El 3 de octubre volveremos a ver a Dolores caminar las calles de Madrid… con sus palabras cargadas de futuro, y lo hará de la mano de Amparo Climent. Es fácil imaginarlas avanzar abrazadas del brazo, mujeres grandes, mujeres luz, sonrisa amplia, mirada franca, gesto tierno, pisada decidida, amigas, camaradas, cómplices que van a compartir juntas el estreno de su película, la de las dos, Dolores Ibárruri. Pasionaria, el resultado de un proyecto que nació hace cinco años y que tuvo que llamar a muchas puertas hasta encontrar la financiación imprescindible que convertiría el proyecto en película. Una película más necesaria que nunca en unos tiempos en los que el fantasma del fascismo nubla en mundo. Un trabajo que cuenta, a quien no la conoce, quién era aquella mujer, hija, esposa y hermana de mineros, que luchó contra las míseras condiciones de existencia de las familias de la mina que se llevaron la vida de cuatro de sus hijos; una mujer con una vida de renuncias y entregas, y con una determinación inquebrantable, que llegó a ser una de las españolas más universales del siglo XX.
Julio Anguita se refería a ella como roca llena de ternura, fragancia de firmeza. Elogiaba su “serenidad ordenada del pensamiento y la reflexión”. “Tú has hecho desde tu partido algo extraordinario: trascenderlo, superarlo. Tú, comunista ejemplar, eres de todos: de los que han levantado el puño y de los que se han santiguado. Acabas de explicarnos una lección política: se es más comunista en la medida en que se es más para el pueblo. El partido no se organiza para él, sino para los demás”, dijo en la despedida de la que llamó camarada, compañera, madre. Y esa Dolores del pueblo y para el pueblo es la que nos trae Amparo.
Amparo, escultora, ha dado forma a Dolores. Amparo, pintora, ha puesto color a los paisajes grises que habitó Dolores. Amparo, guionista, ha ordenado y dado vida a los archivos visuales, sonoros y escritos. Amparo, directora, lo bañó de poesía, de esa poesía que le gustaba a Dolores y recogía en sus memorias El único camino. Y luego Amparo lo maceró todo con la ternura, la contundencia y la frescura que emanaba Dolores, con la expresividad de sus manos y el coraje de su voz.
En su anterior trabajo, como directora y actriz, Amparo reivindicó en el cine y en teatro a las invisibilizadas, la lucha ejemplar de las mujeres anónimas represaliadas por el franquismo. Esta vez nos devuelve a Dolores. Para que quienes la conocimos, la recordemos. Para que quienes aún no saben quién es, no la olviden.

GEMA DELGADO: Llevas tiempo poniendo voz de mujer a la memoria democrática. Tu anterior película, Las Cartas Perdidas, versó sobre mujeres republicanas que sufrieron la brutal represión franquista en las cárceles y en el exilio. Ahora nos rescatas a Dolores Ibárruri. ¿Por qué?
AMPARO CLIMENT: Dolores era un proyecto que tenía pendiente. Hace ya unos cinco años que empecé a mover la idea de hacer una película sobre su vida. A lo largo del tiempo hemos visto que Dolores Ibárruri se ha ido como opacando, oscureciendo, porque muy poca gente la recuerda, cuando ella fue una de las mujeres más importantes en la historia de nuestro país.
Siempre he sentido una profunda admiración por ella en todos los aspectos. Ha sido mi referente en el compromiso y en la militancia. Me parecía muy difícil y muy atrevido por mi parte porque es un tema complicado. ¿Cómo cuentas la vida de Dolores? ¿Desde qué punto de vista? ¿Cómo transmites todo lo que fue su pensamiento y su compromiso? Entonces empecé a hablar con gente y a leer todo lo que había escrito sobre ella, empezando por El único camino, que ya había leído en su momento, y continuando con los libros de Mario Amorós y de otros autores. Y una vez que ya más o menos tenía la idea de por dónde podría ir el guion, fue cuando empecé a buscar la financiación para el proyecto. No lo conseguí hasta que encontré el apoyo de María Luisa Gutiérrez, la productora que ganó el Goya a la mejor película con La Infiltrada. Pensaba que me diría que no, pero la respuesta fue, adelante, yo lo financio. Otra persona de la producción importantísima ha sido Elena Exposito con la que he trabajado mano a mano durante todo el proceso.
G.D.: Nos has vuelto a traer a Dolores, su voz, su vitalidad, su juventud, su compromiso, su vida, su lucha, su humanidad, su poesía. Un excelente trabajo de documentación para recuperar entrevistas, videos, imágenes, cartas, discursos… Imagino que no ha sido muy fácil.
