Estados Unidos lleva años empleando discursos moralizantes —“crisis humanitaria”, “dictadura”, “lucha antidrogas”— como justificaciones para perpetrar políticas de agresión y coerción contra gobiernos que defienden la soberanía. En el caso de Venezuela, estas narrativas alcanzan su punto más absurdo cuando el gobierno estadounidense ofrece 50 millones de dólares por la captura del presidente constitucional Nicolás Maduro, acusándolo de liderar el “Cartel de los Soles”. Esta acción no solo vulnera el derecho internacional, sino que reafirma un viejo propósito: desacreditar el proyecto bolivariano y preparar las condiciones para intervenir.
Frente a este nuevo capítulo, las instituciones venezolanas, los movimientos sociales, los pensadores críticos y los pueblos aliados han respondido con firmeza, forjando una alianza antiimperialista en la que se yergue el legado de Bolívar, Martí, Chávez y Fidel, como protectores de la libertad e integridad de sus pueblos.
Soberanía institucional: defensa popular y legitimidad democrática
Aunque le pese a EEUU, Maduro es el presidente legítimo y su mandato está respaldado por las instituciones clave del Estado (Asamblea Nacional, Tribunal Supremo de Justicia, FANB) y por la movilización popular organizada que en estos días se exprea en el alistamiento de más de cuatro millones de milicianos, como clara respuesta al despliegue de buques de guerra y submarinos estadounidenses en aguas caribeñas.
“Dejen quieto al que está quieto”, sentenció el presidente Maduro, con una dignidad guerrera, al advertir a Washington que cualquier agresión podría ser el inicio del fin del imperio norteamericano.
Ante estas declaraciones, tanto el Ministro de Defensa como el Canciller la calificaron como una puesta en evidencia de la propaganda política del Norte, recordando que no se trata de narcotráfico, sino de guerra híbrida contra la Revolución Bolivariana.
Narcotráfico como coartada, petróleo como objetivo
Un informe reciente de la ONU concluyó que Venezuela no es una ruta central del narcotráfico, desmoronando la narrativa estadounidense que acusa sin pruebas al país de ser un narcoestado.
En junio de 2023, Donald Trump admitió que el objetivo real de su Administración era el «apoderarse del petróleo de Venezuela» —una confesión que a día de hoy desbela la verdadera obsesión detrás de su supuesto discurso antidrogas.
Para las élites imperiales, este discurso antidrogas es solo una pantalla ideológica para legitimar el saqueo. Pero la verdad no se puede ocultar: hay una resistencia activa y decidida a desmantelar ese proyecto de imposición neocolonial.
Academia y pensamiento crítico: alerta por la paz regional
El CLACSO (Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales), con participación de 43 centros venezolanos, lanzó un grito de alerta ante esa ofensiva:
“La paz en Venezuela es la paz de la región y nuestra región es una pieza imprescindible del equilibrio mundial” (CLACSO, 16/08/2025).
Denunciaron que las acusaciones de narcotráfico y terrorismo son pretextos para quebrar la autodeterminación de los pueblos y reclamaron un compromiso continental de defensa soberana.
El ALBA-TCP: legado de Chávez y Fidel en defensa de la autodeterminación
La XIII Cumbre Extraordinaria del ALBA-TCP, celebrada el pasado 20 de agosto de 2025, representa un punto de inflexión en la resistencia antiimperialista. Los países y pueblos miembros aprobaron una declaración que afirma:
- Apoyo absoluto al presidente Maduro frente a la ofensiva estadounidense.
- Rechazo enérgico al despliegue militar estadounidense en el Caribe.
- Denuncia del recrudecimiento del bloqueo económico, comercial y financiero contra Cuba.
- Repudio a las políticas desestabilizadoras de Washington.
- Respaldo al llamado de coordinación soberana de Gustavo Petro (CELAC).
- Reafirmación de América Latina y el Caribe como Zona de Paz (ALBA-TCP, 20/08/2025).
Asimismo, el presidente Maduro exhortó a la unión de los pueblos del ALBA-TCP frente al imperialismo:
“En la unión de los pueblos está la fuerza… el único resultado que puede generar la división es la conducción hacia el colonialismo y al esclavismo, método imperial histórico” (MPPRE, 2025).
Hacia una paz de liberación activa
La paz verdadera no es solo la ausencia de guerra, sino la presencia de soberanía, justicia social y autodeterminación. En palabras del Secretario Ejecutivo del ALBA-TCP, Rander Peña:
“No queremos un multilateralismo de discursos vacíos, sino uno que actúe con coraje, equidad y justicia” (MPPRE, 26/06/2025).
Esa paz es la que los pueblos que se niegan a ser patio trasero del imperio vienen construyendo con sus luchas, sus instituciones populares, su academia crítica y su unidad regional antiimperialista.
Y es por ello que Venezuela no está sola. Su lucha es la de los pueblos que levantan una alianza histórica contra el saqueo neoliberal. Como enseñaron Bolívar, Martí, Chávez y Fidel, la liberación es colectiva, y solo con unidad firme contra los mecanismos de dominación se garantizará un futuro de dignidad, justicia y paz verdadera para América Latina y el Caribe.
Retos: Que la desinformación imperial se derrumbe
Este artículo pretende ser un llamamiento para que cada ente de integración, cada intelectual comprometido, cada líder popular y cada ciudadano consciente se sumen a construir esa Zona de Paz.
Que la desinformación imperial se derrumbe ante la claridad del pensamiento soberano. Que la unidad comunique la resistencia, y la resistencia comunique la victoria.
Hoy más que nunca, América Latina y el Caribe enfrentan la amenaza de un poder extranjero que pretende imponer su voluntad por la fuerza y socavar siglos de lucha por la independencia y la justicia social.
Pero la historia nos enseña que los pueblos que se unen, que defienden su territorio, su cultura y su derecho a decidir, son invencibles.
Que nadie dude: la defensa de Venezuela no es solo la defensa de un gobierno o de un presidente, es la defensa de una región que se niega a ser colonia, que se niega a rendirse ante los dictados del Norte, que se yergue con el espíritu de Bolívar, Martí, Chávez y Fidel.
Cada acción de solidaridad, cada pronunciamiento de apoyo, cada palabra que desmienta la mentira imperial es un golpe a los mecanismos de dominación y un paso hacia la libertad definitiva de los pueblos.
La soberanía es un derecho irrenunciable, y la unidad continental es una fuerza suprema. No habrá imposición extranjera que doblegue a un continente que decide caminar con dignidad y libertad.
Que los pueblos del ALBA y de toda América Latina levanten sus banderas de independencia y defiendan con firmeza la paz, la justicia y la soberanía de nuestra América.
¡La patria grande no se negocia, no se somete y jamás se entrega!







