En España la acción sindical la llevan a cabo los comités dentro de la empresa. Pero la Inteligencia Artificial y lo que le sigue amenaza la tradicional acción sindical dentro de la empresa. Esa doble existencia de comités y sindicatos es novedosa en España y en la historia. La acción sindical bajo el franquismo forzó la unidad en la empresa. Y eso se proyectó en los comités de empresa.
Los comités de empresa existen en España gracias a CC.OO. En aquel momento se pretendía que los sindicaros fueran la única estancia representativa de los trabajadores. Esa era el modelo de la socialdemocracia alemana y de otros países europeos. Para la resolución de conflictos en la empresa existían otros mecanismos como los Prudenthomes en Francia, pero la negociación era exclusiva de los sindicatos. Ahora los acuerdos pueden multiplicarse en función de cada zona o de que tres sindicatos firmen aunque no sean mayoritarios.
El cambio de modelo de producción lo impone la empresa (Teletrabajo, Inteligencia Artificial, etc.) y repercute en los métodos de acción sindical tradicionales como la Asamblea y también la negociación colectiva.
De nuevo se impuso la necesidad de renovarse para poder actuar en esta época y en estas condiciones. En la historia del movimiento obrero esto ha sucedido muchas veces. Se crearon sindicatos y movimientos que chocaron con muros cuando los medios de producción cambiaban.
CC.OO. dio con las claves bajo la dictadura, pero hoy todavía no hemos explicitado la forma de acción y presión para los tiempos que corren. Eso de sindicalistas a la red, no parece un grito movilizador.
En la empresa el espacio de comunicación directa entre trabajadores y sindicatos era la asamblea. Ahí se decidía todo lo fundamental y de forma unitaria. Hoy las empresas externalizaron sus plantillas y las asambleas son ocasionales o solo en momentos de alta conflictividad. La participación cayó y en consecuencia la capacidad de presión también.
Los empresarios dividieron sus plantillas en subempresas con lo que redujeron costes y conflictividad. Hay que hacer miles de elecciones en pequeñas empresas con miles de delegados entre trabajadores aislados que no quieren arriesgarse. En estas condiciones, nadie puede extrañarse de que las movilizaciones generales sean cada vez más escasas y difíciles.
Durante más de una década, los empresarios se han beneficiado de esa globalización donde todo podía hacerse. Vemos ahora cómo los grandes capitales se devoran entre sí, de la mano del imperio EE.UU. de Trump y ponen al mundo al borde del precipicio.
Siempre será la misma pregunta, como expresaba Lenin y todos los demás. ¿Qué hacer? Nosotros siempre hemos dado la batalla donde la gente estaba, pegados al terreno. ¿Si la gente vive, come, cena, duerme y trabaja en la red? ¿Dónde estaremos nosotros? Pues en la Red.
¿Qué es la red en la empresa?
Los espacios de acción sindical siempre se han conquistado. En RTVE, la empresa se negaba a facilitar que pudiéramos mandar email a cada trabajador. Creó listas de correos electrónicos para comunicarse con los trabajadores. Nosotros, yo incluido, a pedalillo, hicimos nuestra lista de mails de los trabajadores. A pesar de los errores que cometimos, miles de trabajadores recibieron la HOJA de CC.OO. por el correo de la empresa y desde los locales sindicales dentro de la empresa con el correo del sindicato. Con el tiempo la empresa se rindió y el correo sindical se incluyó en el sistema. Ganamos el espacio.
Hoy todo es más complejo. Si los trabajadores están en la empresa, los sindicatos pueden comprobar que las condiciones de trabajo se cumplen según convenio. Pero con el teletrabajo eso ya no es así. Y no hay inspección ni sindicato que puedan ir casa por casa. Hay que recordar que esto son condiciones objetivas y que no se puede negar el teletrabajo como nuevo marco tecnológico y caer en el negacionismo tecnológico. No nos vamos a poner a quemar campos y segadoras como con las revueltas campesinas, o a poner bombas como el anarquismo primitivo. Ellos y ellas están en su casa, e incluso así lo desean. Les podrán hacer ahora ir unos días a la empresa, pero eso no tiene vuelta atrás.
Lo fundamental es que los derechos que antes tenía cada trabajador a través de los sindicatos y comités, hoy, en las nuevas condiciones, se respeten y adapten a la nueva situación. Las empresas deben asumir ese traslado de derechos. Un delegado sindical podía y aún puede acudir personalmente a cada puesto de trabajo. Incluso en periodo de huelga, el comité de huelga acude, sin que la empresa pueda impedírselo, a cada puesto para informar de la situación de huelga declarada legalmente.
Pero ¿cómo vamos a cada casa cuando teletrabajan? ¿O a cada coche de reparto que llevan la oficina en el móvil? ¿O al instalador? ¿O al del gas?…
La única manera de estar con él es a través de la misma red que la empresa le da las ordenes de trabajo o a través de los puestos que les monta en su casa. Hay que meter en las leyes que la red entre trabajador y empresa es parte de la empresa y el sindicato debe estar también en esa parte, pero por derecho propio.
Para evitar la pérdida de los derechos de ese trabajador al no disponer del amparo directo del delegado sindical, es necesario que esté contactado como sucedía antes. Y ese contacto debe ser directo, personal y secreto con su delegado a través de la red de su propia empresa.
Cualquier empresario puede en el teletrabajo conocer toda la actividad laboral de sus empleados en cada segundo. Los delegados sindicales deberían disponer del mismo derecho. Y no se trata solo de recibir la información cada año porque eso no sirve al trabajador de a pie. Se trata de que en cada monitor de teletrabajo una pestaña sea la AYUDA SINDICAL.
En algunas empresas se negocian condiciones de teletrabajo que incluyen aspectos de relación con sus delegados sindicales. CC.OO. ha debatido en muchas ocasiones cómo avanzar, pero hasta el momento la preocupación estaba más en el equipamiento domiciliario, en la mesa, silla, pantallas, ordenadores y las condiciones físicas, tiempos, etc. Ahora se trata de ir más allá, porque, de lo contrario, los sindicatos se alejarán cada vez más de los nuevos trabajadores inmersos en las nuevas tecnologías de IA. Será otra larga batalla sindical porque los trabajadores y trabajadoras estaremos siempre; porque todo lo bello… lo hicieron nuestras manos… El dinero lo pones por la noche sobre la mesa y a la mañana siguiente no ha crecido.







