Nerea Fernández Cordero es, desde mayo de 2025, la primera mujer al frente de la Coordinación General de Izquierda Unida Extremadura. Antes, fue una de las miles de jóvenes extremeñas que se vio forzada a emigrar para buscarse un futuro. Pasó once años entre Alemania e Irlanda, donde participó en la Marea Granate y fue la coordinadora general y portavoz de IU Exterior, la federación para las personas emigradas.
Esta comunista, nacida en Navalmoral de la Mata, cumplirá 34 años en plena campaña electoral de las elecciones extremeñas del próximo 21 de diciembre. Se presenta en el tercer puesto de la candidatura de Unidas por Extremadura en Badajoz que encabeza Irene de Miguel.
Nerea Fernández representa a la Izquierda Unida vital, activista, joven, feminista y capaz de conectar con la clase trabajadora, siempre con un pie, o los dos, en los movimientos sociales. Fuertemente comprometida con la solidaridad internacional y la paz, se sumó a la Flotilla de la Libertad el año pasado, pero les impidieron embarcar hacia Gaza.
Durante su trabajo como diputada en la Asamblea de Extremadura, en esta última legislatura, defendió, entre otros, derechos para los migrantes y la defensa y promoción de la cultura extremeña. También se enfrentó al borrado de la ley de la memoria democrática, ley que el gobierno regional del PP-Voz derogó para transformar en ley de concordia, como impuso Vox en el acuerdo de gobierno regional, lo que viene a ser una amnistía a la brutal represión y masacres con las que el franquismo asesinó y castigó a los extremeños que lucharon por las tierras y a los que creyeron en la República, primero, y se organizaron para luchar por la democracia, después.
«Las izquierdas debemos ser útiles y no dividir nuestras fuerzas. Las extremeñas y extremeños con el corazón a la izquierda no entenderían que fuéramos por separado»
GEMA DELGADO: En Extremadura se ha conseguido que la izquierda alternativa se presente junta en la coalición Unidas por Extremadura. En tu elección al frente de IU en Extremadura dejaste un mensaje rotundo: “Sólo unidas podemos vencer” ¿Qué significa esta unidad para los extremeños y para el trabajo de las organizaciones?
NEREA FERNÁNDEZ: En el ADN de Izquierda Unida va la apuesta por la unidad en coalición y programática: programa, programa, programa. Analizando la realidad histórica que vivimos con una reacción ultra de las derechas, nos debemos unir frente al enemigo común, que nos arrebata la atención primaria para llevarla a la sanidad privada y vaciar nuestros servicios en sanidad pública; que llena las arcas de la educación concertada abandonando la educación pública; beneficiando la especulación de la vivienda impidiendo que la clase trabajadora acceda a ella, sin vivienda social ni pública; que obligan a las mujeres que necesitan una interrupción voluntaria del embarazo a irse a la privada o fuera de nuestra Comunidad porque ni el PP, y mucho menos VOX, implanta las medidas necesarias en el sistema sanitario público; son solo ejemplos, hay muchos más, por lo que las izquierdas debemos ser útiles y no dividir nuestras fuerzas.
Unidas por Extremadura lleva trabajando como coalición en el territorio siete años. Nuestra gente nos reconoce en este proyecto con una visión política que va a futuro. Las extremeñas y extremeños con el corazón a la izquierda no entenderían que fuéramos por separado porque eso nos hace débiles frente a la reacción ultra. Y esta reacción ultra es un peligro para nuestra tierra, por lo que como personas que defendemos Extremadura con uñas y dientes, entendemos que la unidad nos hace más fuertes.
«Derogaremos la «ley de concordia» del PP y Vox, impulsaremos políticas de memoria democrática reales y defenderemos una Extremadura diversa, feminista y libre de violencias machistas»
G.D.: ¿Qué ha supuesto para Extremadura estos dos años de gobierno de coalición de PP y Vox?
N.F.: Ha supuesto dejar de ingresar 120 millones de euros a las arcas públicas de Extremadura. Se dice pronto. Los beneficios fiscales para las rentas altas y los grandes tenedores que especulan con la vivienda han sido los grandes hitos del gobierno de PP y VOX en materia fiscal, en una tierra empobrecida, que no pobre. Ha supuesto que el acceso al alquiler y a la vivienda en Cáceres se haya encarecido: ha subido un 30% el alquiler, una de las mayores subidas en toda España. Ha supuesto que la Consejería de Gestión Forestal, cedida a VOX, no haya cuidado los montes en invierno, no contratando a los bomberos forestales necesarios en los meses donde hay que preparar el monte contra los incendios y eso nos ha costado los graves incendios que hemos sufrido este verano, donde se han calcinado 40.000 hectáreas. Ha supuesto que este septiembre más de 5.000 niños y niñas no hayan podido ir al colegio las primeras dos semanas, por la incompetencia de la Consejería de Educación que no licitó el transporte escolar, en una tierra donde el mundo rural tiene tanto peso. Ha supuesto derogar la ley de memoria democrática con una ley de concordia de vergüenza, en una tierra donde el franquismo arrasó nuestros campos o mataron a 4.000 pacenses en la Plaza de Badajoz en tres días.
