Éramos conscientes de la dificultad de presentar una candidatura de Izquierda Unida tras haber estado, desde el 2019, ausentes en las convocatorias autonómicas y estatales. Pero también que nuestra fuerza política tenía que, en esta ocasión, apostar por sí misma para encabezar la candidatura de la izquierda transformadora a las Cortes de Castilla y León. No había sido posible celebrar unas primarias abiertas en tiempo y forma, y era preciso recuperar autonomía para poder exponer aquellas demandas que llegan a través de nuestros cargos públicos, nuestra militancia y colectivos y asociaciones que nos identifican como sus representantes institucionales por el trabajo realizado a lo largo de años de reuniones y de luchas conjuntas en las calles.
La campaña ha demostrado que Izquierda Unida está preparada. Hemos mostrado capacidad para trabajar en todo el territorio, para conjugar la militancia en los movimientos sociales, sindicales y políticos, y para construir una herramienta que nos permita dar continuidad a los contactos que mantenemos con colectivos y asociaciones en toda Castilla y León.
Es cierto que hemos trabajado desde la dificultad. La carencia de medios materiales, la ausencia en los debates electorales, las resoluciones de la Junta Electoral que limitaron nuestra presencia en los medios públicos de comunicación, y una ley electoral que reparte 82 escaños entre 9 provincias, con un mínimo de 5 para Soria y un máximo de 15 para Valladolid, donde hubiéramos necesitado un 5,2% de los votos cuando nos quedamos cerca del 4%, han sido obstáculos reales. Pero la militancia ha respondido trabajando como siempre.
Hemos organizado actos en todos los rincones de la Comunidad, en un momento complejo hemos conseguido llevar a cabo una campaña de la que sentirnos orgullosas y orgullosos. A pesar de que no fue suficiente para obtener representación, sembramos entrega, expusimos nuestro programa y trabajamos junto a quienes no militan con nosotros pero respetan a una organización que lleva 40 años construyendo un futuro mejor para Castilla y León y para quienes la habitamos.
Teníamos la ilusión de haber obtenido representación en las Cortes de Castilla y León para que se escuchara la voz de los colectivos críticos y alternativos que no se sentirán reflejados en los partidos del establishment. Porque hay temas que no se van a plantear en el parlamento autonómico al no estar Izquierda Unida. ¿Quién hablará de no privatizar la sanidad? ¿Quién hablará de las macrogranjas y de los problemas de un modelo agrícola que piensa más en la economía que en la ecología? ¿Quién pondrá el foco en las industrias de biogás que pueblan nuestros pueblos y contaminan nuestras tierras, el aire y las aguas? ¿Quién pondrá el acento en las personas que tienen problemas para acceder a la vivienda frente a las empresas que acumulan decenas de ellas para especular?
Vamos a revisar la campaña que hemos realizado, los errores cometidos y aquello que podamos mejorar de cara a las próximas elecciones municipales. Hay un hecho que se ha puesto de manifiesto: somos la izquierda que tiene arraigo en el territorio, somos necesarios y, aunque no hayamos conseguido convertir el esfuerzo realizado en escaños, vamos a seguir trabajando para fortalecer nuestra capacidad organizativa, construir alianzas con colectivos sociales y lograr que nuestra voz sea escuchada y conocida.
Mientras tanto, estaremos donde siempre hemos estado: en las luchas colectivas, en los pueblos y ciudades de Castilla y León, transformando la realidad con nuestro compromiso militante para que las y los de abajo puedan vivir mejor en nuestra tierra.
La próxima estación militante será el 23 de abril en Villalar de los Comuneros, día de Castilla y León. Allí celebramos la memoria de la primera revolución que se alzó contra la monarquía absolutista, que terminó con la muerte de Padilla, Bravo y Maldonado, capitanes comuneros que fueron decapitados por orden del rey. Un lugar y una fecha que nos recuerdan que la lucha por la democracia y la justicia tiene siglos de historia en nuestra tierra.
Las derrotas nos curten en una lucha junto a los movimientos sociales, los sindicatos de clase y todas las personas que creen que otra Castilla y León es posible y necesaria. En el día de Castilla y León gritaremos contra quienes quieren destruir la democracia y por quienes lucharon para que fuera posible.







