La Confederación Sindical de Comisiones Obreras (CCOO) ha emitido un duro comunicado en el que rechaza de forma categórica el reciente acuerdo comercial firmado entre la Unión Europea y Estados Unidos, al que califica de “humillante y empobrecedor”. El pacto, presentado oficialmente como un intento de reducir tensiones arancelarias, supone en realidad —según el sindicato— un retroceso significativo en los intereses estratégicos de la clase trabajadora europea, una pérdida de soberanía económica y un refuerzo de la dependencia energética y militar de Europa frente a Estados Unidos.
CCOO denuncia que este acuerdo, impulsado por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, es una “capitulación sin paliativos” ante las presiones proteccionistas del expresidente estadounidense Donald Trump. En términos concretos, el sindicato advierte de que la imposición de un arancel general del 15% sobre las exportaciones europeas hacia Estados Unidos afectará gravemente a sectores industriales clave como la automoción, los productos farmacéuticos, los semiconductores y la agricultura. Estos sectores son fundamentales para el empleo y la estabilidad económica en muchos países europeos, por lo que la falta de reciprocidad en las condiciones del acuerdo es, para CCOO, una muestra clara del desequilibrio estructural que impone Washington.
“Una Europa verdaderamente autónoma habría exigido condiciones recíprocas y protegido su tejido industrial frente a la asimetría impuesta”, señala el comunicado del sindicato, que reclama un cambio profundo en el enfoque de las relaciones comerciales exteriores de la Unión Europea.
Uno de los aspectos más preocupantes del acuerdo, a juicio de CCOO, es el compromiso europeo de adquirir combustibles fósiles estadounidenses por un valor estimado de 640.000 millones de euros en solo tres años. Esta medida es vista por el sindicato como una grave contradicción con los objetivos de descarbonización y transición ecológica asumidos por la propia UE, al tiempo que refuerza una nueva dependencia energética, esta vez con Estados Unidos, en lugar de avanzar hacia la soberanía energética basada en fuentes renovables y sostenibles.
Para CCOO, el pacto también socava los principios de un comercio internacional basado en reglas justas y consensuadas. Al legitimar una estrategia comercial unilateral por parte de EE. UU., la Unión Europea no solo debilita su propia posición como actor global, sino que también contribuye al deterioro del sistema multilateral representado por organismos como la Organización Mundial del Comercio (OMC). En este sentido, el sindicato reclama que Europa debe liderar la defensa de un sistema de comercio global justo, que respete los derechos laborales, la justicia social y el desarrollo sostenible, en lugar de ceder ante tácticas de presión.
El comunicado subraya que el acuerdo demuestra la necesidad urgente de construir una Europa más unida, autónoma y con capacidad para defender sus intereses estratégicos sin depender de actores externos. CCOO aboga por el desarrollo de una política industrial europea ambiciosa, que fortalezca las cadenas de suministro internas, promueva la reindustrialización sostenible y refuerce los mecanismos fiscales y sociales comunes para proteger a la clase trabajadora.
“La autonomía estratégica no solo implica soberanía económica, sino también la capacidad de proteger a las personas trabajadoras frente a los efectos negativos de acuerdos comerciales desequilibrados”, afirma el sindicato. En esta línea, reclama también medidas para dinamizar la demanda interna europea mediante salarios dignos, redistribución de la riqueza y políticas públicas que fortalezcan el Estado del bienestar.
El posicionamiento de CCOO se suma así al creciente rechazo político y social al acuerdo. El Partido Comunista de España (PCE) ya había expresado de forma contundente su oposición al pacto, al que considera una cesión geopolítica inaceptable ante los intereses de Estados Unidos y una prueba de la subordinación estructural de las instituciones europeas. Con la voz sindical ahora también en contra, se intensifican las exigencias para que el gobierno español dé explicaciones ante el Congreso y se posicione claramente sobre un acuerdo que compromete el futuro económico y político de Europa.







