CCOO y UGT han acordado convocar una huelga general de 24 horas este otoño para reivindicar el derecho a una vivienda digna y unos salarios que permitan acceder a ella.
Las dos organizaciones sindicales dan así el paso después de las movilizaciones que durante los últimos días han llenado las calles de numerosas ciudades y tras el rechazo en el Congreso de los dos decretos de vivienda. La fecha todavía no está fijada y deberá ser ratificada por los órganos de dirección de ambas centrales.
La convocatoria se produce, además, después del anuncio de elecciones generales para el 29 de noviembre. Sin embargo, los sindicatos han desvinculado la decisión del calendario electoral. El secretario general de CCOO, Unai Sordo, ha subrayado que se trata de una decisión autónoma de las organizaciones sindicales y ha confirmado que el paro tendrá lugar antes de las elecciones, pero no durante la campaña electoral.
El objetivo, por tanto, no es intervenir en el proceso electoral, sino trasladar al ámbito laboral un conflicto que CCOO y UGT consideran directamente relacionado con las condiciones de vida de la clase trabajadora. Para los sindicatos, el problema de la vivienda no puede separarse de los salarios: aunque aumenten las remuneraciones, una parte cada vez mayor de los ingresos termina destinada al alquiler o la hipoteca.
Una convocatoria que ahora toca organizar
Con el anuncio de la huelga comienza una nueva fase: la de preparar el paro y garantizar que pueda alcanzar el mayor seguimiento posible. La fecha definitiva será analizada junto al Sindicato de Inquilinas y las organizaciones sociales, vecinales y sindicales que participan en las movilizaciones, con el propósito de ampliar la participación y convertir la protesta por la vivienda en una movilización del conjunto del mundo del trabajo.
CCOO y UGT llaman expresamente a trasladar la campaña a los centros de trabajo y a las calles. La convocatoria pretende, de este modo, combinar la capacidad de movilización de los movimientos de vivienda con la presencia organizada de los sindicatos en las empresas y centros de trabajo.
El reto inmediato pasa por explicar las razones del paro, sumar trabajadores y trabajadoras y preparar su organización en cada sector y territorio. La huelga no se plantea únicamente como una jornada de protesta, sino como el resultado de un proceso de movilización que debe construirse durante las próximas semanas.
Las dos centrales ya han señalado que la respuesta debe construirse «entre todas las organizaciones» que sostienen las movilizaciones. El Sindicato de Inquilinas llevaba semanas reclamando una huelga general y CGT había expresado también su disposición a respaldarla.
Vivienda y salarios, un mismo conflicto
La convocatoria sindical vincula directamente el acceso a la vivienda con la distribución de las rentas. CCOO y UGT reclaman que los salarios permitan cubrir las necesidades básicas y que las administraciones adopten medidas para ampliar el parque público, contener los precios del alquiler y limitar la especulación.
En el ámbito laboral, las organizaciones sitúan entre sus reivindicaciones la renovación del Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva y el desbloqueo de los convenios colectivos. Su propuesta para el próximo AENC incluía incrementos salariales de entre el 4% y el 7%, cláusulas de revisión y medidas destinadas a facilitar el acceso a la vivienda.
La huelga interpela así tanto a las administraciones con competencias en vivienda como a las organizaciones empresariales. Para CCOO y UGT, garantizar que el trabajo permita acceder a una vivienda exige actuar simultáneamente sobre los precios y sobre los salarios.
Las centrales llaman a mantener la movilización y la negociación colectiva hasta que el acceso a una vivienda deje de estar condicionado por la pérdida de poder adquisitivo. El siguiente paso será concretar la fecha y desplegar una campaña de organización en los centros de trabajo y en el conjunto del territorio para que el paro cuente con el mayor respaldo posible.







