João Ferreira reivindica los valores del 25 de abril en las presidenciales portuguesas

El PCP reclama que Portugal no tenga un presidente derechista mientras la izquierda es la mayoría en el Parlamento

Portugal ya tiene listas las urnas para las elecciones presidenciales del 24 de enero. Las primeras personas que han ejercido su derecho al voto han sido las que solicitaron la modalidad de voto anticipado, una opción en la que hay que inscribirse con anterioridad y que en las pasadas legislativas de 2019 solo fue utilizada por 56.000 pero que en esta ocasión se ha disparado debido a la pandemia hasta alcanzar 246.880 de los casi 10 millones de electores.

La jornada electoral también tendrá cambios para poder adaptarse a la situación actual. Se enviará personal sanitario y de emergencias a las residencias para recoger votos y evitar que las personas mayores tengan que salir, protocolo que también se aplicará con la gente que está en aislamiento. Tampoco habrá en esta ocasión los habituales bolígrafos colgados en las cabinas electorales para marcar el voto en la papeleta: las personas que acudan a la cita electoral tendrán que llevar el suyo de casa.

Estas circunstancias también se han trasladado a la campaña. Las candidaturas a presidir la República de Portugal han optado por actos de campaña pequeños y cumpliendo con las indicaciones de las autoridades sanitarias, supliendo esa falta de contacto con actos telemáticos y debates en la televisión. La opción de retrasar la cita electoral se barajó pero hubiese sido necesario aprobar una enmienda constitucional que se consideró demasiado difícil de redactar y aprobar en tan poco tiempo.

CORAGEM E CONFIANÇA / UM HORIZONTE DE ESPERANÇA

La opción comunista de las elecciones la encabeza João Ferreira, cuyo lema de campaña es Valor y confianza / Un horizonte de esperanza. Una apuesta política interesante y generosa que lanza el Partido Comunista Portugués (PCP) para ofrecer al pueblo una alternativa real de izquierdas. Los y las comunistas ya son decisivos en el Parlamento, desde donde marcan la agenda, consiguiendo políticas a favor de los intereses de la clase trabajadora. Ahora plantean que ha llegado el momento de que Portugal deje de estar presidido por un derechista mientras en el Parlamento tiene mayoría la izquierda.

La ilusión que representa la candidatura de João Ferreira es visible en los apoyos que ha recibido. El listado es casi interminable pero destacan los más de 1.600 miembros de organizaciones representativas de los trabajadores y trabajadoras, 250 enfermeros y enfermeras que demuestran el compromiso con la sanidad pública, más de 100 empleados y empleadas de grandes superficies comerciales que están hartos de la precariedad, 170 ex presos políticos antifascistas que sufrieron en sus carnes la represión de la dictadura salazarista, 1.200 mujeres que demuestran el compromiso feminista de la candidatura, 450 docentes en clara referencia a la educación pública y 280 ecologistas que ponen encima de la mesa que el capitalismo es incompatible con la vida y el planeta.

No son la única muestra de respaldo, ya que cada día las redes de la candidatura anuncian a nuevas personas que públicamente reconocen que votarán por João Ferreira. Para entender la importancia de los apoyos que está recibiendo hay que poner un ejemplo especialmente significativo, el de Isabel Moreira, diputada del Partido Socialista (PS) en la Asamblea de la República, que ha expresado su intención de votar la candidatura promovida por el PCP. Este hecho no es anecdótico sino la consecuencia lógica de una candidatura que representa de manera nítida los valores de abril que se pudieron desarrollar con el triunfo la Revolución de los Claveles.

EL CANDIDATO DE ABRIL

En Portugal afrontar un proceso electoral lleva aparejado recordar el levantamiento militar del 25 de abril de 1974 que, junto con el apoyo del pueblo, provocó la caída del régimen fascista. De la Revolución de los Claveles emanó una Constitución donde se recogieron las conquistas que consiguió el pueblo. La Carta Magna tenía aspiraciones socialistas pero comenzó a convertirse en papel mojado desde su aprobación, siendo mutilada en sucesivas revisiones al margen y contra los mecanismos previstos en ella, y ha sido el blanco de fuerzas reaccionarias al servicio del gran capital que intentan cambiarla.

Por eso, la candidatura de João Ferreira se presenta como una importante batalla que tiene como fin conseguir un Presidente de la República que asuma los valores que hicieron posible esa Constitución y es por tanto una candidatura que quiere retomar los caminos que se abrieron aquel abril. Así lo ha manifestado durante toda la campaña, durante la cual se ha dado la palabra a los deseos del pueblo portugués: defendiendo la soberanía y los intereses del país y asumiendo la denuncia de las injusticias, la explotación, la corrupción y los favores que reciben los grandes grupos económicos y financieros.

João Ferreira es una alternativa real cuyo único compromiso es con el pueblo portugués. El único pacto que acepta y defiende es el de la Constitución y el camino que reivindica es la construcción en Portugal de una democracia política, económica, social y cultural.

Militantes del PCE de Extremadura

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