Un paso al frente, obedeciendo el mandato popular de la unidad

Antonio Maillo. «Construiremos la unidad con inteligencia política»

Maíllo habló de voluntad política, de reconectar con amplios sectores de la sociedad, de un proyecto irreversible abierto a más incorporaciones, una respuesta a este momento histórico.

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Ayer, sábado 21 de febrero, el Círculo de Bellas Artes, en Madrid, acogió un acto que llevaba tejiéndose más de un año, con mucho trabajo, discreción y sin focos, como explicó la Coordinadora del Movimiento Sumar, Lara Hernández. Con el eslogan “Un paso al Frente” la convocatoria reunió a cuatro organizaciones comprometidas con una unidad que responda a la demanda de la gente. Las organizaciones que han dado el primer paso son Izquierda Unida, Los Comunes, Más Madrid y Movimiento Sumar.

A la presentación de este llamamiento a la unión asistieron en primera fila los líderes sindicales de CC.OO. y de UGT, Unai Sordo y Pepe Alvarez, respectivamente; la ministra de Juventud e Infancia, Sira Rego; el ministro de Derechos Sociales, Pablo Bustinduy; el ex coordinador general de IU, Alberto Garzón; la ex alcaldesa de Barcelona, Ada Colau; el director del Instituto Cervantes, Luis García Montero, y representantes de Compromís, ERC y Bildu, entre otros.

Todas las intervenciones dejaron claro que este acto era sólo el punto de partida al que esperaban que se unieran más fuerzas políticas, organizaciones y gente a titulo personal que quizá no quieren formar parte de un partido pero sí militar en “este movimiento de transformación”, como lo definió el coordinador general de Izquierda Unida, Antonio Maillo.

“El nuevo sentido común que se ha instalado esta semana, y por eso estoy muy optimista, está en la unidad”, argumentó Maillo en su intervención. El debate no está en si hay unidad o no, sino en “cómo conformar la unidad”, en formular el mecanismo más eficaz para hacer frente a la reacción y convertir la mayoría social en una mayoría electoral. Y para lograrlo, añadió, “tendremos que organizarnos con inteligencia política”. Así, definió este primer paso como un acto de obediencia al clamor social que reclama unidad, no como un fin en sí mismo, sino como “el único instrumento que puede permitir que sigamos siendo relevantes, cambiando política en favor de la justicia social”.

Maíllo habló de voluntad política, de reconectar con amplios sectores de la sociedad, de un proyecto irreversible abierto a más incorporaciones “que estoy seguro se van a producir”, y de dar una respuesta a este momento histórico. “En política uno puede desear en qué estado de nuestras ilusiones nos gustaría estar y gestionar” pero la realidad es la que es y es sobre la que hay que actuar. Y en esta realidad hay un fascismo que campea por Europa y por el mundo al que sólo se puede hacer frente desde la unidad. Al fascismo y al autoritarismo no se les combate metiendo miedo y diciendo que viene el lobo, continuó, “se les combate atacando las causas de la desigualdad que genera que gente que no tenía que estar aliada con la extrema derecha se alíe con ella por la desolación”.

Por eso insistió en la necesidad de “una izquierda transformadora que crea de verdad en la reforma estructural que necesitamos”, y en esa reforma estructural no sólo apuntó a la judicatura, también incluyo la reforma estructural de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, “donde ha penetrado peligrosamente la extrema derecha y que los resortes del Estado tienen que afrontar con valentía”. Políticas valientes también en vivienda social y en sanidad y educación pública, conscientes de que supone un enfrentamiento con sectores muy poderosos. “Hay sectores que no van a asumir que su expectativa de ganancias mil millonarias vayan a verse truncadas por gobiernos como los nuestros. Por tanto, no estamos sólo hablando de una cohesión para evitar nada, estamos hablando de una unión para hacer un país más justo”.

Al comienzo de su intervención, el coordinador general de IU explicó que no son tiempos de melancolía sino de construcción. “La izquierda empieza una etapa de alegría, de propuestas, de ambición de gobierno, de disputa y de guerra cultural”. Y parte de esa guerra cultural pasa no creer a los que nos intentan convencer de que todo está perdido, que el PP y VOX van a gobernar y que los jóvenes son de extrema derecha, porque jóvenes, recordó, fueron los que lideraron las movilizaciones propalestinas y durante el secuestro de la Flotilla de la libertad. En ese mismo sentido alentó a la gente a intervenir en sus ámbitos de trabajo, estudio, asociaciones, AMPAs, barrios… para dar la batalla cultural y ocupar el debate política cotidiano.

Maillo también interpeló al diálogo generacional. Los abuelos no tienen que decirles a sus nietos qué votar, pero sí les tienen que contar cómo fue su vida, su llegada del pueblo a la ciudad, las horas extras que tuvieron que hacer para salir adelante y para que sus hijos estudiaran con becas, lo que les costó conseguir los derechos que hoy disfrutan ellos.

Finalmente, el líder de Izquierda Unida invitó a mezclarnos, abrazarnos… igual que los ciudadanos de Ronda abrazaron y acogieron al pueblo de Grazalema cuando lo necesitó, porque eso es vida en comunidad, eso es antifascismo, concluyó. “Somos el foco de esperanza para el resto de Europa y América Latina”. Y lanzó un energético “No pasarán. No ganarán”.

La primera en intervenir en la puesta de largo del nuevo proyecto de confluencia, partiendo desde los cimientos, las organizaciones, y sin hiperliderazgos, fue Lara Hernández, coordinadora del Movimiento Sumar. “La gente nos quiere propositivos, esperanzados; nos están pidiendo osadía y mucha valentía… Y nuestra primera tarea a realizar es conformar un programa político de izquierdas más allá de las estructuras partidarias. Habló de luces largas, de un horizonte de transformación social y del compromiso a construir esa esperanza. Añadió que estamos en un cambio de época en el que no sirven las recetas del siglo XX. Y subrayó: “la gente no nos pide que seamos iguales, sino que caminemos juntos”, y eso es lo que están trabajando.

El ministro de Cultura, Ernest Urtasun, representó a Los Comunes. Recordó que el 23 J se ganó con “trabajo casi de cirujano” para maximizar diputados. “Esa aritmética es muy necesaria. Pero no se ganan unas elecciones solo desde la sociología electoral; se gana con un proyecto político ganador”. Tampoco se ganan “con el freno de mano puesto”, hay que gobernar bien, y hay que utilizar este año y medio de legislatura para hacer una política valiente en temas prioritarios como la vivienda, y convalidando el decreto del escudo social con la prohibición de los desahucios el próximo jueves en el Congreso”, con un proyecto que conecte con la mayoría social. Y acabó con el deseo de que un día pueda mirar hacia atrás y decir que cuando el fascismo campaba por el mundo conseguimos una década progresista.

La ministra de Sanidad, Mónica García, fue la voz de Más Madrid. Puso en valor la herencia recibida de todas las transformaciones y mejoras conseguidas. También la política y las conquistas de la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz y reiteró la invitación a los que aún no están: “Aquí no sobra nadie. Necesitamos cada voz, cada átomo progresista en todos los espacios”.

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