A tres meses del desplome del Estado en Siria, el nuevo régimen muestra nítidamente sus perfiles políticos.
En política económica quieren aplicar recetas neoliberales, como si los aspectos más sociales del Estado sirio anterior tuvieran la culpa del desplome de la economía, obviando la guerra de la OTAN y las monarquías árabes contra Siria, la política de sanciones y bloqueo económico posterior a la guerra, e incluso, el desmantelamiento de parte de estas políticas sociales por el propio gobierno de Bashar al-Asad desde el inicio de su mandato presidencial a comienzos del siglo XXI.
Las cifras oficiales de partida de la nueva situación económica, difícilmente podían ser peores. En el “Segundo Informe Nacional Voluntario sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible” emitido por la Autoridad de Planificación y Cooperación Internacional del gobierno de al-Asad, confirmaron que la participación de los asalariados en el producto interno bruto no superó el 9,2%, mientras que la de los beneficios alcanzó el 90,8%. Esta es una cifra catastrófica que habla de una situación de extrema pobreza de la mayoría de la población. En comparación, el peso de los salarios en España en 2020 era un 54% aproximadamente y en país del entorno como Líbano, esa participación salarial en el PIB, supera el 35%, multiplicando por 3,5 el de Siria.
La receta económica que quiere aplicar el nuevo gobierno sirio, de la mano de los integristas islámicos de HTS, considerados terroristas hasta hace nada por los países occidentales, pero que fueron armados y financiados por esos mismos países en el intento de acabar con el Estado sirio, es la economía de “libre mercado” y el desmantelamiento del Estado. Se ha despedido a un tercio de los funcionarios del Estado, avisando que sobran más de la mitad; se quieren privatizar 107 empresas industriales estatales; se quiere privatizar la sanidad, empezando por cobrar tasas de uso de la sanidad pública; se quiere privatizar la enseñanza, cambiando el currículo escolar, poniendo como fundamento de la enseñanza la Sharía o ley de Dios.
Estos cambios no podrán hacerse gratuitamente sin una respuesta social. El pasado sábado 15 de febrero tuvo lugar una protesta generalizada ante los despidos de empleados públicos en Damasco, Latakia, Sweida, Alepo, Tartous y Homs, bajo el lemas «Somos trabajadores del Estado, no trabajadores del régimen”.
Y aunque el gobierno de HTS culpa a la economía estatal del anterior Estado de la desastrosa situación económica, al mismo tiempo tiene muy claro que sin el levantamiento de sanciones de los países de la UE, de EE.UU. y de la Liga Árabe, no pueden hacer nada, su llamamiento desesperado es: “no podemos ofrecer una buena vida al pueblo sirio dentro de Siria ni convencer a nuestros ciudadanos (desplazados en otros países) de que regresen a Siria”. Al mismo tiempo, también el sábado 15, en el marco de la Conferencia de Seguridad de Múnich, el ministro de Exteriores sirio, Asaad al Shaibani, exigió levantar las sanciones impuestas al depuesto Bachar al Asad para reconstruir la economía de la nueva Siria, advirtiendo que tienen “una crisis humanitaria (…), con dos millones de personas viviendo en tiendas de campaña”.
Un artículo del periódico digital sirio kassioun, del pasado 17 de febrero, contaba la siguiente anécdota: “En el centro de Damasco, la capital, una mujer se encuentra de pie delante de uno de los puestos que han cubierto las aceras y han provocado un aumento de la congestión en una ciudad ya de por sí abarrotada. La mujer da vueltas en sus manos a una prenda de ropa de los fardos apilados en grupos adyacentes. El joven, que ha notado su vacilación, la anima: “Por cinco mil, tía, por un trozo de galleta”. La mujer sonríe tímidamente: “Lo sé, hijo mío, pero ¿qué podemos hacer si un camello vale una lira y no hay liras?”.
