Con pocos días y distancia geográfica de diferencia, pero con una inmensidad en lo ideológico, se realizaron recientemente dos encuentros políticos en el sur de Nuestra América: el progresista Tercer Congreso Panamericano y el ultra derechista V Encuentro Regional del Foro de Madrid. El primero en la ciudad de Montevideo entre el viernes 21 el domingo 23 de agosto y el segundo ocho días después, el 3 de septiembre, en la próspera comuna las Condes de Santiago de Chile. Dos encuentros muy significativos que pusieron cara a cara y frente a frente a dos espectros políticos e ideológicos confrontados, irreconciliables y que hacen parte de la disputa por el control y hegemonía de la región.
El expresidente colombiano Ernesto Samper, una de las figuras presentes en el encuentro de Montevideo realizado bajo la consigna “Solidaridad entre los pueblos. Soberanía entre las naciones”, señaló que debatieron ampliamente sobre la crisis de representación que vive América Latina en la que pretenden hablar política sin políticos y que se elijan a criaturas digitales que no representen las luchas sociales de los pueblos.
La realización del evento en Uruguay fue un reconocimiento a la experiencia de su proceso unitario frenteamplista y a las ejecutorias en el gobierno, que siempre ha sido una luz en medio de los tiempos de oscuridad que ha vivido y vive América Latina. El Congreso Panamericano fue creado en 2024 en Bogotá por iniciativa del presidente colombiano Gustavo Petro. Su segunda edición se realizó en Ciudad de México en 2025, y ahora llega a Uruguay consolidado como el único foro parlamentario permanente del continente donde las fuerzas progresistas y democráticas se coordinan para buscar un mayor equilibrio entre América del Norte y América del Sur. En palabras del ex presidente Samper “Nunca habíamos estado tan desintegrados y nunca había sido tan necesaria la integración como ahora, cuando la región está incendiada por la política hegemónica y aventurera de Donald Trump, agresión ante la que los progresistas, demócratas y la izquierda debe unirse y fortalecer su afinidad con el Sur Global”.
El Congreso Panamericano abordó propuestas estructuradas en tres grandes ejes: paz, seguridad y multilateralismo; desarrollo sostenible e integración regional; y soberanía digital e inteligencia artificial. Las sesiones de trabajo se desarrollaron a puertas cerradas, con un evento público en el Teatro Solís bajo el nombre “Esto es América” y una sesión de clausura en el Parlasur.
Por otro lado, bajo fuertes medidas de seguridad y permanentes movilizaciones de repudio, el 3 de septiembre se realizó en Santiago de Chile —impulsado por la fundación española de extrema derecha Disenso—, el V Encuentro Regional del Foro de Madrid, bajo el lema «Una nueva era para Iberoamérica» y con el llamado a “frenar a la extrema izquierda”. Un encuentro realizado con grandes muestras de alegría tras las victorias electorales de la derecha en Honduras, Chile, Perú, y especialmente por la victoria en Colombia, de vital importancia por su posición geoestratégica; victorias que marcan nuevo escenario político regional y global. Alegría que hizo caso omiso al escándalo por el descubrimiento de las granjas de fabricación de mentiras con decenas de miles de bots artificiales, que alquilaban sus servicios a agrupaciones de extrema derecha en Latinoamérica para torcer el sentido de las votaciones.
La pelea será peleando. La próxima gran cita será Brasil.








