Biógrafo del autor de «Viento del pueblo»

Mario Amorós: «El compromiso de Miguel Hernández ilumina los desafíos democráticos de nuestra época»

Miguel Hérnández asumió su compromiso antifascista, la defensa de la libertad, de la cultura y de la dignidad humana, desde la militancia en el PCE.
Mario Amorós
Mario Amorós

A partir del 11 de mayo estará en las librerías Un poeta en la Historia. Vida de Miguel Hernández (Ediciones Akal, 572 páginas), el nuevo libro del historiador y periodista Mario Amorós, quien a lo largo de este mes lo presentará en Madrid, Orihuela, Alicante, Elche, Aspe, Novelda y Murcia y en junio en Valencia, Buñol y Puerto de Sagunto.

Miguel Hernández es uno de los poetas esenciales del siglo XX. Nacido en Orihuela en 1910, en una familia dedicada a la actividad ganadera, debió abandonar los estudios y empezar a trabajar a los 14 años. Si la prensa local acogió sus publicaciones iniciales y su primer libro, Perito en lunas, tuvo un eco limitado, en 1936 El rayo que no cesa lo consagraría en aquella Edad de Plata de la Segunda República.

La guerra civil abrió una nueva etapa en su obra y en su vida. Militante del Partido Comunista y miliciano en el 5º Regimiento, el compromiso antifascista lo convirtió en un poeta capaz de exaltar el heroísmo en Viento del pueblo (publicado en 1937 por un sello editorial del PCE) y de apelar a la esperanza incluso en las circunstancias más difíciles: en la derrota, que impregna ya su libro El hombre acecha, y en su estancia de casi tres años en las prisiones franquistas, cuando terminó de crear los poemas de Cancionero y romancero de ausencias

A partir de una investigación exhaustiva, Mario Amorós recorre la trayectoria del creador de “Aceituneros”, “Hijo de la luz y de la sombra” o “Nanas de la cebolla”, en una biografía imprescindible que ofrece más de medio centenar de fotografías, un epílogo que reconstruye la recuperación de su figura desde los años más oscuros de la dictadura y una bellísima portada creada por Javier Parra.

Un poeta en la Historia. VIDA DE MIGUEL HERNÁNDEZ
Mario Amorós
Ediciones Akal, 2026

GEMA DELGADO: Existían ya varias biografías de Miguel Hernández. ¿Qué aporta este libro?

MARIO AMORÓS: Así es, hace años los profesores Agustín Sánchez Vidal, José Luis Ferris y Eutimio Martín publicaron trabajos que desterraron ya una amplia colección de mitos y leyendas que distorsionaban su vida y oscurecían el valor de su obra literaria. Esta es la primera biografía del autor de Viento del pueblo escrita por un historiador. Por tanto, se apoya en un trabajo minucioso con documentación hallada en muchos archivos, en una bibliografía amplísima y en un repertorio extenso de publicaciones periódicas y científicas. Junto con su Legado Literario, digitalizado por el Instituto de Estudios Giennenses de la Diputación de Jaén, he consultado su obra y su epistolario al completo, así como también los fondos de la Biblioteca Pública del Estado en Orihuela “Fernando de Loazes”, que conserva miles de documentos cedidos por la Fundación Cultural Miguel Hernández.

G.D.: Llama la atención la importancia de dos archivos. Por una parte, el Archivo General Militar de Ávila…

M.A.: Sí, cito varios documentos muy relevantes de este repositorio que habían sido ignorados hasta ahora. En uno de ellos, del 4 de junio de 1940, el Ministerio del Ejército franquista reconoció que la dictadura había condenado a muerte a Miguel Hernández por “hechos” de “escasa trascendencia”…

G.D.: Y, por otra, un archivo chileno…

M.A.: El Fondo Documental Germán Vergara Donoso del Archivo Nacional de Chile. Vergara Donoso fue el encargado de negocios de la Embajada de este país en España desde fines de mayo de 1939 hasta 1944. Era un hombre conservador, que llegaría a ser ministro de Relaciones Exteriores en varias etapas, pero alejado del fascismo. Solo vio una vez en su vida al poeta, el 15 de septiembre de 1939, y sin embargo tuvo la voluntad no solo de enviar periódicamente ayuda económica a su esposa, Josefina Manresa, y comida a él a la cárcel, sino que también realizó gestiones, que fueron exitosas, para que la dictadura conmutara la pena de muerte que el consejo de guerra le impuso el 18 de enero de 1940. No obstante, en este punto es muy importante incidir en un aspecto.

G.D.: ¿Cuál?