El gobierno de María Guardiola solo ha sabido destruir estos dos años, sin ningún tipo de estabilidad, como hemos visto al convocar elecciones porque Feijóo ha querido jugar con Extremadura.
«Nos oponemos frontalmente al expolio de nuestros recursos con macroproyectos mineros o energéticos que no crean arraigo ni estabilidad laboral y lo único que hacen es saquear nuestra tierra»
G.D.: ¿Cuáles son los principales problemas que enfrenta hoy Extremadura?
N.F.: Extremadura se enfrenta a una encrucijada provocada por décadas de abandono. El principal problema es la desigualdad social y territorial. Se concreta en varios puntos como la emergencia social y pobreza energética, que mientras las grandes eléctricas obtienen beneficios récord, miles de familias extremeñas tienen que elegir entre comer o pagar la luz. La pobreza energética es una realidad lacerante que este gobierno ni los gobiernos anteriores del PSOE no han querido atajar.
«Nuestra juventud se ve abocada entre quedarse con un empleo precario o marcharse. Esta sangría demográfica es el resultado de un modelo económico que prioriza los beneficios de unos pocos»
También seguimos teniendo una precariedad laboral que hace que la gente tenga que marchar, sobre todo muchos jóvenes, como fue mi caso desde los 21 a los 32 años, que volví a casa. Nuestra juventud se ve abocada a la elección imposible entre un empleo precario, sin derechos y con sueldos de miseria, o tener que marcharse. Esta sangría demográfica no es natural, es el resultado de un modelo económico que prioriza los beneficios de unos pocos sobre el futuro de la mayoría.
Hay un colapso de los servicios públicos esenciales como la sanidad pública, que se resiente por la falta de personal y recursos. La educación pública es abandonada en favor de la concertada, y el transporte público, vital para nuestro mundo rural, sufre recortes y falta de inversión constantes. La vivienda se ha convertido en un lujo de la especulación.
También vemos que siempre ha habido y sigue habiendo un abandono del mundo rural y la transición ecológica justa; el campo extremeño sufre los abusos de la gran distribución y la falta de precios justos. Además, la transición ecológica no puede ser una excusa para instalar macroproyectos que destruyan nuestro patrimonio natural, sin que la riqueza generada revierta en los extremeños. Nos negamos a que alicaten nuestros suelos con placas solares y destrocen nuestras dehesas y nuestro patrimonio histórico, como vemos que ha pasado en Tierra de Barros.
Nos oponemos frontalmente al expolio de nuestros recursos con los proyectos mineros que nos quieren imponer en Extremadura, desde el litio a los minerales raros que están en nuestra tierra. Proyectos que no crean arraigo ni estabilidad laboral y lo único que hacen es saquear nuestra tierra.
En definitiva, el problema principal es un modelo que beneficia a una minoría y castiga a la clase trabajadora y a nuestros pueblos.
«Frente a la política de privilegios de las clases altas, nosotras planteamos soluciones como un escudo social de blindar los servicios públicos y una energía pública y comunitaria»
G.D.: ¿Y cuáles son las soluciones que ofrece Unidas por Extremadura a estos temas?
N.F.: Nuestras soluciones no son parches, son un cambio de modelo. Frente a la política de privilegios de las clases altas, nosotras planteamos soluciones como un escudo social de blindar los servicios públicos. Recuperaremos los 120 millones regalados a los más ricos para invertirlos en reforzar la sanidad pública, garantizar de una vez por todas el acceso a la interrupción voluntaria del embarazo en la sanidad pública, garantizar la educación de 0 a 18 años y crear una red pública de vivienda social en alquiler que acabe con la especulación.
Apostamos por la soberanía alimentaria con una ley que garantice precios justos en origen para nuestros agricultores y ganaderos, fomentando los circuitos cortos de comercialización.
También necesitamos crear un plan de empleo digno con formación y oportunidades para que nuestra juventud pueda desarrollar su proyecto de vida aquí. Apostamos por una energía pública y comunitaria, no por macroproyectos que destruyan nuestro territorio.