A.C.: Eso siempre es lo peor. Lógicamente, el primer sitio fue el Archivo del PCE, que ya me había cedido todos los archivos para Las cartas perdidas y en este caso lo volvieron a hacer. Tuve la gran suerte de que su archivero, Juan Manuel Andrés, se volcó totalmente y me facilitó mucho la tarea. Yo creo que sin su ayuda no podría haber hecho esta película.
Y luego, Lola, la nieta de Dolores, desde el primer momento me facilitó la entrada en su casa y puso a mi disposición todo lo que tenía. Ese ha sido el punto de arranque más importante, porque el problema es que televisión tiene mucho material, pero tiene unas tarifas muy altas. La entrevista a Dolores es de televisión, el resto es material de la Filmoteca, de archivos franceses que nos han cedido algunas imágenes… y los archivos personales de amigos y camaradas; Pilar Zumel, por ejemplo, me facilitó fotografías de su padre con Dolores. O sea que entre todos hemos hecho esta película porque ha sido con la aportación que todo el mundo. No solamente ya de documentos, sino también de transmisión de la historia de Dolores, y eso ha sido muy importante para hacer el guion.
G.D.: Tienes la idea, tienes los archivos, y llega el momento de darle forma y abordar el enfoque, ¿para quién va dirigida esta película?
A.C.: Esa película va dirigida fundamentalmente para los que no conocieron a Dolores, para los que no saben quién fue. En mi casa, lógicamente, se ha hablado de Dolores. Pero cuando mis hijos vieron la película se emocionaron porque no conocían en profundidad la figura de Pasionaria, y les produjo muchísima admiración. Eso es lo que yo pretendo. Y claro, ¿cómo contar eso? Porque puedes caer en el típico documental de entrevistas, fotos, y eso a la gente joven no le interesa, porque ahora llevan otro ritmo y esperan historias inmediatas, directas y con impacto.
“Intenté contar la vida de Dolores, con poesía, con verdad. Ella renunció a hacer otro tipo de vida con los hijos que le quedaban y se metió de lleno en la política, y para ella eso era fundamental”
Yo siempre intento que la poesía tenga un espacio importante en la película, y así fue como me lo planteé; mostrar una Dolores desconocida, esa Dolores que vive en la miseria, que de las lágrimas saca la fuerza para luchar, que no puede estudiar lo que ella quería porque los padres no se lo permiten, porque dicen: “¿Para qué, si no vas a poder luego trabajar de maestra? Una mujer viniendo de este entorno de pobreza no va a poder hacer nada”. Ella lo cuenta muy bien en la película. Y luego tiene un matrimonio que dura un tiempo, con el que tiene varios hijos, que se le van muriendo. Además vive en un lugar en donde llueve mucho y los mineros no pueden trabajar muchos días porque son minas de cielo abierto. Su marido, barrenador socialista en las minas de Gallarta, está en la cárcel continuamente. Y ahí es donde surge Dolores Ibarruri, con la miseria, con la pobreza, con el no tener para comer, trabajando por la noche para sacarse unas moneditas para poder sobrevivir. De todas esas dificultades, de las condiciones de vida tan terribles que padecen las familias de la mina. De ahí es de donde surge Dolores, con una fuerza tremenda. Una Dolores con conciencia de clase, que toma decisiones, que es lo más difícil. En 1918 escribe su primer artículo en El Minero Vizcaíno y lo firma como Pasionaria. Un tiempo después, el Partido comunista la llama a Madrid para trabajar en Mundo Obrero y ahí desarrolla su actividad política.
Así es como yo intenté contar la vida de Dolores, con poesía, con verdad. Ella renunció a hacer otro tipo de vida con los hijos que le quedaban y se metió de lleno en la política, y para ella eso era fundamental.
“Esa película va dirigida fundamentalmente para los que no saben quién fue Dolores Ibárruri, ‘Pasionaria’. Me gustaría que los jóvenes descubriesen lo que hubo antes de ellos, y cómo luchaban las mujeres”
Fíjate cuando la vemos en la película, ya muy mayor, de vuelta en España, y nos dice: “Hay que luchar, hay que luchar”, y lo dice con esa fuerza, con esa energía, en la voz y en el cuerpo. Y eso es lo que yo quiero, transmitir esa fuerza y ese compromiso, que la gente joven descubra lo que hubo antes de ellos y cómo luchaban las mujeres.
Yo la conocí cuando fui con unas camaradas a verla en casa de Lucio Lobato y Dulcinea Bellido. Para mí, ha sido y es, un referente importantísimo en mi vida.