Esta mujer es el espejo de la situación de una mayoría de personas en Siria, que muestran en sus rostros signos de miseria, opresión, pobreza, desnutrición y mala salud. La alegría que se vivió en las calles con la derrota y desaparición del gobierno de al-Assad, ha comenzado a desvanecerse poco a poco. Se sintió con dolor el colapso del sistema de defensa representado por el ejército sirio, destrozado por el ejército sionista del régimen israelí, se sintió con dolor, decisiones injustas contra el pueblo, caso de la subida del pan cuando el Ministerio de Comercio Interior y Protección del Consumidor emitió una decisión el 4 de febrero para reducir el peso de una barra de pan de 1.500g a 1.200g, o la decisión de liberalizar la entrada de pollos de origen turco, que han inundado los mercados, ya sea a través de importación oficial o de contrabando. Ello ha supuesto un declive de la producción local. Con la llegada de productos turcos a precios más bajos, los agricultores locales se encuentran con que el costo de producción en Siria es más alto debido a los precios del grano, los medicamentos veterinarios y la energía. Una supuesta bajada generalizada de precios, que el nuevo gobierno está vendiendo como un éxito, en realidad es un timo total. Efectivamente, el precio de un kilo de azúcar envasado, como producto importado, antes de la caída del gobierno anterior era de alrededor de 14.000 libras sirias, y actualmente es de 9.000 libras sirias. El precio del queso local era de aproximadamente 45.000 libras y actualmente es de 35.000 libras, pero si se tiene en cuenta que antes de la caída de al-Asad podías conseguir un dólar con 9.000 libras y ahora necesitas 15.000 libras para conseguir el mismo dólar. Así en una economía dolarizada, con los precios en dólares, el precio del kilo de azúcar fue de aproximadamente 0,9 dólares en el primer período y de aproximadamente 1 dólar en el segundo y el precio del kilo de queso local, fue de aproximadamente 3 dólares en el primer período y de aproximadamente 3,9 dólares en el segundo. En consecuencia, los precios de los bienes en dólares aumentaron un 11% para el azúcar y un 30% para el queso local.
En realidad, todas estas políticas de desmontar el Estado, la protección social y los subsidios a la población, tienen como objetivo ganarse la protección y los préstamos del FMI. La directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, concedió una entrevista en el marco de la Conferencia de Economías de Mercados, que comenzó en la ciudad saudí de AlUla el 16 de febrero. En la entrevista, Georgievna señaló que los préstamos otorgados por el FMI a los países en desarrollo están vinculados a la implementación de dictados conocidos como la privatización y la reducción del apoyo social brindado por el Estado a sus ciudadanos».
Se podría decir que el retroceso en política económica se compensa con los “avances democráticos” frente a la dictadura de al-Asad. Pero los datos dicen otra cosa. El jefe de HTS al-Golani, trasmutado ahora en Ahmed al-Charaa, se ha nombrado presidente interino de Siria hasta que haya elecciones, que el mismo señala que no serán antes de 4 ó 5 años. Disuelto el Parlamento y derogada la Constitución siria, el pasado miércoles 12 de febrero, el nuevo presidente anunció la formación del comité preparatorio de la “Conferencia de Diálogo Nacional”, que incluyó a 7 miembros. Esta Conferencia, cuyos miembros también han sido designados, elaborará una serie de “recomendaciones” para un proyecto de nueva Constitución. Por supuesto, los 11 partidos pertenecientes al Frente Nacional Progresista, el Baaz Árabe Socialista de Siria, el Partido Social Nacionalista Sirio, la Unión Socialista Árabe de Siria, los Unionistas Socialistas, el Partido Comunista Sirio (Bakdash), el Partido Comunista Sirio (Unificado), el Movimiento de Pacto Nacional, el Partido de Unión Árabe Democrática, el Partido Unionista Socialista Democrático, el Movimiento Socialista Árabe y los Unionistas Socialdemócratas, han sido ilegalizados.
Evidentemente, el esfuerzo de aparentar la construcción de un sistema democrático no puede ser más chapucero, y mientras, numerosos “casos individuales” se han convertido en una serie de crímenes y violencia directa contra personas que se suponen eran parte del régimen anterior.
El pueblo sirio, amenazado por la fragmentación, el integrismo y el neoliberalismo, tiene una hercúlea tarea a sus espaladas para conseguir su liberación, al igual que otros países destrozados por el imperialismo. Más tarde o más temprano lo conseguirá.







