Los componentes esenciales de cualquier proceso de observación electoral son cuatro. La observación en el terreno, la identificación de problemas estructurales, el registro de respuestas institucionales a los problemas detectados y el análisis del contexto o interpretación correcta de lo observado.
Existe una legítima preocupación sobre el contexto en el que se han celebrado las últimas elecciones presidenciales y legislativas en distintos países del mundo y en especial en América Latina, considerada una extensión de los Estados Unidos por la administración Trump a la vista de lo indicado en su Estrategia de Seguridad Nacional del año 2025.
Esta preocupación se ha confirmado en las elecciones presidenciales de Colombia del año 2026, tanto en la primera vuelta celebrada el 31 de mayo, como en la segunda y definitiva celebrada el 21 de junio.
La interferencia externa en los procesos electorales se ha convertido en algo habitual en los últimos años. Intervenciones de potencias extranjeras que, en el caso de América Latina, es de forma habitual, principalmente los Estados Unidos a través del presidente Trump
La interferencia externa en los procesos electorales se ha convertido en algo habitual en los últimos años. Intervenciones de potencias extranjeras que, en el caso de América Latina, es de forma habitual, principalmente los Estados Unidos a través del presidente Trump. En las elecciones presidenciales colombianas de 2026, además, han existido intervenciones expresas del presidente de Ecuador y del presidente argentino, pidiendo el voto para el candidato de la extrema derecha todos ellos, y amenazando con represalias en caso de que este no fuera vencedor, incluso amenazando con no reconocer otro resultado, como afirmó el senador por Ohio Berni Moreno, trasladado expresamente a Bogotá tanto en la primera como en la segunda vuelta de las elecciones. Se trata de injerencias en la soberanía nacional de Colombia.
Otra Importante herramienta de intervención electoral es la inteligencia artificial (IA), ocupada en la realización y extensión de vídeos con imágenes creadas que no se corresponden a la realidad, difundiendo determinadas matrices de opinión. También se intervienen los procesos electorales a través de la creación de miles de cuentas falsas que operan en redes sociales, difundiendo ideas que buscan desprestigiar al candidato al que se quiere derrotar. En todo caso ambas técnicas infringen claramente la legislación electoral en materia de control del gasto.
El 6 de diciembre del año 2024 el Tribunal Constitucional de Rumanía anuló las elecciones presidenciales celebradas en ese país. La comunidad internacional, empezando por la Unión Europea, aceptó esta polémica medida
El 6 de diciembre del año 2024 el Tribunal Constitucional de Rumanía adoptó una grave decisión, concretamente anuló las elecciones presidenciales celebradas en ese país alegando los siguientes motivos: La manipulación del electorado realizada a través de redes sociales; la financiación ilegal de la campaña electoral también utilizando esas redes sociales; la proliferación de ciberataques desde el exterior; y la presunta injerencia de una potencia extranjera, en este caso Rusia, factores que habrían dado un resultado electoral ilegítimo y por lo tanto no reconocido por ese Tribunal Constitucional. Toda la comunidad internacional, empezando por la Unión Europea, aceptó esta polémica medida.
Llama la atención que lo que los países gobernados por fuerzas conservadoras o supeditadas a los Estados Unidos aplican en el caso de Rumanía, no lo aleguen ni lo defiendan por igual cuando se trata de países de América Latina, como ha ocurrido en el reciente caso de las elecciones presidenciales de Colombia.
Tras el inicio de la segunda presidencia de Donald Trump y la aprobación de la nueva Estrategia de Seguridad Nacional de los Estados Unidos, la intervención directa de la Casa Blanca en procesos electorales se ha vuelto una constante, especialmente en América Latina. El presidente de los Estados Unidos y también otros presidentes situados en su órbita política, han hecho de la injerencia en las campañas electorales de terceros países una práctica habitual.
