El Partido Comunista de España (PCE) ha hecho un llamamiento a movilizarse con motivo del 28 de junio, Día Internacional del Orgullo LGTBI, bajo el lema de un Orgullo “combativo, internacionalista y antifascista” frente al avance de la extrema derecha y el aumento de la discriminación y la violencia contra el colectivo.
En un manifiesto difundido con motivo de la jornada, la organización sostiene que el fascismo está intensificando su ofensiva “en las leyes, en las calles y en las instituciones” y defiende que la organización y la movilización social son la principal herramienta para hacer frente a estos ataques y conquistar nuevos derechos.
El PCE pone como ejemplo la situación internacional, señalando que en Estados Unidos se están impulsando políticas que restringen los derechos de las personas LGTBI y, especialmente, de las personas trans, mientras que en Europa denuncia la prohibición de marchas del Orgullo en algunos países y critica la falta de una normativa comunitaria vinculante que prohíba las llamadas terapias de conversión.
Respecto a España, la formación muestra su preocupación por los datos de violencia y discriminación que afectan al colectivo. Según cita el manifiesto, más de la mitad de las personas LGTBI habrían sufrido acoso, discriminación o agresiones durante el último año, mientras que las agresiones físicas habrían experimentado un notable incremento. Asimismo, denuncia la falta de confianza de muchas víctimas en las instituciones y reclama una mejor atención ante los delitos de odio.
Entre sus principales reivindicaciones, el PCE exige la aplicación efectiva de la ley trans en todas las comunidades autónomas, formación obligatoria en diversidad para policías, jueces y fiscales, la creación de oficinas de atención a víctimas de LGTBIfobia en municipios de más de 50.000 habitantes y la puesta en marcha de planes contra el acoso escolar.
La organización también reclama la prohibición total de las terapias de conversión tanto en España como en toda la Unión Europea mediante una legislación de obligado cumplimiento, así como el reconocimiento del derecho de asilo para las personas perseguidas por motivos de orientación sexual o identidad de género y la adopción de sanciones diplomáticas contra los gobiernos que criminalicen al colectivo o impidan la celebración del Orgullo.
Además, anima a los ayuntamientos a declararse “territorios libres de LGTBIfobia”, dotando estas iniciativas de recursos efectivos, y propone reforzar la asistencia jurídica gratuita y la protección institucional a las víctimas de delitos de odio.
El manifiesto concluye con un llamamiento a participar en las movilizaciones del 28 de junio y reivindica el Orgullo como un espacio de resistencia, memoria y defensa de los derechos conquistados por el movimiento LGTBI.







