violan las resoluciones provisionales de la Corte Internacional de Justicia  sobre la prevención del genocidio en Gaza a la vez que profundizan las violaciones enumeradas en la opinión consultiva de la Corte Internacional de Justicia sobre la ilegalidad de la ocupación.

Son contrarias al mandato, a las resoluciones de la Asamblea General y las resoluciones del Consejo de Seguridad, con lo cual, Israel tiene que valorar todas estas violaciones si pretende implementar estas dos leyes. Esto es algo que tiene que ver su Tribunal Superior de Justicia. Nos consta que hay ONGs que van a demandar a este tribunal la no implementación de las leyes por las violaciones de la legislación internacional.

Por otra parte, se han hecho públicas muchísimas muestras de apoyo a UNRWA y hay una presión internacional muy fuerte para que Israel no implemente estas leyes por parte de la mayoría de los Estados miembros de Naciones Unidas, incluyendo Estados Unidos, Francia, Inglaterra, Japón, Canadá, Australia; muchos países europeos, también España, por supuesto.

Hay muchos llamamientos por parte de Naciones Unidas, incluido el del secretario general. Nuestro comisionado general va a comparecer en la Asamblea General de Naciones Unidas para explicar todas estas consecuencias y para pedir a la Asamblea General que tome las medidas que considere oportunas.

“Israel busca cambiar unilateralmente los parámetros de cualquier solución política al conflicto entre Israel y Palestina, sin consultar a los palestinos y en contra de todas las resoluciones de la ONU y del derecho internacional”

G.D.: En cualquier caso, lo que sí demuestra Israel es una guerra abierta a la ONU y a la UNRWA. ¿Por qué molesta tanto?

R.M.: Aunque en primera instancia son leyes para diezmar o para acabar con el mandato de UNRWA, van mucho más allá. Lo que buscan es cambiar unilateralmente los parámetros de cualquier solución política al conflicto entre Israel y Palestina, sin consultar a los palestinos  y en contra de todas las resoluciones del Consejo General de la Asamblea General de la ONU y del derecho internacional. Lo que buscan es acabar definitivamente con las aspiraciones palestinas de autodeterminación y la solución de los dos Estados.

Y, por otro lado, pretende acabar con el derecho al retorno de la población refugiada de Palestina. Sin embargo, esto es un grave error por parte de Israel porque aunque UNRWA desapareciera, la resolución en la que se reconoce el derecho al retorno de los refugiados de Palestina, nada tiene que ver con UNRWA.

G.D.: Israel ya dio un duro golpe a UNRWA en enero acusándola de haber colaborado con Hamas  en el ataque del 7 octubre. La investigación internacional no pudo demostrar nada pero Netanyahu consiguió que al menos 18 países retiraran su donaciones la UNRWA, que suponía el 60% de sus ingresos. ¿Cómo ha evolucionado la situación?

R.M.: Todos los países que retiraron la ayuda a la UNRWA, excepto Estados Unidos que es el mayor donante y financia un tercio de las operaciones de la agencia, han restituido la financiación tras las medidas implementadas por UNRWA y la falta de pruebas sobre las acusaciones de Israel.

También es cierto que muchos países han incrementado su financiación, como la Unión Europea y España.

Lo que es importante señalar es que cuando se producen estas acusaciones, UNRWA solicita al secretario general de Naciones Unidas dos investigaciones para que verifique si UNRWA mantiene o no mantiene su neutralidad.

La primera investigación, llevada a cabo por Catherine Colonna, ex ministra de Asuntos Exteriores francés, y tres instituciones nórdicas concluye diciendo que no cabe la menor duda que UNRWA es una agencia neutral y que además es la agencia de Naciones Unidas que más políticas, procedimientos y herramientas de neutralidad tiene en marcha.

La segunda investigación se destina a determinar si existen pruebas concluyentes que demuestren que los acusados, en un principio nueve, que luego Israel amplió a 19, participaron en estos terribles ataques del 7 de octubre. Sobre 10 de esos acusados, Israel no presenta ninguna prueba, con lo cual quedan libres de cualquier sospecha. Y de los otros nueve, si bien Israel presenta pruebas que pudieran ser concluyentes, no permite al equipo investigador verificar su autenticidad. No se han podido constatar la acusaciones, y por tanto la investigación ha concluido. Ningún juez admitiría nunca una denuncia de cualquier hecho sin unas pruebas que lo constaten.

