Málaga prohíbe al PCE que utilice en la caseta de la Feria un mural con la frase “No Otan, No guerra”

Teresa Porras, la concejala de fiestas del Ayuntamiento de Málaga, que lleva ya 26 años en el poder municipal, ordenó borrar, de la caseta de “Los Claveles” del Partido Comunista de Málaga, el mural con la frase “No Otan, No guerra”. Si no se borraba, utilizaría su apellido “la Porra”, cerrando la Caseta de Ferias. Es muy sintomático esta prohibición-represión de la libertad de expresión, en un recinto del PCE. A ella no le importan las hoces y martillos, o las reproducciones de Fidel o el Che. Le importa, lo que ahora les importa a sus jefes, la continuidad de la guerra de la OTAN, contra Rusia en Ucrania. Las riquezas energéticas y minerales de Rusia son cruciales para el mantenimiento de la UE como potencia mundial y es preciso derrotar a Rusia, desmembrarla, para apoderarse de ellas. También, la continuidad del genocidio en Gaza hasta la “derrota de Hamás”. Por eso el rechazo a la guerra y a la OTAN, lo considera como el mensaje más subversivo hoy en día y no estaba dispuesta a que lo visualizaran centenares de miles de personas que visitan la feria de Málaga. Le salió el tiro por la culata. El Partido Comunista, dejó el mural prohibido en el exterior con el “No”, y reprodujo el mensaje completo, en todas las camisetas de las docenas de militantes que trabajan voluntariamente en la feria y en distintos objetos como los abanicos que son usados compulsivamente en estos días de calor. Además, con publicidad en medios de información estatales que han recriminado la falta de respeto a la libertad de expresión del Ayuntamiento de Málaga. El jefe de la Porra, Francisco de la Torre, alcalde de Málaga, le habrá dado un buen tirón de orejas por la torpeza de la gestión en su represión de la libertad de expresión. Por cierto, el alcalde tiene también, muy bien puesto el apellido, de la Torre, por su pulsión por el pelotazo y la construcción de grandes torres en Málaga. No sabemos muy bien, si esa pulsión le viene de su pasado franquista, ya que fue presidente de la Diputación de Málaga, en la dictadura, o de su conocida beatitud, ya que está llenando también la ciudad, de estatuas de santos, curas y monjas. Aquí la Málaga Roja sometida a la hegemonía de la alianza católica-especulativa, pero siempre hay que darle la vuelta a la tortilla antes de que se queme.

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