El secretario general de CC.OO., Unai Sordo, ha cargado este miércoles contra lo que considera una alianza de las “derechas nacionalistas catalana y española” para impedir que prospere el debate parlamentario sobre la reducción de la jornada laboral a 37,5 horas semanales sin pérdida salarial.
Antes de participar en una concentración en Barcelona, Sordo denunció que Junts, Partido Popular y Vox se disponen a tumbar en el Congreso el proyecto de ley que, por primera vez en 42 años, rebajaría por ley el tiempo de trabajo. “Cuando hay cuestiones económicas de clase, las banderas y los himnos pasan a un segundo plano”, afirmó.
Choque con Junts
El dirigente sindical recordó que el 72% de los votantes de Junts se muestran a favor de la medida, y cuestionó la negativa del partido catalán a debatir la propuesta: “¿Cómo es posible que este partido se niegue a dar causa a la voluntad, incluso, de sus propios electores?”.
Sordo insistió en que el sindicato no renunciará a esta batalla: “Si alguien piensa que, por derribar hoy el proyecto de ley, se va a librar del debate sobre la jornada laboral en lo que queda de legislatura, está muy equivocado”.
Exigencias al Gobierno
Ante el previsible bloqueo parlamentario, CCOO pedirá al Ejecutivo dos medidas: un nuevo proyecto de ley para reducir el tiempo de trabajo y un reglamento que garantice el control efectivo de las horas trabajadas. El líder sindical subrayó que cada semana se realizan en España 2,6 millones de horas extras no pagadas ni cotizadas, y negó que la reducción de jornada sea inviable: “Ya existen sectores y comunidades con jornadas de 38 o incluso 37 horas”.
“No es una maldición económica, es cuestión de intereses”
Sordo rechazó los argumentos de la patronal sobre el supuesto impacto negativo de la reforma: “Con el salario mínimo interprofesional, con la reforma laboral o los ERTE, se anunciaron catástrofes que nunca se cumplieron. Tampoco se destruirán empleos por reducir la jornada”.
En su opinión, el verdadero debate es de modelo económico: “La empresa del siglo XXI no puede ser rentable pagando salarios de miseria o con jornadas extenuantes. Tiene que serlo por la formación de sus trabajadores, la estabilidad, la digitalización y la mejora de los sistemas productivos. Aquí se está decidiendo quién mira al siglo XXI y quién sigue anclado en el siglo XIX”.