M.A.: La dictadura tenía muy presente el impacto internacional del fusilamiento de un poeta ya consagrado como Miguel Hernández, el daño que causaría a la imagen de un régimen entronizado con la ayuda decisiva de las potencias fascistas. Así, Dionisio Ridruejo, jefe nacional de Propaganda de los facciosos durante la guerra y un hombre de confianza de Ramón Serrano Suñer (entonces ministro de la Gobernación), escribió al ministro de Educación, José Ibáñez Martín, para rogarle que intercediera ante el dictador: “La ejecución de la sentencia, aun siendo justa, sería peligrosa para nosotros, porque podría ser la nueva versión del ‘caso Lorca”.

Este fue el motivo por el que en junio de 1940 el régimen lo apartó del paredón y le conmutó la pena capital por la inferior en grado (treinta años de presidio) y, dadas las condiciones infrahumanas en que los prisioneros republicanos se hacinaban en las cárceles y los campos de concentración, realmente lo condenó a morirse en prisión. El hambre, la tuberculosis y una falta de atención médica consciente y premeditada acabaron con la vida del poeta aquella madrugada sin aurora del 28 de marzo de 1942 en la insalubre enfermería del Reformatorio de Adultos de Alicante.

Carné de Miguel Hernández del 5º Regimiento
Carné de miliciano del 5º Regimiento perteneciente a Miguel Hérnandez.

G.D.: A partir de diferentes testimonios, como los de los camaradas Miguel Núñez y Melquesidez Rodríguez, y de documentación personal, destacas cómo rechazó las propuestas para obtener la libertad si expresaba públicamente su adhesión a la dictadura…

M.A.: El 1 de febrero de 1941, desde el penal de Ocaña, escribió al diplomático chileno Germán Vergara Donoso: “Sabe usted que, a un precio de vergüenzas, se me hubiera facilitado la libertad y no sería carne de cárcel. Felizmente, aún no he llegado a sentir mi profesión como un comercio. Y rechazo contraer compromisos morales y materiales con quienes acechan la más mínima debilidad y vacilación mías para ganarse mi colaboración. Emprendida una ruta como cauce a nuestra existencia, o llegar hasta el final o no haberla emprendido. ¿No es cierto, querido amigo?”.

Miguel Hernández ingresó en las filas del PCE y se enroló en el 5º Regimiento en septiembre de 1936, participó como un miliciano más en las semanas decisivas de la defensa de Madrid, desde marzo de 1937 trabajó en Jaén y Extremadura para el Altavoz del Frente (parte del poderoso aparato de la Comisión Nacional de Agitación y Propaganda del Partido), viajó al V Festival de Teatro Soviético en septiembre de ese año y tres meses después estuvo junto a Enrique Líster y Santiago Álvarez en la batalla de Teruel, en medio de un frío polar.

Asumió su compromiso antifascista, la defensa de la libertad, de la cultura y de la dignidad humana, desde la militancia en el PCE. Esta opción nacía de unas convicciones muy profundas, que explican su dignidad y su resistencia, como la de tantos y tantas camaradas, en los presidios de la dictadura hasta el último aliento.

G.D.: Realmente impresiona cómo han crecido su figura humana y el reconocimiento a su obra literaria, principalmente a su poesía, pero sin olvidar las seis obras de teatro que escribió y sus artículos en prosa…

M.A.: Sí, hace justamente cien años, en 1926, envuelto en el paisaje de Orihuela y la luz del Mediterráneo que contemplaba mientras pastoreaba las cabras de su familia, Miguel Hernández creaba sus primeros poemas. En 1933, apareció Perito en lunas, que financiaron el vicario de la diócesis, Luis Almarcha, y otro sacerdote. En 1934, publicó nada más y nada menos que un auto sacramental, de contenido profundamente reaccionario, y poemas con el mismo tono en la revista El Gallo Crisis, que dirigía Ramón Sijé, su “compañero del alma”.

A partir de la primavera de 1935, ya en Madrid, la influencia estética de Pablo Neruda y Vicente Aleixandre y la ideológica del escritor comunista argentino Raúl González Tuñón desencadenaron una profunda metamorfosis que cambiaría su poesía, su teatro y sus ideas. En la guerra volcó su compromiso en Viento del pueblo y su dolor en El hombre acecha y, tras la muerte de su primer hijo, Manuel Ramón, en octubre de 1938, profundizaría en la escritura de los poemas de Cancionero y romancero de ausencias.

Hoy es un poeta reconocido, estudiado, leído y querido universalmente y su compromiso antifascista ilumina los desafíos democráticos de nuestra época.

G.D.: Y sigue concitando el desprecio de la derecha, no solo de la ultraderecha…

M.A.: Recientemente el Gobierno de la Generalitat valenciana, en manos del PP y condicionado por Vox, ha negado la financiación que concedía anualmente a la Senda del Poeta. Felizmente, el Ministerio de Cultura, que dirige nuestro compañero Ernest Urtasun, ha tenido el acierto de respaldar una iniciativa tan emblemática.

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