Argentina y el candombe

La idea de que “no hay negros” en Argentina responde a un proceso de construcción histórica y social sostenido sobre mecanismos silenciosos que amparan la negación de los colectivos no blancos en suelo argentino.
Candombe uruguayo | Fuente: Fcoriaph / CC BY 4.0
Candombe | Fuente: Fcoriaph / CC BY 4.0

“Y si yo fuera negro?, ¿no me hubieran querido igual?, ¿qué hubiera pasado?”
Diego A. Maradona

Más allá del mero hecho de perder o ganar, un mundial de fútbol es también un evento geopolítico de primer orden, ahí la presencia insistente de Donald Trump y sus contubernios con la FIFA o el maltrato perpetrado a la selección de Irán ante el silencio clamoroso del mundo. Por ello, un mundial de fútbol ha de servir para hacernos preguntas que nos acerquen a la realidad y a su comprensión. 

Viendo el partido entre las selecciones de Inglaterra y Argentina (Malvinas de por medio), me asaltó la siguiente cuestión: ¿por qué hay tantos negros en el equipo inglés y no los hay en el equipo de Messi? Andaba yo buscando explicación a este asunto (no tan novedoso, he podido confirmar) y saltó la polémica a raíz de una intervención en redes del actor norteamericano de origen afroamericano, Samuel L. Jackson, ante la final del torneo, su mensaje interpelaba a la comunidad negra global: “Argentina ha sido históricamente uno de los países más racistas del mundo”. La respuesta no se dejó esperar desde el país convertido en un inmenso aserradero, la maquinaria criolla buscó refugio en las virtudes colectivas para dar por saldada una discusión compleja.

Si vamos al grano cabría concluir que la creencia de que no hay personas negras en Argentina es un mito. Si bien su población afrodescendiente fue históricamente invisibilizada mediante la mezcla racial (mestizaje, enfermedades y guerras en el siglo XIX), con todo, el Censo Nacional actual y diversas organizaciones estiman que en el país viven unos 2 millones de afrodescendientes y africanos. Esto es, la idea de que “no hay negros” en Argentina responde a un proceso de construcción histórica y social sostenido sobre mecanismos silenciosos que amparan la negación de los colectivos no blancos en suelo argentino.

Para la historia y para quien la quiera tener en cuenta ha quedado el dato de la conformación del famoso ejército de los Andes, integrado por una mayoría de soldados negros y mulatos, más de la mitad esclavos libertos, dando cuerpo a la fuerza militar de las Provincias Unidas del Río de la Plata (en la actualidad mayormente Argentina) al mando del general José de San Martín, cuyo objetivo era consolidar la independencia, en el marco de las guerras de liberación hispanoamericanas.

Volviendo al fútbol, en un extraordinario artículo firmado por Melina Schweizer, titulado, “El Diego era demasiado negro” (Periódico VAS Bueno Aires), se le hinca el diente al asunto de la negritud a través de un Diego Armando Maradona que fue “el emblema plebeyo de una Argentina que se niega a mirarse al espejo”. Ídolo de multitudes, sudaca indomable, genio de potrero y fábula de los sin voz. Pero también —y, sobre todo— cuerpo racializado y herencia africana negada,“hijo de la diáspora negra: no como una metáfora, sino como una verdad silenciada por el racismo estructural. Porque si su abuela fue de Angola o del Congo, aunque nadie lo haya escrito, el barrio de Fiorito también guarda memorias esclavizadas”.

Provoca la autora nombrada con su propuesta: “¿Y si Diego es del Congo?”. La pregunta no busca establecer un dato biográfico y no obstante provoca una grieta en el relato. “Porque si Maradona es del Congo, aunque sea simbólicamente, entonces la Argentina es una nación que ha construido su identidad sobre el ocultamiento sistemático de la negritud. Y entonces habría que revisar toda la historia patria: desde los afroargentinos en las guerras de independencia hasta las cumbias villeras censuradas en los boliches”.

Y en efecto, la música o las músicas nos llevan y nos traen genomas y tantanes… Le pregunté a un amigo uruguayo sobre este asunto y su respuesta fue a la vez evocadora y descriptiva: —Tienes que seguir la ruta del Candombe.,.. (la palabra viene de lenguas bantúes de África y significa “perteneciente a los negros” o “propio de los negros”).

La raíz africana ha cobrado vida desde la llegada de personas esclavizadas de África (de la zona de Angola y el Congo) al Río de la Plata, aunque hoy su presencia manifiesta, el ritual donde se juntaban para tocar tambores, bailar y recordar sus tradiciones y libertad, se circunscribe a Uruguay. Al lado, en Argentina, el ocultamiento de lo negro debido a una imposición de una visión eurocéntrica ha conducido a muchos afrodescendientes a negar su pasado. Y ahí estamos.

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