En abril del año 2025 el presidente Trump se pronunció abiertamente sobre las elecciones presidenciales en Ecuador, amenazando al pueblo ecuatoriano para el supuesto de que el vencedor de los comicios no fuera Noboa. En octubre de 2025 en las legislaturas de medio término en Argentina, la expresa intervención de Trump dio vuelco a las encuestas y terminó con la victoria del partido de Milei. En diciembre del año 2025, durante el recuento realizado por el Consejo Nacional Electoral de Honduras del resultado de las elecciones presidenciales, Trump declaró que el vencedor era el candidato del Partido Nacional hondureño, Asfura. El Consejo Nacional Electoral proclamó de inmediato a dicho candidato como vencedor, sin ni siquiera acabar el recuento. Y en mayo del 2026 el presidente Trump dio inicio a la campaña electoral para las próximas presidenciales de Brasil que se celebrarán a finales de este año, publicando una foto suya con Flavio Bolsonaro, el candidato presidencial de la derecha, ambos en torno a la mesa del despacho oval de la Casa Blanca.
La subordinación estratégica de todo el continente a las decisiones de Washington, es una manifestación de desprecio a la soberanía de las naciones latinoamericanas.
La Estrategia de Seguridad Nacional aprobada por Trump en el año 2025 considera América Latina como territorio de competencia estratégica exclusiva de los Estados Unidos. Esta subordinación estratégica de todo el continente a las decisiones de Washington, es una manifestación de desprecio a la soberanía de las naciones latinoamericanas.
También en el proceso de elecciones presidenciales de este año en Colombia han sido numerosas las injerencias denunciadas, tanto en la primera vuelta que se celebró el 31 de mayo, como en la segunda que se celebró el pasado 21 de junio. Publicación masiva de vídeos generados por inteligencia artificial con mensajes e imágenes manipuladas en contra del candidato Iván Cepeda; proliferación de cuentas falsas en todas las redes sociales, dedicadas a descalificar al candidato Cepeda y a realizar campaña por el candidato populista y autoritario inventado por Washington, Abelardo de la Espriella, abogado colombiano domiciliado en Miami y conocido de Marco Rubio. Estas cuentas falsas son pautas digitales masivas no reportadas como gasto de campaña, por lo que también infringen la legislación colombiana sobre financiación de las campañas electorales.
Los tecno-oligarcas de Washington hace tiempo que pusieron sus empresas al servicio de la política exterior de Donald Trump, de forma que la manipulación digital a gran escala se ha convertido en un modelo de intervención específica de Estados Unidos en los procesos electorales de otros países, técnica de intervención utilizada masivamente en Colombia en estas elecciones. En Colombia se han repetido abundantemente patrones de injerencia en procesos electorales mediante el uso de la inteligencia artificial utilizados frecuentemente en América Latina en los últimos años.
Además, en esta campaña presidencial se han constatado explícitamente hasta en tres ocasiones —los días 3, 11 y 19 de junio— expresos pronunciamientos de Trump pidiendo el voto para Abelardo de la Espriella, profiriendo amenazas a Colombia en caso de que este no resultara vencedor.
Berni Moreno, senador por Ohio, a la cabeza de la delegación de políticos del Partido Republicano enviados a Colombia, advirtió que EE.UU. no reconcería ningún resultado electoral que no diera ganador a Espriella
Tanto en la primera como en la segunda vuelta electoral, los Estados Unidos pusieron en Colombia una delegación de políticos del Partido Republicano dirigida por el senador por Ohio de origen colombiano Berni Moreno. Moreno pidió el voto para de la Espriella y advirtió que Washington no reconocería ningún otro resultado electoral en el que no se proclamara que este último era el vencedor.
También el presidente de Ecuador, Ricardo Noboa, realizó actos de injerencia expresa, al ofrecer en la primera vuelta presidencial levantar los aranceles aduaneros impuestos previamente a Colombia si era derrotado el candidato de la izquierda, Iván Cepeda.
Finalmente una semana antes de las elecciones, el influencer colombiano refugiado en los Estados Unidos Beto Coral, fue detenido e internado en un campo de detención de extranjeros y puesto a disposición de la justicia. Su detención se produjo por orden directa del secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, quien como ya hemos indicado mantiene vínculos personales y profesionales con el candidato de la Espriella.
Pero en la campaña electoral colombiana también ha habido injerencias y manipulaciones electorales clásicas a favor del candidato de la Espriella. Ha quedado acreditada la práctica habitual de las fuerzas políticas —apoyadas por los grupos económicos colombianos, tanto dedicados a economías lícitas como ilícitas— de compra de votos en distintos departamentos del país, habitualmente los peor comunicados. También la existencia de fraudes de diversa consideración cometidos en el voto en el exterior, así como una pauta generalizada de transporte a las mesas de votación de ancianos que se encuentran en situación de dependencia, con emisión del voto por los acompañantes.