UNRWA trabaja en un contexto muy complejo, en el que hay muchísimos grupos armados, pero somos una agencia humanitaria, no tenemos las herramientas para poder vigilar las 24 horas a 33.000 personas que trabajan para la organización. Lo que sí llevamos haciendo durante muchos años es facilitar los listados de los trabajadores a los gobiernos donde están los campos de refugiados, es decir, al gobierno sirio, al libanés, al jordano, pero también al gobierno israelí y a la autoridad palestina. Y también al gobierno de los Estados Unidos.

Ninguno de estos gobiernos, algunos con los servicios de inteligencia de los más eficaces del mundo, nos han avisado nunca de que pudiera haber personal de UNRWA colaborando con Hamas. Nos sorprende mucho que después del 7 de octubre Israel diga que toda la agencia está colaborando con Hamas y que todos nuestros trabajadores son miembros de Hamas. Intentan incriminar a UNRWA para que los donantes dejen de financiar a la agencia, aunque no se haya podido constatar ninguna de estas acusaciones.

G.D.: Un informe vuestro denuncia que hubo declaraciones de trabajadores de UNRWA tomadas bajo tortura.

R.M.: Es un informe que demuestra el uso de la tortura y de los abusos israelíes sobre la población palestina, incluyendo personal de Naciones Unidas, pero también médicos, ancianos, niños, mujeres, etc. Tenemos documentados todos estos abusos de tortura, puesto que UNRWA ha estado recibiendo a todas estas personas liberadas por el Ejército de Israel después de haber sido interrogados y torturados y ha estado dándoles apoyo psicológico y apoyo sanitario.

También tenemos entre ellos personal de UNRWA a quienes, bajo torturado y amenaza de dañar a sus familiares, se obligó a firmar declaraciones en las que afirmaban formar parte de Hamas.

Lamentablemente este informe no tuvo prácticamente eco en los medios de comunicación.

G.D.: Ha habido más de 200 trabajadores de UNRWA muertos en Gaza en lo que va de año.

R.M.: Exactamente, 237 asesinados por el Ejército israelí.

G.D.: ¿Cuál es el trabajo que estáis haciendo sobre el terreno y en qué condiciones se está haciendo?

R.M.: Los trabajadores de UNRWA están sufriendo las mismas consecuencias de la ofensiva israelí que cualquier otro gazatí. Sus casas han sido bombardeadas, se encuentran desplazados viviendo en tiendas de campaña o en colegios de UNRWA convertidos en refugios. Duermen en un colchón en el suelo, viven prácticamente sin alimentos ni agua y en unas condiciones higiénico-sanitarias deplorables. A pesar de la dureza de la situación no han abandonado sus puestos en ningún momento, ya sea en las clínicas de salud que UNRWA mantiene abiertas, en los centros de distribución de alimentos, en la limpieza de los campos de refugiados intentando retirar la basura acumulada, etcétera, etcétera.

Son personas que cada vez que dejan a sus familiares en las tiendas de campaña o en los refugios de UNRWA no saben si van a volver a verlas. Muchas familias, niños sobre todo, ruegan a sus padres que no vayan a trabajar, que no les dejen allí porque tienen miedo también de que ellos puedan ser asesinados por Israel. Están ya acostumbrados, en función de la intensidad de la explosión, a poder determinar más o menos dónde ha caído esa bomba y si ha caído cerca de dónde están sus familiares.

Nos han destruido unas doscientas instalaciones, mayoritariamente colegios y clínicas de salud. Han atacado convoyes de ayuda humanitaria de UNRWA. Han atacado centros de distribución de alimentos cuando se estaba distribuyendo comida a la población. Han atacado clínicas y convoyes donde han muerto adultos y niños mientras les vacunábamos. Tenemos registrados casi quinientos incidentes en todas nuestras instalaciones, desde ataques de bombardeos, a fuego de artillería y operaciones militares dentro de nuestras instalaciones. No solamente del ejército israelí, también de Hamas. Y en ellas se han asesinado ya más de quinientas personas que estaban refugiadas en nuestras instalaciones.

