Contra todo pronóstico, el sábado calentó el sol en Madrid. En el Auditorio del Parque del Manzanares se respiró, por fin, ilusión y esperanza y se encendió la mecha de una campaña que arranca con la tranquilidad de haber hecho todo lo posible y lo imposible, por activa y por pasiva, para conseguir la unidad que reclamaba la izquierda transformadora en las calles. Como dijo Emilio Delgado, que encabeza la lista del Frente Amplio por Madrid, “Se acabaron los dramas, no estamos aquí para ajustar cuentas con nadie. Se acabó el tiempo de unir partidos, llegó el tiempo de unir a la gente”. Tiempo de pasar página: 15 organizaciones políticas unidas “para disputar un modelo de país”, como avanzó Toni Valero, coordinador de Izquierda Unida en Andalucía y ganador de las primarias dentro de la organización para el Frente Amplio.
Así, con alegría, decisión y esperanza arrancó el primer mitin del Frente Amplio. La voz de Amaral marcó el inicio: “Siento que llegó nuestra hora”. La gente, en pie, aplaudiendo la llegada de los protagonistas del acto. “Esta es nuestra revolución”. Se iban acercando al escenario con todo el público aplaudiendo, de pie. “Somos demasiados y no podrán pasar por encima de la vida que queremos heredar”. Fotos, aplausos, se encienden los micrófonos y empezó el acto. Dos ministros destacaron el trabajo hecho por Sumar en el gobierno de coalición y esbozaron lo que falta por hacer para mejorar la vida de las mayorías sociales a las que representan. Pablo Bustinduy sacó brío para recordar a las madres de la clase obrera, a los que defendieron Madrid en el Cerro Garabitas contra los fascistas, a la gente que peleó por construir casas, por tener luz y por ganarle los derechos a los esbirros… Enlazó aquellas luchas con las de hoy, con la gente que se manifiesta en las calles por la vivienda, por la educación… “Aquí no se rinde nadie… Se pelea a hombros de gigante. Tenemos 43 días para movilizar a la clase trabajadora y lo vamos a lograr”. Levantó al auditorio.
El otro ministro, Ernest Urtasun, puso en valor los logros económicos y sociales logrados en esta legislatura por los cinco ministros de Sumar, con Yolanda a la cabeza, “la mejor ministra de Trabajo, la que por primera vez disciplinó a la patronal en lugar de disciplinar a los sindicatos”. Recordó los logros, pero también avanzó medidas por hacer. Una de ellas: “el hachazo fiscal a los beneficios energéticos”. “El voto, las instituciones y el Gobierno son las herramientas más poderosas de la clase trabajadora”, dijo, y llamó a “llenar las urnas de ilusión. No pasarán”.
“Habéis demostrado que estar en el Gobierno sirve”, dijo la portavoz de Movimiento Sumar, Verónica Martínez Barbero, y sirve para decir, por ejemplo, que si no hay Decreto de Vivienda no hay Consejo de Ministros. “El acelerador está en la calle y la herramienta es el Consejo de Ministros”, explicó. “Lo conseguido importa”, pero no es suficiente. “No hemos venido a administrar la resignación sino a cambiar las cosas. El próximo reto son las elecciones”. Y apeló a todos los presentes para que trabajaran en la campaña: “Vamos a pelear cada voto… nos dejaremos el alma y lo haremos con alegría. Esta campaña depende de vosotros”.
Y llegó el turno de Toni Valero, coordinador de Izquierda Unida en Andalucía y ganador de las primarias de IU en el Frente Amplio. Dio el discurso más rojo y de clase, y el más aplaudido hasta el momento. Habló de esperanza, de unidad, de organización, de lucha de clases y del hilo rojo. Habló de antorcha, de brújula y de encrucijada. Y de un objetivo: “Nos presentamos para disputar el modelo de país”.
Valero empezó apelando a la esperanza, como “algo que se construye y se amasa en las luchas sociales”. Siguió por un reconocimiento a esa política generosa llena de buena gente sencilla que hace cosas por cambiar la sociedad. Continuó por la unidad que conforma este Frente Amplio, donde cada uno viene con sus militancias, pero antepone el bien común. “Aquí está la gente organizada”. Y habló de referentes, de Ernesto Caballero, camarada fallecido esta semana, y de Josefina Samper, a los que consideró verdaderos padres de la democracia porque fue gente como ellos la que de verdad luchó por la democracia, aseguró. Mencionó a esa antorcha que viene de muy lejos y contó que, para estar a la altura de los que nos precedieron, hay que estar a la altura de la gente que lucha en las calles por sus derechos: “Eso es el Frente Amplio”.
