El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó nuevas amenazas contra Cuba al asegurar que “tomará el control” de la isla “casi de inmediato” una vez concluya el “trabajo” en Irán. Las declaraciones fueron realizadas durante una cena privada celebrada en West Palm Beach, donde el mandatario participó como principal orador ante empresarios y dirigentes políticos.
Durante su intervención, Trump afirmó que podría ordenar el despliegue del portaaviones USS Abraham Lincoln al Caribe y situarlo frente a las costas cubanas. Según su relato, la población de la isla respondería diciendo: “muchas gracias, nos rendimos”.
Las palabras del presidente llegan en un momento de fuerte escalada entre Washington y La Habana. Ese mismo viernes, la Casa Blanca anunció nuevas sanciones dirigidas contra sectores estratégicos de la economía cubana, entre ellos energía, defensa, minería y servicios financieros.
La orden firmada por Trump prevé el bloqueo total de activos en territorio estadounidense para cualquier persona o empresa que opere en esos ámbitos o mantenga relaciones comerciales con el Gobierno cubano, una medida que busca aumentar la asfixia económica sobre la isla.
A ello se suman las declaraciones del secretario de Estado, Marco Rubio, quien acusó recientemente a Cuba de permitir la presencia de servicios de inteligencia de países adversarios de Estados Unidos a escasa distancia de sus costas.
En paralelo, el Senado de los Estados Unidos rechazó una propuesta demócrata destinada a limitar posibles acciones militares ordenadas por Trump contra La Habana, lo que deja abierta la puerta a nuevas medidas de presión.
Desde su regreso al poder en enero, Trump ha intensificado la ofensiva contra Cuba mediante restricciones energéticas, sanciones financieras y reiterados llamamientos a un cambio de régimen en la isla.







