Israel intensifica su ofensiva en Líbano con la destrucción de infraestructuras y nuevas órdenes de desplazamiento forzoso

La ofensiva incluye la destrucción de puentes, demoliciones de viviendas y nuevas órdenes de evacuación, en una escalada que agrava la crisis humanitaria y aumenta la tensión en la región.
Mapa del Líbano (verde) y el río Litani (rojo oscuro). En rojo claro está marcada la capital, Beirut. – Fuente: Wikimedia Commons CC 2.0

El Gobierno genocida de Israel ha dado un nuevo paso en la escalada militar en Oriente Próximo con el anuncio de una operación para destruir infraestructuras clave en el sur de Líbano, en una estrategia que amplía el radio del conflicto y eleva la presión sobre la población civil. El ministro de Defensa, Israel Katz, confirmó la orden de atacar “inmediatamente” los puentes sobre el río Litani, fundamentales para la movilidad y la vida cotidiana en la región.

Las autoridades israelíes justifican la medida alegando que estas infraestructuras son utilizadas por Hezbolá para el traslado de combatientes y armamento. Sin embargo, la destrucción sistemática de puentes y viviendas en zonas habitadas ha suscitado críticas por su impacto directo sobre la población civil, que ve cómo se restringe su capacidad de desplazamiento y acceso a servicios básicos.

El anuncio se produce tras una orden conjunta del propio Katz y del primer ministro, Benjamin Netanyahu, en el marco de una ofensiva más amplia que busca establecer una zona de exclusión en la frontera norte de Israel. Esta estrategia incluye no solo ataques a objetivos militares, sino también la demolición de viviendas en áreas próximas a la línea de contacto, replicando —según reconoció el propio ministro— patrones ya aplicados en lugares como Rafá.

Además, Israel ha reiterado órdenes de evacuación forzosa para la población situada al sur del Litani, instando a miles de personas a abandonar sus hogares. Este tipo de medidas, en contextos de conflicto armado, han sido objeto de creciente crítica internacional por su evidente vulneración del derecho internacional humanitario, especialmente cuando afectan de manera indiscriminada a civiles.

Uno de los objetivos inmediatos es el puente de Qasmiya, cuya amenaza de bombardeo ha provocado la retirada del Ejército libanés de la zona. La situación ha llevado al primer ministro libanés, Nauaf Salam, a convocar una reunión de emergencia con responsables de seguridad para abordar tanto el deterioro de la situación en el sur como el aumento del desplazamiento interno.

El Ejecutivo libanés ha advertido del riesgo de una desestabilización mayor y ha ordenado reforzar la seguridad en varias regiones, incluida la capital, Beirut, ante el temor de que la ofensiva se extienda.

La intensificación de los ataques israelíes, con el foco puesto en infraestructuras civiles y desplazamientos masivos de población, refuerza las acusaciones de un uso desproporcionado de la fuerza en el marco del conflicto. En un escenario regional ya tensionado, estas operaciones no solo agravan la crisis humanitaria, sino que amplían el alcance de una guerra cuyos efectos recaen, de forma creciente, sobre la población civil.

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