Si algo tenemos muy claro, añadió el coordinador de IU en Andalucía, es que “sabemos de dónde venimos y adónde vamos”. Es esa la brújula que hoy está orientada a las movilizaciones por la educación y la vivienda, y por lograr que la huelga general sea un éxito.
También habló de “política útil”, la que se ha estado haciendo estas dos últimas legislaturas porque “sabemos que al PSOE no se le puede convencer, hay que obligarle”.
La gente se puso en pie para recibir a Emilio Delgado, cabeza de lista del Frente Amplio por Madrid, que inició su intervención diciendo que no hemos venido a hablar de dramas sino de los problemas de la gente: de vivienda, de educación, de la huelga contra el rentismo, de mejorar las condiciones de vida de nuestros barrios y de nuestra gente. “Se acabó el tiempo de unir a los partidos, estamos en el tiempo de unir a la gente”.
Avanzó que el PSOE se anclará en la amenaza del fascismo. Nosotros, proclamó, “queremos dar un salto adelante, una política revolucionaria, ofrecer seguridad a la gente para secar las fuentes de las que bebe el fascismo”.
Si todo el mundo dio las gracias a Ada Colau por aceptar ser la candidata a la Presidencia del Gobierno del Frente Amplio, esta repartió agradecimientos a todo el mundo, pero en especial a “todas y cada una de las 15 formaciones políticas que hoy estamos aquí” por el trabajo “increíble” que han hecho: “Gracias por dialogar, tejer y formar el Frente Amplio, que era un clamor de la calle”.
Sí, no estaban todos. Tampoco se nombró a los ausentes. No hacía falta. Solo dijo que podrían haber sido 16 formaciones políticas, que habrá gente decepcionada porque no se haya conseguido. Aseguró que hasta el último momento se ofreció todo con extrema generosidad, pero que “si alguien no quiere sentarse a la mesa no se le puede obligar”.
Dada la explicación, concluyó: “Será la última vez que hablemos de siglas”.

«El Frente Amplio es la respuesta que la gente está reclamando«. Y habló de la unidad de la gente: “Aquí lo importante no soy yo; las protagonistas sois vosotras, la mayoría trabajadora que puede cambiar las cosas… Todo lo importante se ha conseguido juntándonos con otra gente que piensa diferente, pero que se junta” para luchar por sus derechos… “Y volvemos a juntarnos para hacer posible lo imposible”. Y puso ejemplos de esos imposibles conseguidos no hace tanto: desde la calle, con la Plataforma de Afectados por la Vivienda, a las instituciones, parando desahucios y construyendo vivienda pública desde el Ayuntamiento de Barcelona.
Habló de mayoría social, la que se organiza desde abajo, del Sindicato de Inquilinas y las movilizaciones por la vivienda, de la marea verde de la educación.
Sí, el fascismo es una amenaza, reconoció la candidata a la Presidencia del Gobierno por el Frente Amplio. Y el PSOE, advirtió, lo va a utilizar para buscar votos; un PSOE, expuso, que “ha frenado muchos avances en vivienda y que actúa con cobardía”. Pero para nosotros no es suficiente: hay que combatir el malestar social real y hay que ser mucho más valiente… “No hemos venido a gestionar las diferencias sino a acabar con ellas”.
Colau quiso cerrar su intervención recordando a Federica Montseny. A finales de 1936, tras el golpe fascista y en plena guerra civil, el Frente Popular le ofreció el Ministerio de Sanidad, una contradicción para una anarquista como ella. “Pero se comió esa contradicción” cuando un compañero le explicó: para luchar contra el fascismo, a unos les toca ir al frente; a otros les toca ir al Gobierno. Y quien no lo haga será un desertor, relató la exalcaldesa de Barcelona. “Yo no voy a desertar. No os voy a fallar. Quiero ser útil. Vamos a cambiar las reglas del juego para que mande la mayoría social transformadora”.
Público entusiasmado. Buen mitin. Buen comienzo. Como dijo Bustinduy, “Tenemos 43 días para movilizar a la clase trabajadora y lo vamos a lograr”. “Poniendo el alma y con alegría… vamos a pelear cada voto”, dijo Verónica. Ha comenzado la cuenta atrás para salir a disputar un modelo de país, como subrayó Toni Valero.







