La oligarquía, la derecha y la ultraderecha creían que haciendo caer los decretos de vivienda iban a quebrar la voluntad de lucha del pueblo por el derecho a la vivienda tras el salvaje desahucio de Maricarmen. Más bien ha pasado lo contrario y a la ola de indignación popular, que se ha levantado tras años de lucha y organización del Sindicato de Inquilinas, se suman las gigantescas manifestaciones y la extensión de las acampadas, mostrando la entrada en la escena política de una nueva generación de jóvenes con banderas rojas, ideas socialistas y vivas a la clase obrera, que han culminado con la convocatoria de una huelga general por parte de CC.OO., UGT y CGT, en un contexto de nuevas elecciones generales.
Está enorme movilización social está poniendo en la palestra política los principales problemas y reivindicaciones de la mayoría trabajadora y, de paso, ha equilibrado la balanza en la calle frente a la ultraderecha y su discurso racista. Creían que sus intrigas para hacer caer los decretos de vivienda hundirían la protesta en la frustración, y solo han conseguido encender más la cólera contra la injusticia, por eso la derecha está histérica y rabiosa. Es curioso que durante estos días de fuerte movilización popular, se den una serie de viajes, encuentros y hechos que podrían no tener un carácter casual, más bien un carácter causal.
¿Casualidad o causalidad?
Cuando todo el mundo creía que el PSOE había hecho dos decretos, donde el primero estaba marcado por concesiones a las posiciones del PNV y Junts, el partido de la derecha catalana acabó anunciando su voto contrario, en una maniobra de alto coste político y electoral, que se da en un momento en el que Junts está de capa caída frente al ascenso de la ultraderecha de Aliança Catalana. ¿Es posible que hayan analizado que solo con la vuelta de Puigdemont puede ser un revulsivo para detener la sangría electoral de Junts? Está pregunta cobra fuerza, y más cuando acabamos de saber que el TC ha abierto la vía a Puigdemont y que el juez Llarena (vinculado a sectores conservadores) le levante su orden de detención.
Y claro, una pregunta lleva a la otra, ¿De quién depende que vuelva Puigdemont a Catalnunya? Del poder judicial ¿Quién tiene influencia en el poder judicial? Ya sabemos que el PP, que al principio de la legislatura había bloqueado la amnistía de Puigdemontal al grito del «quien pueda hacer que haga» que hizo el criminal de guerra Aznar. ¿Es casual ahora este viaje que abre la vía a que vuelva?
Tampoco parece casual el viaje de Feijóo el pasado martes 29 de septiembre a Catalunya en la Patronal egarenca de la CECOT (Terrassa). ¿Casualidad o causalidad? Evidentemente fue a atacar de nuevo el derecho de la clase trabajadora a estar enferma, a tener bajas médicas y prestaciones y complementos salariales dignos, (en atacar nuestros derechos no se diferencian en nada la derecha española y catalana), pero no deja de ser otra casualidad un encuentro con los jefes de la derecha catalana. ¿Aprovecharon para pactar el cambio de voto de Junts contra los decretos de vivienda a cambio de la vuelta de Puigdemont? Los hechos y las casualidades hablan solas… ¿Creéis en las casualidades o en las causalidades?







