Protectorado

La nueva extrema derecha es que es tan histéricamente explicita que no deja lugar a la interpretación. Trump desnuda a esa “élite” europea
(*)

·

·

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, junto a Donald Trump en el Foro Económico Mundial en Davos (Suiza), enero de 2020 | Foto: The White House / Dominio público
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, junto a Donald Trump en el Foro Económico Mundial en Davos (Suiza), enero de 2020 | Foto: The White House / Dominio público

Atilio Borón, siempre lúcido, definió muy bien y en una palabra la relación de Europa con los Estados Unidos en esta década: Protectorado. Acertaba no solo porque las Administraciones estadounidenses tratan a Europa como un protectorado, sino porque, y esto es lo relevante, es como las élites europeas se ven a sí mismas.

En los últimos años, la ofensiva liberal no ha hecho más que seguir la máxima de que somos Occidente y que la única forma de estar en el mundo es en ese lugar, que la prioridad a las multinacionales norteamericanas es incuestionable y el seguidismo militar a la Casa Blanca, el único orden internacional posible. El capitalismo europeo ha actuado, de forma consciente, como un Protectorado de un imperio en el que ya ni las élites europeas tienen voz.

Lo único bueno de la nueva extrema derecha es que es tan histéricamente explicita que no deja lugar a la interpretación. Trump desnuda a esa “élite” europea, trata a Europa como a un protectorado porque lo es, porque es ahí donde, voluntariamente, parte del capital y la clase que lo dirige, nos han colocado.

Una lectura desde Franz Fanon

No deja de divertirme saber que en tiempos en los que es patente el carácter subalterno de Europa ante el Imperio, tengamos que volver a Franz Fanon y su análisis del sistema colonial. Él sabía que parte esencial de la lucha contra el Imperio era la colaboración con los pueblos europeos, pero nos advertía que “para ello, será necesario primero que las masas europeas decidan despertarse, se desempolven el cerebro y abandonen el juego irresponsable de la bella durmiente del bosque”.

Ese juego irresponsable es seguir pensando que Europa sigue siendo la medida del mundo. Hace tiempo que no lo es. Hoy el mundo es más variado, rico y diverso que lo que el mito de occidente está dispuesto a creer: “está claro que nuestra ingenuidad no llega hasta creer que esto va a hacerse con la cooperación y la buena voluntad de los gobiernos europeos. Ese trabajo colosal que consiste en reintroducir al hombre en el mundo, al hombre total, se hará con la ayuda decisiva de las masas europeas que, es necesario que lo reconozcan, se han alineado en cuanto a los problemas coloniales con las posiciones de nuestros amos comunes”. La pregunta sería pues, quiénes son esos amos comunes

Fascismo y la concentración de capital

Me llama la atención lo poco que se habla de la relación entre fascismo y concentración de capital, como si el fascismo fuese solo un constructo cultural. Los pensadores de la Escuela de Frankfurt, en especial Adorno y en menor medida Benjamin, repitieron hasta la saciedad que en la génesis del fascismo está la concentración de capital. En primer lugar, por la ley interna que Marx descubre y que vincula capital y violencia: “Al capital le horroriza la ausencia de beneficio. Cuando siente un beneficio razonable, se enorgullece. Al 20% se entusiasma. Al 50% es temerario. Al 100% arrasa todas las leyes humanas y al 300% no se detiene ante ningún crimen”. Ese “no se detiene ante ningún crimen” es la esencia de la violencia imperial. Pero Adorno da un paso más y liga esta concentración de capital con el desclasamiento de una burguesía que se siente amenazada en su posición social y que, en su reacción, apoya a la extrema derecha.

En la era Trump, Occidente es una entelequia, el fascismo una amenaza y nosotras su cortafuegos

Oportunidades

Para dejar de ser un protectorado lo primero sería dejar de comportarse como tal. Si un acuerdo comercial, como el desarrollo del 5G o los coches eléctricos, se hace bajo imposición y no sobre la base de los intereses de la ciudadanía (una buena tecnología a buen precio), seguiremos actuando como súbditos de los Elon Musks. Ante las amenazas trumpistas lo más racional sería mirar hacia el Este, hacia una China que no impone y que es, bien está recordarlo, el mayor socio comercial de nuestro continente y de nuestro país.

Imagino las mentes militaristas saltando chispas ante el anuncio de Trump de negociar con Rusia y China la reducción a la mitad de los arsenales nucleares. Los motivos por lo que lo hace no tienen nada que ver con los pacifistas, pero es una oportunidad para negarnos tajantemente al aumento del gasto militar en nuestro continente.

Como oportunidad es acabar con el blanqueo a la extrema derecha y su influencia en unas instituciones, las europeas, donde campan a sus anchas porque se les permite hacerlo. En la era Trump, Occidente es una entelequia, el fascismo una amenaza y nosotras, su cortafuegos.

(*) Marga Ferré, presidenta de transform Europe!

Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.