Otra cuestión es la protección no solo de nuestros parajes naturales, también de nuestro patrimonio histórico, cultural y de identidad. Nuestra cultura y las lenguas de Extremadura son un pilar esencial de nuestra esencia. Para nosotras, la cultura no es un lujo, es un servicio público esencial. Defendemos una cultura viva, arraigada en nuestros pueblos y accesible para toda la ciudadanía, porque la cultura es el alma de nuestra tierra y la herramienta más poderosa para construir una sociedad libre y crítica.
Derogaremos la «ley de concordia» del PP y Vox, impulsaremos políticas de memoria democrática reales y defenderemos una Extremadura diversa, feminista y libre de violencias machistas.
La solución pasa por más derechos, no por menos.
G.D.: ¿Cómo aborda Unidas por Extremadura la cuestión territorial y el debate sobre el modelo productivo en la región?
N.F.: Nosotras siempre hemos defendido que la construcción territorial de Extremadura debe ser una que avance hacia una realidad de solidaridad interterritorial, donde desde el respeto a la historia de todas las regiones y naciones de nuestro Estado, permita un desarrollo igualitario de nuestro modelo industrial, no dejando a Extremadura como una colonia de la que extraer recursos naturales, agrícolas y energéticos pero no transformarlos.
Desde el bipartidismo se ha promovido un modelo económico de Extremadura basado en el pelotazo, con proyectos fantasiosos como Marina Isla de Valdecañas, el macrocasino en la Siberia que era Elisium City o el intento de crear una Refinería de Petróleo en Tierra de Barros, que no generan riqueza para la clase trabajadora extremeña ni fijan empleo y población a nuestra tierra, como el intento de abrir una mina de litio a 2 km de la ciudad de Cáceres, Patrimonio de la Humanidad.
Frente a esto necesitamos una industria respetuosa con nuestra tierra, ligada a nuestros sectores productivos, que permitan que la energía y agricultura de nuestra tierra sea para aquellos que aquí vivimos.
G.D.: ¿Qué otros ejes programáticos ha priorizado Unidas por Extremadura en esta campaña y cómo se diferencian de los de otras fuerzas políticas?
N.F.: En Unidas hemos defendido un discurso político y programático ligado a los problemas de nuestras vecinas y vecinos, que hable de ellos y su cotidianidad.
Y lo cotidiano para los nuestros, gracias a los recortes de los Gobiernos de la Junta, son semanas de espera para ser atendidos en los Servicios de Atención Primaria, miles de extremeños enviados a la privada para engordar sus beneficios, centros de salud rurales donde en el mejor de los casos ven a un médico a la semana y listas de espera que saturan a nuestros centros hospitalarios y a nuestros profesionales.
El PP y el PSOE, con la inestimable ayuda de VOX, llevan años desinvirtiendo en nuestra universidad pública, incentivando la aparición de universidades privadas que desplazan a una Universidad de Extremadura exhausta, y expulsan a miles de extremeñas obligadas a acudir a otras comunidades ante la incapacidad de la Universidad de Extremadura de poder asumirlos y la imposibilidad de pagar universidades privadas para la clase trabajadora.
En Unidas defendemos una tierra distinta, una Extremadura para los de abajo, los que siempre agilan pa’lante, los que no se cansan de abrir fosas para cerrar las heridas de los nuestros, los que se movilizan para no morir en la puerta de un Centro de Salud porque no les atienden, los que varean olivos, recogen tomate y pasan el día con la cabeza entre parras, que quieren vivir aquí y no sobrevivir.
G.D.: ¿Qué retos se plantea la coalición para movilizar a su electorado tradicional y a nuevos votantes?
N.F.: Nuestra gente siempre está al pié del cañón ilusionada y activa con esta campaña, aunque sea una campaña muy diferente, ya que son las primeras en Extremadura en las que no hay elecciones municipales, y nuestra fuerza reside en el municipalismo y la activación de nuestros pueblos. Pero vemos que el repetir como Unidas por Extremadura motiva a nuestra gente, que seamos siendo bastión de la unidad de la izquierda en todo el Estado da esperanza porque lo que hay enfrente es otro gobierno PP-VOX.
A los nuevos votantes, que les tendremos y recibiremos con los brazos abiertos, les decimos que toda aquella persona que tenga el corazón a la izquierda, que sea progresista, que sienta las dolencias de esta tierra, que no se quede en casa. Hay alternativa y es Unidas por Extremadura.