Israel está especialmente focalizado en destruir a UNRWA, pero hace unos días también ha atacado un coche de UNICEF y también vehículos del Programa Mundial de Alimentos.

G.D.: ¿Qué dimensiones tiene hoy la catástrofe humanitaria provocada por Israel?

R.M.: Es absolutamente acuciante. Israel ha ido reduciendo cada vez más la entrada de ayuda humanitaria. Empezó a ser alarmante ya en el mes de agosto y ha continuado así en el mes de septiembre.

Ahora mismo están entrando una media de treinta camiones diarios, lo que es absolutamente ínfimo para poder atender a 2.200.000 personas.

Lo más grave está el norte de Gaza, donde desde hace un mes Israel prohíbe la entrada de alimentos, medicamentos, combustible, etc. Allí Israel ha estado bombardeando masivamente a la población, obligándola a desplazarse. Se piensa que hay más de 1.300 personas asesinadas a lo largo de este mes; aproximadamente unas cien mil personas han sido desplazadas hacia la ciudad de Gaza y se calcula que todavía permanecen en el norte unas 75.900 personas.

No hay prácticamente medicamentos. Los doctores cuentan que cuando les llegan los heridos desangrándose, tienen que discriminar entre aquellos que tienen más posibilidades de sobrevivir y los que no, y ven cómo se desangran solos en el suelo. También hay personas que están muriendo de hambre y de sed.

“En el norte de Gaza no hay agua potable y estamos al borde de una hambruna en que toda la población puede morir de hambre si Israel mantiene el bloqueo de la ayuda”

En el norte de Gaza no hay agua potable y estamos al borde de una hambruna en que toda la población puede morir de hambre si Israel mantiene este bloqueo de la ayuda. En el resto de Gaza la situación no es que sea mejor. En el mes de agosto un millón de personas se quedaron sin raciones de alimento. En el mes de septiembre ya fue un millón y medio y en el mes de octubre no tenemos todavía los datos finales, pero probablemente sean más.

“Prácticamente la totalidad de la población en Gaza está enferma. Más de un millón de personas tienen enfermedades infecciosas respiratorias y más de 600.000 sufren gastroenteritis aguda”

También tenemos una catástrofe sanitaria de enormes consecuencias, con 40.000 toneladas de basuras sin recoger, con aguas estancadas, con la población hacinada en escuelas donde prácticamente no hay suficientes duchas, ni váteres, ni agua. En la zona de al-Mawassi, donde en el 12% del territorio gazatí se concentra un millón de personas, las deplorables condiciones higiénicos sanitarias están haciendo que se propaguen las enfermedades. Podríamos decir que la práctica totalidad de la población en Gaza está enferma. Ya hay más de un millón de personas con enfermedades infecciosas respiratorias, más de 600.000 personas tienen gastroenteritis aguda, muchos niños con infecciones terribles en la piel, hay sarna, hepatitis, polio, etcétera.

Por otro lado, no hay medicamentos, los hospitales han sido bombardeados, y los que funcionan lo hacen de forma parcial, sin electricidad, sin medicamentos y sin equipamientos esenciales.

No hay anestesia, no hay antibióticos, se está desinfectando con vinagre porque no hay otra forma de desinfectar las heridas, no hay tratamientos para las personas que tienen enfermedades crónicas como cáncer, enfermedades cardiovasculares, hipertensión, etcétera. Llevamos 43.391 muertos y 102.000 heridos, con más de 10.000 desaparecidos. Se calcula que hay unos 20.000 niños que están solos porque se han separado de sus familias cuando huían de las bombas o porque han matado a la totalidad de sus familiares.

G.D.: En esta situación sólo está entrando el 6% de la ayuda humanitaria que estaba entrando antes de hace poco más de un año.

R.M.: Sí, y lo que hay que resaltar es que antes del 7 de octubre ya estábamos en una situación de bloqueo que había llevado a la población a depender en su totalidad de la ayuda humanitaria. Entonces solo entraban 500 camiones diarios, pero aún había ganadería, pesca y agricultura.

