Esta pasada noche llegaron malas noticias desde nuestro vecino luso. La repetición electoral un año después de los últimos comicios vuelve a escorar al país hacia la derecha, dejando tocado al sistema bipartidista que se ha mantenido desde la Revolución de los Claveles en 1974. Luís Montenegro, el actual primer ministro, ha sido el principal vencedor de las elecciones legislativas en Portugal, seguidos de un Partido Socialista y de una extrema derecha prácticamente empatados.
Poco más de año después, Portugal volvía a escoger sus 230 diputados de la Cámara de Representantes en unos comicios que han tenido una participación ligeramente superior (pasando del 59,84% al 64,38%). Las elecciones fueron convocadas en marzo, después de que el gobierno de Luís Montenegro perdiera una moción de confianza, tras conocerse que el primer ministro tenía un negocio inmobiliario con la consultora Spinumviva, propiedad de la familia Montenegro.
Sin embargo, y a pesar del escándalo, en las elecciones de ayer, se constató que Portugal mantiene su giro hacia la derecha, con una victoria de la Alianza Democrática, coalición de los conservadores, formada por el Partido Social Demócrata (PPD-PSD) y el Centro Democrático Social (CDS), que obtiene 89 diputados, el 32,10%, aumentando ligeramente un 2,5%, con sus mejores resultados en el norte del país y en el distrito de Lisboa. Como curiosidad, la Alianza Democrática fue una coalición utilizada anteriormente por sus mismos componentes, pero en 1979, para articular a las derechas frente al auge de los comunistas y los socialistas en los años posteriores a la Revolución de los Claveles.
En segundo lugar, por poco margen, el Partido Socialista obtiene 58 diputados, con el 23,38%, perdiendo el 23% de votos y 20 diputados, siendo su peor resultado en 38 años, logrando ser primer fuerza únicamente en Évora. Pasada la una de la mañana, Nuno Santos, candidato y secretario general del PS, anunciaba su dimisión.
La extrema derecha de Chega consigue el 22,56% de los votos, aumentando un 15% e igualando prácticamente a los socialistas
Como suele ser tendencia de la ola reaccionaria que ha atravesado otros países europeos, la extrema derecha suele situarse ficticiamente como la alternativa a los partidos del sistema. En este caso, la extrema derecha portuguesa, Chega, obtiene 58 diputados, el 22,56%, aumentando un 15% en votos, posicionándose como primera fuerza en cuatro distritos del sur del país.
A una considerable distancia, se encuentra el partido ultraliberal Iniciativa Liberal, que obtiene 9 diputados, con el 5,53% de votos.
En el ámbito de las fuerzas de izquierda, se confirma la tendencia iniciada hace un año. Juntas no superan el 10%, y por separado, ninguna alcanza el 5%. Los mejores resultados los obtiene Livre, una escisión del Bloco de Esquerda adherida al Partido Verde Europeo, que obtiene 6 escaños, con el 4,20%.
Seguidamente, el Partido Comunista Portugués, formando la histórica Coalición Democrática Unitaria junto con el Partido Ecologista Verdes, logró alcanzar los 3 diputados (por Lisboa, Setúbal y Oporto), con el 3,03%.
Por último, el Bloco de Esquerda, con el 2% del voto, la formación Personas-Animales-Naturaleza (PAN), con el 1,36%, y Juntos pelo Povo, de la región autónoma de Madeira, logran un escaño cada una, la última de ellas obteniéndolo por primera vez en su historia.
Así pues, aunque los conservadores de Luis Montenegro salen reforzados tras la convocatoria de las elecciones, no consiguen los 116 escaños necesarios para la mayoría parlamentaria. Lo que arroja el interrogante sobre los posibles pactos, sean a su derecha con Iniciativa Liberal y la Chega, o con una posible gran coalición con el PS.
En todo caso, cabe recordar, que durante la campaña, no quedó claro si Montenegro recurrirá a los escaños de Chega. Aunque se habló de un posible cordón sanitario, un tema destacado en la campaña fue la cuestión migratoria, en la que Montenegro adoptó una postura dura hacia los migrantes sin papeles, advirtiendo que deberían dejar el país.