En este proceso electoral de elecciones presidenciales en Colombia, se aprecian fácilmente al menos tres de los elementos de injerencia electoral que el Tribunal Constitucional de Rumanía utilizó para anular los resultados de las elecciones presidenciales
En este proceso electoral de elecciones presidenciales, se aprecian fácilmente al menos tres de los elementos de injerencia electoral que el Tribunal Constitucional de Rumanía utilizó para anular los resultados de las elecciones presidenciales realizadas en ese país en 2024. En primer lugar la manipulación a través de redes sociales, en segundo lugar la financiación ilegal de la campaña mediante el envío masivo de mensajes en redes sociales, y en tercer lugar la injerencia en el proceso electoral de una potencia extranjera, en este caso los Estados Unidos.
Iván Cepeda, para evitar una oleada de violencia en el país y preservar la democracia, ha reconocido la victoria de su contrincante por un margen de apenas 250.000 votos
La sociedad colombiana debe ser consciente de lo ocurrido, una manipulación electoral que engrandece aún más la posición del candidato de la izquierda Iván Cepeda, quien para evitar una oleada de violencia en el país y preservar la democracia, ha reconocido la victoria de su contrincante por un margen de apenas 250.000 votos, el más ajustado resultado habido en la historia mundial de los procesos de elecciones presidenciales a segunda vuelta o “balotaje”.
Las autoridades institucionales responsables del proceso electoral debían haber tenido un plan específico de desarticulación de estas injerencias, al menos para la segunda vuelta y a la vista de lo ocurrido en la primera vuelta de las elecciones en el pasado mes de mayo.
El presidente electo de la Espriella ha dicho que si los problemas en Colombia no tienen solución, o si hay timidez para arreglarlos, va a pedir que venga el presidente Trump a resolverlos
El presidente electo de la Espriella ha dicho que si los problemas en Colombia no tienen solución, o si hay timidez para arreglarlos, va a pedir que venga el presidente Trump a resolverlos. Es toda una declaración de intenciones de lo que va a ser su presidencia. Escasa iniciativa y asunción de un rol dependiente, a las órdenes de la Casa Blanca. A la presidencia de Colombia han retornado los representantes de la extrema derecha narcotraficante y mafiosa, orgánicamente ligada a la extrema derecha en Estados Unidos.
La realidad es que los problemas de Colombia en materia de justicia, narcotráfico, desarrollo económico y social o violencia son complejos y exigen una acción concertada de los dos candidatos presidenciales, puesto que cada uno representa exactamente a la mitad del país. Sin embargo, el presidente electo ha irrumpido en el debate político poselectoral mediante la amenaza, desconociendo que el Pacto Histórico es una fuerza política construida por millones de personas recogiendo una experiencia histórica acumulada en materia de resistencias a la violencia, a masacres e incluso a genocidios políticos. Lo cierto es que de inmediato a reconocer Iván Cepeda la victoria del candidato ultraderechista han comenzado a sucederse hechos violentos contra los sectores populares. Campesinos beneficiados por la entrega de tierras en cumplimiento del acuerdo de paz del 2016 han sido violentados y amenazados por paramilitares para que abandonen sus comunidades. La fuerza pública ha violentado a grupos étnicos por sospechar que votaron a favor de Cepeda. Comienza a extenderse interesadamente la infamia de que el Pacto Histórico obtuvo la mayor votación de la izquierda en la historia de Colombia debido a amenazas de grupos armados a los electores. Líderes políticos de la ultraderecha han pedido a los militares que bombardeen comunidades que votaron masivamente por Iván Cepeda…
El Pacto Histórico tiene ahora la tarea de impedir que se desate una dinámica de ataque a los votantes de la izquierda progresista. Quiénes estimulan esta política coactiva y violenta contra la mitad de Colombia que votó a Iván Cepeda, debe tener muy presente que contra el pueblo colombiano la política de amenazas no funciona, más bien puede provocar una reacción no deseada que desate una nueva era de violencia. Sería repetir el error histórico de negar una segunda oportunidad sobre la tierra a las estirpes condenadas a cien años de soledad.