Pero yo tampoco quería hacer una película de partido, creo que su figura y su trayectoria es lo suficientemente importante, independientemente de la ideología.
G.D.: En la película interviene desde Mario Amorós a Mirta Núñez, pasando por Teresa Aranguren, Aida Sánchez Montero, Enrique Santiago, Jaime Ruiz, Cristina Almeida, Fernando Hernández Sánchez, Azucena Rodríguez entre otros muchos ¿Cómo has elegido a los entrevistados?
A.C.: Era muy importante que Dolores no quedara en segundo plano. Necesitaba amigos, camaradas, que la hubiesen conocido bien. Yo sabía que, por ejemplo, Marisa Castro había tenido mucha relación con ella, igual que Willy Meyer o Víctor Díaz Cardiel, y esa era la gente que me interesaba.

Pase especial del documental de Amparo Climent, «Dolores Ibárruri. La Pasionaria»
Sábado 27 septiembre – 18h – Espacio Josefina Samper (Fiesta PCE 2025)
G.D.: Quizá pueda sorprender la participación de Carmen Calvo, aunque pocos conozcan que militó en las Juventudes Comunistas.
A.C.: Pues mira, al no hacer una cosa partidista, pensé que era muy importante que participara gente que son de otros partidos pero que tienen un referente en Dolores. Era importante que una persona como Carmen Calvo, que tiene tanto peso, que es una feminista muy respetada, estuviera ahí para reconocer a Dolores como mujer luchadora y como feminista. Porque Dolores fue de las primeras feministas porque, aunque no se llamara así, con su lucha reivindicaba la situación de la mujer. Igual que Paca Sauquillo, que tuvo mucho contacto con Dolores y con Irene Falcón.
G.D.: En el montaje tienen mucho peso la música, las imágenes, la poesía.
A.C.: Gloria Vega es la responsable de toda la banda musical de la película. Ya lo hizo en Las cartas perdidas. También ha compuesto ese tema preciosísimo que se llama Dolores. Aparte de ser una actriz maravillosa, Gloria es una gran compositora y se metió de cabeza en este proyecto, igual que todos los músicos que han participado en la película. Y desde luego los actores y actrices que recitan los poemas con tanta emoción y tanta verdad.
G.D.: Cuál es el recorrido y la aceptación que ha tenido esta película desde que se presentó en el Festival de Málaga?
A.C.: Hemos esperado mucho tiempo desde que se rodó la película porque estábamos pendientes de que Televisión Española sacara las ayudas, que se fueron retrasando. Mientras, llegó el Festival de Málaga y nos la pidieron para proyectarla en una sección especial. Y fue apoteósico, la verdad. Una premier impresionante. Allí gustó muchísimo. Y ya no hemos vuelto a hacer nada. Sólo pases para la Academia de Cine porque ahora está convocada la selección para los Oscar. También la hemos proyectado en Sevilla, Bilbao, Valencia y Barcelona. Nos han seleccionado en tres festivales y nos la están pidiendo de todas partes: asociaciones, instituciones, festivales. El estreno será el 3 de octubre.
G.D.: Dolores volverá a pasear las calles de Madrid, aquellas calles desde las que le despedimos multitudinariamente hace 36 años.
A.C.: Dolores vive. Creo que hoy el discurso de Dolores está más vigente que nunca. Frente a una derecha y una ultraderecha que pretenden borrar y manipular la memoria histórica, nuestra respuesta debe ser reivindicar con la verdad, con dignidad y con coraje, a nuestros referentes comunistas.
G.D.: Solemos decir que si nosotros no contamos nuestra historia, no la contará nadie… o la contarán otros, probablemente con menos garantías de hacerlo con el respeto y la rigurosidad que se merece.
A.C.: Te voy a contar una cosa. Cuando yo estaba en plena búsqueda de financiación, me enteré que iban a hacer la película en ficción sobre Dolores Ibárruri. Se me abrieron las carnes porque dije, ¿quién va a producir esto?, ¿quién lo va a dirigir?, ¿quién va a hacer el guion?, ¿y dónde se va a centrar la historia?
Entonces pensé que yo era la que tenía que contar esta historia, que no la podía contar otra persona. No es porque yo sea especial, pero es que yo la iba tratar con mucho respeto y verdad.
Ahora lo más importante es que la gente vaya al cine, vea la película y saque sus propias conclusiones sobre esta figura histórica, que fue secretaria general y presidenta del Partido Comunista de España, la leyenda universal que es Dolores Ibárruri.







