Concluye en la capital valenciana el Encuentro Estatal por el Tren 2025 con la presentación de la Declaración de Valencia, un documento que reclama con fuerza la recuperación y defensa del tren público, social y sostenible como herramienta clave frente a la emergencia climática, el aislamiento territorial y la desigualdad social. Organizado por la Coordinadora Estatal por el Tren y la Alianza por el Clima, el encuentro reunió a decenas de plataformas y organizaciones de toda España.
Bajo el lema «Por un tren que vertebre el territorio y enfríe el planeta», el encuentro puso sobre la mesa las consecuencias del modelo ferroviario actual, centrado en la alta velocidad y en detrimento del tren convencional y de cercanías. En el análisis se subrayó que el 92% de los viajes en tren en España se realizan en cercanías o media distancia, mientras que el AVE absorbe el 97% de la inversión estatal en ferrocarril. Una desproporción que, según denuncian, margina a las personas con menos recursos y ahonda en la despoblación rural y la contaminación.
La elección de Valencia no fue casual: tras la DANA de octubre de 2024, que dejó importantes daños en la red de transporte, el deterioro de líneas como la C3, junto al fracaso del transporte alternativo en autobús, han agravado la crisis de movilidad en las comarcas afectadas.
Las plataformas denuncian que la estrategia institucional favorece el desmantelamiento progresivo del tren convencional, con cierre de estaciones, reducción de frecuencias y falta de inversión. Esto perjudica directamente a la clase trabajadora, que depende del transporte público para acceder a servicios básicos como empleo, sanidad o educación.
Además de radiografiar los déficits del sistema, el encuentro sirvió para señalar las oportunidades que ofrecen las nuevas normativas europeas, como el Reglamento sobre redes transeuropeas de transporte o el Fondo Social para el Clima. Ambos marcos apuntan a una apuesta decidida por el ferrocarril como medio de transporte estratégico en la lucha contra el cambio climático y la desigualdad social.
En la Declaración de Valencia se reclama una amplia agenda de transformación: la recuperación de líneas abandonadas, el fomento del tren nocturno y de mercancías, la electrificación de la red, el billete único asequible, la accesibilidad universal y la incorporación real de la bicicleta en la intermodalidad.
También se incide en la necesidad de una planificación territorial justa y climáticamente resiliente, denunciando cómo la expansión urbanística ha construido infraestructuras sobre suelos inundables. Se pide priorizar inversiones públicas en líneas ferroviarias frente a proyectos que agravan la vulnerabilidad territorial y ecológica.
El documento recoge el compromiso de impulsar campañas ciudadanas y construir alianzas sólidas con colectivos sociales, ecologistas y sindicales. Además, promueve una visión ecosocial del transporte público, que lo conecta con otros derechos fundamentales como el trabajo, la vivienda o la salud.
El objetivo, afirman, es claro: frenar el colapso climático, garantizar cohesión territorial y construir una movilidad justa y democrática. La Declaración de Valencia será presentada ante administraciones locales, autonómicas, nacionales e internacionales para exigir compromisos concretos.
“No es solo una cuestión de trenes, sino de modelo de país y de futuro común”, concluyen desde la Coordinadora Estatal. La próxima estación será la movilización.







