El 14 de septiembre, el cielo de Madrid temblaba. En las calles, durante las protestas contra la participación del equipo ciclista de Israel en la Vuelta a España, resonaba un grito que pertenece tanto al pasado como al presente: «¡No pasarán!». Como un eco que atraviesa el tiempo, la memoria de Dolores Ibárruri volvió a encenderse, recordándonos que su legado sigue vivo y vibrante en las generaciones que hoy levantan la voz.
Cuando llegué a España en 1983 y en los años posteriores, el nombre de Dolores Ibárruri, apodada La Pasionaria, fue el que más escuché. Leí su autobiografía, titulada «El único camino», escrita por ella misma. Sentía un respeto y un afecto muy especial por ella. Desde entonces hasta hoy, con el fin de lograr solidaridad internacional con la lucha del pueblo de Irán contra el fascismo religioso que lo gobierna, he tenido numerosos contactos con el Partido Comunista y, en general, con el movimiento de izquierda y democrático en España. Así he adquirido un conocimiento amplio y profundo de la Guerra Civil Española, de la heroica lucha de los republicanos y, posteriormente, de la resistencia contra el fascismo durante los cuarenta años de dictadura franquista.
Hacía tiempo que había oído que Amparo Climent estaba preparando un documental sobre la vida de La Pasionaria, y esperaba con impaciencia poder verlo. Antes ya había visto otros dos documentales de esta directora, «Las lágrimas de África» y «Cartas perdidas», que me parecieron extraordinarios.
El 28 de agosto tuve la oportunidad de ver el documental Dolores Ibárruri. Pasionaria en la Academia de Cine de Madrid. Durante los 80 minutos que duró la proyección, no fui capaz ni de parpadear: estaba totalmente absorbido por su contenido. Es muy difícil que un documental sociopolítico resulte tan cautivador que no permita al espectador distraerse de lo que está viendo, pero Pasionaria lo consigue. Como alguien que ama el cine y, más aún, lo admira, puedo decir con total seguridad que Amparo Climent no deja al espectador apartar la mirada ni un instante.
Incluso en los días posteriores a la proyección he seguido pensando en la película, evaluando su forma y su contenido. Cada vez reconozco más la importancia del trabajo realizado por Amparo Climent. Ante todo, me parece que la película responde a una necesidad sociopolítica del momento histórico actual, no solo en España, sino también a nivel mundial. Me parece admirable la elección tan precisa del tiempo y del lugar para la creación de esta obra artística.
La extrema derecha, desde Norteamérica hasta Sudamérica y Europa Occidental, se extiende como tinta negra sobre una hoja blanca, borrando paso a paso los logros democráticos alcanzados tras la Segunda Guerra Mundial. Se está configurando un nuevo orden mundial entre los Estados sin que el antiguo haya desaparecido por completo. El orden en decadencia, para retrasar su ocaso, pisotea los derechos internacionales consolidados e impone la ley de la selva en las relaciones entre los pueblos y los gobiernos.
Es en este contexto donde surge el documental Dolores Ibárruri. Pasionaria. La majestuosa figura de Dolores Ibárruri, con su atuendo negro y su moño recogido en la nuca, aparece como símbolo de la resistencia y la lucha contra el franquismo, «la forma española del fascismo». La directora, consciente de los peligros actuales y del auge del neofascismo, recurre a la memoria histórica y, llama a quienes mantienen viva la llama de la antorcha de la libertad a dar un paso al frente y a gritar de nuevo: «¡No pasarán!». Y no podría haber un rostro más vivo e inspirador que el de Dolores Ibárruri para encabezar ese grito.

Pase especial del documental de Amparo Climent, «Dolores Ibárruri. La Pasionaria»
Sábado 27 septiembre – 18h – Espacio Josefina Samper (Fiesta PCE 2025)
En el documental Dolores Ibárruri. Pasionaria se muestra claramente cómo Dolores Ibárruri se convierte, en el marco de la lucha antifascista, en un símbolo no solo nacional sino también internacional, para recordar que frente a la opresión solo queda un camino: luchar contra ella. Es de esa época su célebre frase: «Más vale morir de pie que vivir de rodillas».
La Guerra Civil Española (1936–1939) fue el primer peldaño de la lucha contra el fascismo y el nazismo a escala internacional. Todas las potencias occidentales abandonaron entonces a los republicanos españoles en su combate contra los franquistas, y como consecuencia, el franquismo —equivalente español del fascismo— triunfó con el apoyo de la Alemania nazi. En aquellos años duros y heroicos, Dolores Ibárruri, siempre de negro y con el moño en la nuca, con su palabra épica, fue la voz movilizadora y organizadora de las fuerzas de la libertad. No es casual que sea hoy España la que, en protesta contra el genocidio en Palestina cometido por el Estado de Israel —de nuevo con el silencio inhumano de los gobiernos occidentales y el apoyo incondicional de Estados Unidos—, grite: «¡No pasarán!».
El documental muestra también que, si en aquella época los defensores de la libertad se vieron obligados a retroceder y ceder terreno a los fascistas, en perspectiva histórica ellos fueron los verdaderos vencedores. Hoy, si la democracia respira en España, es fruto de la lucha heroica de Dolores Ibárruri y de su generación.
La película recorre distintas facetas de la vida de Dolores Ibárruri. A través de testimonios, muestra que su legado no se limita a la lucha sociopolítico, sino que se extiende también a su dimensión personal. Entre los valiosos testimonios se encuentran entrevistas con Mario Amorós, autor de «No pasarán», Enrique Santiago, secretario general del Partido Comunista de España, Willy Meyer, exeurodiputado, entre otros.
El documental se apoya especialmente en los amplios testimonios de su hija Amaya, de su nieta Lola Ruiz Ibárruri, y de su inseparable amiga y secretaria Irene Falcón. Gracias a esas voces se iluminan los aspectos más desconocidos de la vida de Dolores Ibárruri: descubrimos a una mujer sencilla y generosa, siempre dispuesta a ayudar a los demás, y también entendemos que toda su vida estuvo marcada por el sufrimiento: desde su infancia en Gallarta, en Vizcaya, pasando por sus años en Madrid, su compromiso con la Segunda República, la Guerra Civil, el exilio en la Unión Soviética, la pérdida de un hijo en Stalingrado, hasta su regreso a Madrid, su escaño en el Parlamento y su condición de figura irrepetible en la vida sociopolítica de España.
El documental Dolores Ibárruri. Pasionaria se estrenará en los cines de España el 3 de octubre. Considero imprescindible verlo, y por eso lo recomiendo. En esta película volveremos a descubrir a Dolores Ibárruri:
Un castillo enorme.
Su puerta mágica
no pide llaves,
solo una palabra:
amistad.








