El título “Por un modelo de seguridad compartida, integral y humana” es el que abre el eje principal de los contenidos del número 269 de Nuestra Bandera que acaba de salir. Las aportaciones y el debate se inscriben en la tradición de la izquierda transformadora que concibe la seguridad no como privilegio de unos pocos, sino como derecho universal. Así, frente a la estrategia de Guerra Fría, basada en la lógica de bloques, la carrera armamentística y la militarización de las relaciones internacionales, se propone una agenda basada en la cooperación, la justicia y la gobernanza global democrática. Se analizan las enseñanzas de hechos tan significativos como el Referéndum de la OTAN en España, o los 80 años de Hiroshima; de gran aplicación actual.
Se recupera la propuesta formulada por la República Popular de China en los años 50 del siglo pasado y de la Carta de la ONU: respeto a la soberanía, no agresión, no injerencia, igualdad y beneficio mutuo. Se profundiza en el multilateralismo como base para la seguridad humana. Y se concretan las bases de la seguridad en Europa, de las alianzas de un mundo en crisis.
Igualmente, analiza la aparición de nuevos actores, provocada por el dominio neoliberal de la economía y el belicismo. Así los BRICS ampliados emergen conformando el nuevo futuro del Sur Global. El fenómeno de las migraciones constituye también objeto de análisis desde su consideración de derecho humano.
Nuestra Bandera aborda las propuestas para una agenda de seguridad integral y negociada; la visión de la paz como construcción colectiva, o el planteamiento de que un nuevo orden sólo es posible si se articula a través de una ruptura con el sistema capitalista mundial y el imperialismo.
Podemos encontrar estos análisis en los trabajos de Enrique Santiago, Rafael Poch de Feliu, Willy Meyer, Gloria Inés Ramírez Ríos, José Luis Centella, Manuel Pineda y Marta Martín; de J. Daniel Oliva Martínez, Isy De la Luz Rivas, Francis Wurtz, Yazmín Bárbara Vázquez Orti, de Xu Xiujun, Pere Ortega, Anna Sanpiero o Álvaro Castaños.
La Sección Política de la revista va conformando una propuesta que se articula en torno a cinco ejes básicos: reforzar la ONU y democratizar su funcionamiento, limitando el poder de veto y fortaleciendo los mecanismos de mediación;impulsar tratados de desarme y control de armamentos, empezando por las armas nucleares y las tecnologías autónomas de combate;promover una seguridad humana integral, que incluya salud, educación, igualdad de género y sostenibilidad ambiental;fomentar el multilateralismo económico, con políticas que reduzcan las asimetrías y garanticen el derecho al desarrollo y construir una cultura de paz, desde la educación y la comunicación, frente a la narrativa belicista dominante.
Y siguiendo con el resto de secciones, la Sección de Cultura aborda distintas facetas de la cultura y las tradiciones gallegas, como son el Camino, “o demo” o el papel de la oralidad femenina.
Jesús Lacasa Vidal, Autor Invitado, analiza en “Javier de Isusi, el arquitecto de las viñetas” la obra de Isusi, decididamente comprometidas con los valores de transformación social.
Jesús Rodríguez Rojo, y Luis Felipe López-Espinosa, nos presentan «El debate sobre la dialéctica de la naturaleza en la Unión Soviética. Una traducción de “Lukács y su crítica del marxismo” de Abram Deborin (1924)» enA vueltas con los Clásicos.
Finalmente, la Sección de Libros trae tres propuestas presentadas por sus respectivas reseñas. De Daniela Monje sobre el libro de Francisco Sierra Caballero “Medianálisis. Dialéctica de la actualidad informativa”; de Alfredo Iglesias Diéguez sobre el libro “Un espectro recorre el mundo. Sobre el Manifiesto Comunista”,de China Miéville, y de Víctor Reloba Lópezdel libro “El pensamiento militarista. Sobre las ‘guerras justas’”de Fernando Hernández Holgado.