Hoy en día no hay nada de esto, porque Israel ha acabado con la flota pesquera, ha bombardeado e inutilizado más del 70% de los campos de cultivo, ha acabado con la práctica totalidad de los animales de granja y ha acabado con el comercio y con los mercados. Además hay que tener en cuenta que esos 500 camiones que entraban antes del 7 de octubre no incluían agua. El acuífero de Gaza está contaminado pero Israel suministraba agua a Gaza a través de tres conducciones. Israel ha cerrado estas conducciones.

Antes del 7 de octubre Israel suministraba electricidad a la central eléctrica de Gaza y, además,  permitía la entrada, aparte de los 500 camiones, de 200.000 litros de combustible diarios. Ahora todo el agua y el combustible que entra lo hace en esos 30 camiones, junto a tiendas de campaña, mantas, colchones, etcétera, etcétera, etcétera, con lo que la carga de comida es mucho más reducida.

Israel está utilizando la ayuda humanitaria como arma de guerra.

G.D.: ¿Cómo se gestiona la impotencia de la complicidad de la comunidad internacional ante este genocidio que vemos en directos?

R.M.: Resulta sorprendente que estemos consintiendo no solamente estas matanzas en Gaza y que Israel viole de esta forma tan flagrante el derecho internacional humanitario y las resoluciones de Naciones Unidas, sino que estemos permitiendo un ataque al sistema multilateral construido tras los horrores de la Segunda Guerra Mundial. Es una forma de debilitar a todo el sistema de Naciones Unidas, que no hay que olvidar que se construyó para mantener un orden internacional tras la Segunda Guerra Mundial.

“La pregunta es si estamos dispuestos a permitir que debiliten Naciones Unidas hasta el punto de que sus resoluciones no tenga ninguna repercusión y que se acabe todo el sistema multilateral de ayuda humanitaria”

Entonces, la pregunta que tendríamos que hacernos no es si estamos dispuestos a permitir que se acabe con UNRWA, es si estamos dispuestos a permitir que se acabe todo el sistema multilateral de ayuda humanitaria de Naciones Unidas y si estamos dispuestos a permitir que se debiliten Naciones Unidas hasta el punto de que no tenga ninguna repercusión lo que sus resoluciones promuevan.

“Lo que hay que hacer es, de una vez por todas, permitir el derecho de autodeterminación a los palestinos, poner fin a la ocupación”

G.D.: Hay un actor fundamental que es la Unión Europea y que no toma partido. ¿Qué le pedís a la Unión Europea?

R.M.: Que trabaje para un alto en fuego definitivo y para el fin del conflicto. Si esto hubiera sido así desde hace décadas no estaríamos hablando ahora de si se va a acabar el trabajo de UNRWA, sino que estaríamos trabajando por la existencia de dos Estados que vivan en paz con fronteras establecidas y seguras. Una conclusión de la Corte Internacional de Justicia ha declarado que es ilegal la ocupación israelí sobre Palestina y le ha dado un año para retirarse de los territorios palestinos ocupados. Con lo cual, lo que le pedimos a la Unión Europea es que apoyen la implementación de las directrices de la Corte Internacional de Justicia, que apoyen la implementación de las resoluciones de Naciones Unidas, que trabajen por la consecución de un alto el fuego y la resolución pacífica de los conflictos que hay ahora mismo en Oriente Medio y que se le permita al pueblo palestino su derecho a la autodeterminación.

G.D.: ¿Y al Gobierno español qué le pediríais?

R.M.: Lo mismo. Pero también tengo que agradecer al Gobierno  español todo el trabajo que está haciendo de apoyo a UNRWA. Cuando la mayor parte de los países empezaron a retirar la financiación, España no solamente no la retiró, sino que la aumentó muchísimo y defendió la neutralidad de la agencia. Además, España está liderando la presidencia del Comité Asesor de UNRWA, que está formado por todos los países donantes. Están reuniéndose con muchos países e intentando que no se implementen estas dos leyes aprobadas en el Parlamento israelí. Les queremos agradecer haber asumido esa responsabilidad en una situación tan sumamente complicada. 

No obstante, lo que les pedimos es que todavía hay margen para poder hacer más y para utilizar todas las herramientas diplomáticas que tiene España para forzar ese alto el fuego y para establecer la paz  en Oriente Medio.

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