Isabel Díaz Ayuso ha vuelto a cargar contra la acampada por el derecho a la vivienda instalada en la Puerta del Sol. En el pleno de la Asamblea de Madrid celebrado este jueves, la presidenta regional comparó la protesta con «las playas de Ceuta, llena de miseria y de basura» y acusó a la izquierda de «reventar» la capital. Sus declaraciones desplazan el debate desde la emergencia habitacional hacia la inmigración y el orden público, en un momento en que las movilizaciones cuestionan las políticas de su Gobierno.
«Desde que se han convocado las elecciones está España entera desastrada», afirmó Ayuso, que acusó a la izquierda de buscar «el choque, la ruptura y el guerracivilismo». También criticó las huelgas y manifestaciones, a las que presentó como un intento de bloquear la ciudad y perjudicar la convivencia y los comercios.
La intervención llega después de varias semanas de protestas por el acceso a la vivienda y de movilizaciones en defensa de la educación pública. La acampada de Sol comenzó el 26 de septiembre y se ha convertido en uno de los principales focos de contestación al Gobierno madrileño. En lugar de abordar las reivindicaciones de quienes reclaman alquileres asequibles y medidas contra los desahucios, Ayuso ha intensificado sus ataques contra los manifestantes y las organizaciones políticas que los apoyan.
De la vivienda a la inmigración
La comparación con Ceuta no es casual en el discurso político de la presidenta. Ayuso ya había relacionado anteriormente las dificultades de acceso a la vivienda con la inmigración y la falta de control fronterizo. En esta ocasión, utiliza la imagen de las playas ceutíes para descalificar una acampada que denuncia el encarecimiento de los alquileres y la falta de alternativas habitacionales.
El Gobierno regional también ha intensificado la vía judicial contra la protesta. La Comunidad de Madrid ha solicitado el desalojo de la acampada y ha presentado una denuncia ante la Fiscalía por posibles delitos relacionados con amenazas, insultos y daños. La existencia de esas actuaciones no resuelve, sin embargo, las demandas sociales que han llevado a los manifestantes a ocupar la plaza.
La portavoz de Más Madrid, Manuela Bergerot, respondió a Ayuso vinculando las protestas con los problemas que atraviesa la comunidad. A su juicio, las movilizaciones expresan un clamor para subir los salarios y bajar los alquileres. También reprochó al Ejecutivo regional que dedique más esfuerzos a combatir la acampada que a resolver los conflictos laborales abiertos, entre ellos el de las educadoras infantiles, en huelga desde abril.
Las protestas siguen creciendo
La disputa política se produce además durante la huelga indefinida del profesorado público madrileño, que reclama mejoras laborales y más recursos para los centros educativos. Las movilizaciones han sacado a miles de docentes a la calle y se han cruzado con las protestas por la vivienda, que preparan nuevas acciones y mantienen en el horizonte la huelga general convocada para el 11 de noviembre.
El conflicto deja así dos agendas enfrentadas: la de quienes exigen medidas frente al encarecimiento de la vida y el deterioro de los servicios públicos, y la de un Gobierno regional que responde denunciando el desorden y atribuyendo las protestas a una estrategia política de la izquierda.
La comparación de Ayuso con Ceuta permite desviar la discusión hacia la inmigración, pero no responde a la pregunta que mantiene la acampada en Sol: qué medidas va a adoptar su Gobierno para que vivir en Madrid deje de ser inasumible para cada vez más personas.







